Mi último gran descubrimiento: el restaurante El Tiet - Gastronomistas

Mi último gran descubrimiento: el restaurante El Tiet

A veces, solo a veces, uno descubre tesoros de aquellos que nadie o casi nadie conoce. Y cuando uno lo constata le sube la adrenalina, pam, a los más alto. Me pasó el otro día en el restaurante El Tiet. Recuerdo una sensación similar en L’Òstia, en la Barceloneta, cuando visité el local a los dos días de su apertura, de modo que fui el primer periodista que probó y explicó su trabajo (entonces lo hice para El Periódico de Catalunya). Por cierto, le prometí un post en Gastronomistas.com a Jaume, su dueño, a quien convencí para que nos dejara el reservado para cenar con Ferran Adrià una mágica noche de verano).

Fue un descubrimiento para mí. ¿Que cómo descubro que es un descubrimiento? Por varias razones.

Porque nadie me había hablado de su existencia. Y eso que está en una zona céntrica, concurrida, como es la calle de Còrsega, cerca del paseo de Gràcia. Será que lleva menos de un año abierto, será que han querido ganarse a la clientela y no a la prensa.

Porque nadie me lo había recomendado. Justo ahora que hay fiebre por las tapas, con decenas de restaurantes haciéndolas muy muy bien (pienso en Cañota, en Bodega 1900, en El Bar). Y me extraña porque entre los gastronomistas no paramos de hablar de comida y casas de comida (¡nos encanta!). Me extraña, en fin, que nadie dijera nada de El Tiet.

restaurante el tiet 7Porque entré pensando que sería una cosa (más bien olvidable porque todo parecía tan viejuno) y fue otra (quiero volver para repetir la experiencia de entrar en un restaurante que parece tener ‘siglos’ de historia y en realidad es una decoración nueva, aunque con objetos antiguos de la familia del chef).

Porque descubrí el concepto ‘Taverteca’, con la que El Tiet se autodefine: significa, según ellos, taberna donde dan de comer y beber bien. Y es verdad. Une dos vocablos en catalán: ‘taverna’ (taberna) y ‘teca’ (comida). El espíritu en la decoración y en el paladar de las antiguas bodegas barcelonesas. Lo consiguen. Se me ocurre una expresión mal dicha pero muy entendible: El Tiet es muy comida Barcelona de toda la vida. También por eso cuidan los vinos, la mayoría de ellos de denominaciones de origen catalanas (ah, y el vermut también lo cuidan; entra solo de tan suave que es).

restaurante el tiet 15Porque sus bravas (servidas en una minisartén, con palillos y una salsa de vicio) merecen estar en cualquier lista que recopile las mejores de Barcelona (hablaré con Laura Conde para pedirle que las incluya en la próxima que haga, y eso que la que hizo, para mí, va a misa).

Porque en la cocina hay un cocinero. No, no es un juego de palabras. Es la constatación de que el trabajo que sale de los fogones es impecable a pesar de que trabaja con materias primas humildes, y eso se nota en cuanto pruebas cualquier plato. Se llama Iván Rodríguez Vivancos, no debe de tener ni 40 años y ya ha estado en Drolma, Claris, Chitón, La Lavandería, Can Fabes y Reno.

restaurante el tiet 12restaurante el tiet 14Porque hay platos que valen mucho la pena. Yo compartí, además de las bravas, un hummus mil veces mejor que el que sirven en cualquier de lujo de Barcelona, un cucurucho con cazón bien frito que podía remojarse en una salsa suave, aromática, con toques cítricos y unas croquetas con un rebozado fino y textura y sabores contundentes.

restaurante el tiet 10Porque yo, que poco caso hago a los camareros que no conozco, me salté mi propia norma y he de confesar que la jefa de sala tenía razón. «La rubia es espectacular. Pruébala», me susurró. Y lo era. Esa carne, hecha a la piedra, con hierbas, era espectacular.

Porque cuando fui a pagar, ‘oh my god’, descubrí que por 10 euros por barba habría tenido más que suficiente. Y que por 20 podría haberme ido de allí saludando como los toreros cuando salen por la puerta grande.

Escribo estas leías y me descubro ante mi descubrimiento. Y me prometo volver. Más pronto que tarde.

 

Lo mejor: Las bravas, la relación calidad-precio… Todo. Se nota que me encanta, ¿no?
Lo memorable: La entrada es muy discreta. No sé qué deberían hacer para tener visibilidad, pero deberían hacer algo porque su buen trabajo lo merece.

 

 

El Tiet
Calle de Còrsega, 382
Teléfono: 93 141 05 83
Horarios: de martes a jueves, de 13.00 a 15.30 y de 20.00 a 23.00 horas; viernes y sábados, de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.00 horas.
Precio medio: 15 euros (hay menú de mediodía laborable por 10,5 euros).

 

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en 'Cata Mayor', el canal especializado de 'El Periódico de Catalunya', y en 'On Barcelona', la sección de ocio del mismo diario. Antes, había sido responsable de la sección de Gente, donde ya contaba qué se cocía y qué se comía por ahí.