Este 2026 es un año clave para Jerez de la Frontera; ostenta la capitalidad gastronómica y, por tanto, es el momento idóneo para plantarse allí y descubrir sus bodegas, sus tabancos… en definitiva, todo aquello que la hace tan especial.
Pero como no todo el mundo puede viajar, hemos pensado en aquellos apasionados del mundo del Jerez -específicamente, del vino- y que estén en Madrid, para rescatar un puñado de direcciones en las que gozar. Ojo, que esto también está pensando para aquellos que quieran descubrir estos vinos únicos. La magia de Jerez, una vez que te llega, nunca te abandona.

Doña Blanca
Abrir un tabanco en un mercado tiene todo el sentido del mundo. Al fin y al cabo, ¿qué es un tabanco sino un sitio popular? Y en ese sentido nada más popular que los mercados municipales de Madrid. Doña Blanca está en el Mercado de Vallehermoso (Vallehermoso, 36) y es el proyecto personal de Blanca Carrasco, jerezana de pro y amante de los vinos de su tierra. Referencias de González Byass, El Maestro Sierra, Valdespino… un catálogo para transportarte a la tierra de la albariza como por arte de magia. Para comer, molletes, chicharrones o guisos de atún encebollado.

Surtopía
Un clásico ya en la capital. La auténtica embajada de la cocina andaluza situada en pleno barrio de Salamanca (Núñez de Balboa, 106). Lo que hace el chef José Calleja, natural de Sanlúcar de Barrameda, es traer toda la esencia de su tierra y regarla con los vinos del Marco. La primavera es el momento ideal para ir y sumergirse en sus jornadas del atún de Almadraba. Para maridar la experiencia, propone un maridaje completo ‘Gran Sherry’, que le va como anillo al dedo.

El Corral de la Morería
El gran templo del Jerez a nivel mundial está en Madrid. ¡Qué afortunados somos! Lo que aquí se cuece (Morería, 17) es muy grande. En el restaurante/tablao de los hermanos Del Rey no solo comparecen los mejores del flamenco, sino que además la oferta gastronómica cuenta con el sello de David García (con 1 estrella Michelin y 3 soles Repsol). Pero lo que no admite parangón con ningún otro restaurante del mundo es su bodega de jereces. En ella que conviven referencias inquietas de mucha calidad (Los Navazos, por ejemplo) con botellas viejas o incluso viejísimas de casas ya desaparecidas como Domecq. Un plan que hay que hacer una vez en la vida.

La Venencia
El misterio que rodea a esta pequeña gran tasca (Echegaray, 7) seduce desde la entrada. Un ambiente vetusto y de otra época da la bienvenida a una casa con sus propias reglas. No se pueden hacer fotos ni dejar propinas y, de beber, solo hay vinos generosos. La entrada en escena de una nueva generación ha cambiado ligeramente las reglas del juego. Ahora, además de sus vinos en barriles, también ofrecen algunas referencias embotelladas. Para comer, cocina fría bien pensada: algo de chacina, queso, mojama… Un museo.
Vinosdejerezencasa.com
No, no se trata de un local, pero sí de un negocio con sede en Madrid que ofrece algo de valor incalculable para los verdaderos amantes del Jerez. Para empezar, venden vino traído de los propios despachos jerezanos, que se vende en cantidades mínimas de 15 litros, también hay alguna opción por botella y, por último, barricas de cuatro litros en adelante para los que quieran afinar el vino en su propia casa. El sueño definitivo para los locos de los vinos generosos.
Banda sonora. Hermanos Martínez – Jerez