La mantequilla ha atravesado épocas negras. Tan mala fama adquirió que hasta la margarina, una grasa trans de origen vegetal, se postuló para sustituirla. Pero eso ya es cosa del pasado. Ahora, vuelve a considerarse una grasa saturada de origen animal con algunas propiedades interesantes, como el calcio o las vitaminas A y B12. Obviamente, hay que tomarla con moderación: al ser una grasa tiene muchas calorías. Al untarla en una tostada hay que tener esto en mente, igual que uno no se zampa un aguacate entero sin respirar o no se vuelca media botella de aceite de oliva sobre el pan. A continuación, vienen cinco mantequillas con las que me une un vínculo personal y que, en mi opinión están de vicio. Hay que probarlas.

Mantequilla Primor. El propio nombre lo dice. Aparte de bromas, esta mantequilla portuguesa que se consigue en cualquier supermercado luso y en muchos en España es, en mi opinión, la reina de las mantequillas modestas. Deliciosa, fácil de untar y con un punto de acidez fantástico. Los desayunos en el Alentejo están, en mi cabeza, unidos a ella. Benditos recuerdos.

Mantequilla Lorenzana. Como asturiano que soy, la defiendo a muerte. Elaborada en Tineo desde hace ahora mismo un siglo, en el occidente astur, me enganchó desde el principio por venir en lata y ser una mantequilla densa y sabrosa. Mi ritual de muchos días consiste en sacarla por la noche del frigorífico y dejar que se atempere durante la noche para disfrutarla al día siguiente. Puede encontrarse en numerosos supermercados y tiendas delicatessen.

Mantequilla soriana Cañada Real. El caso de la mantequilla soriana es particular porque se trata de un producto de calidad amparado por una denominación de origen. En marcas como Cañada Real se nota un mimo especial en su elaboración a partir de materia grasa de leche de vaca de las razas frisona y pardo-alpina o de algunos de sus cruces. La hay con sal, sin sal o incluso dulce y se derrite en la boca como pocas.

Mantequilla de COVAP. A la cooperativa de Los Pedroches llegué a través de su sublime jamón ibérico. Eso sí que se funde en la boca. Sin embargo, sus lácteos no se quedan atrás. Un ejemplo es esta mantequilla que está de cine. Se nota el cuidado en la elaboración del producto, que tiene un sabor agradable y una textura perfecta. Desde Córdoba a mi mesa de desayuno.

Mantequilla de Casa Grande Xanceda. Mantequilla eco elaborada en Galicia. Sorprende por su intenso sabor y su color amarillo pajizo. Es de producción limitada, pero merece la pena hacerse con un lingote para darse un capricho. Conocerla es amarla. Es una estupenda puerta de entrada a los productos de esta casa coruñesa.

Banda sonora. Devo – Bread and butter

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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