Ciao, Tony Soprano

James Gandolfin5i interpretó durante nueve años un papelón: Tony Soprano, considerado uno de los mejores personajes de la historia que ha copado la pequeña pantalla. Por esa razón, tras su repentino fallecimiento el pasado 19 de junio, hemos querido dedicar un pequeño homenaje a este monstruo de la escena y de los plató, pero siempre teniendo presente que lo que aquí nos ocupa es la comida.

Con Los Soprano, lo tenemos fácil. Porque, vamos, no hay ninguno de los 86 capítulos de esta popular serie en el que los malos malísimos mafiosos no se sientan alrededor de una mesa para zamparse festines con sabores italoamericanos. Sea en sus mansiones con motivo de celebraciones familiares, en restaurantes con ambiente muy siciliano (con luz tamizada y manteles de cuadros rojos incluidos) o en bares de mala muerte donde se citan para preparar un gran golpe u organizar un crimen.4

Y entonces, es constante el desfile de grandes clásicos de la cocina italiana con toque estadounidense: lasaña, panzerotti, meatballs (albóndigas) con tomate, fagiole y cannolis, postre que la pandilla de gánsteres consume a diestro y siniestro. Esta omnipresencia de comida incluso quedó plasmada en el recetario The Sopranos Family Cookbook, un libro que recopila los platos favoritos de cada personaje de la saga.7

Pero no sólo estas recetas han pasado a la posteridad en el imaginario de los televidentes. También es el caso de los restaurantes y locales de comida que aparecen en la serie y a los que los fans de Los Soprano acuden a modo de peregrinaje. Si tenéis previsto viajar a Nueva York o Nueva Jersey, aquí van algunas direcciones donde se citaba la familia Soprano y sus allegados Big Pussy, Silvio, Paulie

 

Pizzaland: la pizzería inmort3alizada en los créditos de la serie de la HBO es probablemente una de las más famosas de Estados Unidos. Su infinita variedad de deliciosas pizzas al más puro estilo ‘yankee’ se pueden probar a partir de 1 dólar la porción en el 260 Belleville Turnpike, North Arlington (Nueva Jersey).

Los bocadillos de pastrami, pavo o mortadela son otros ‘musts’ que la maligna banda de Tony engulle con regularidad en la trastienda del club de striptease Bada Bing! Su guarnición provenía de la carnicería favorita de los mafiosos, Satriale’s, cuyo nombre real es Centanni’s Meat Market y que está en el 815 2nd Ave, Elizabeth (Nueva Jersey).

El restaurante Vesubio8, propiedad en la serie de Artie Bucco, es uno de los lugares en el que transcurren más escenas. En el primer episodio de Los Soprano, éstas se rodaron en el restaurante Manolo’s, situado en Elizabeth Ave, Elizabeth (Nueva Jersey); Precio medio: 25 dólares. A continuación, en el contexto de la trama, Artie traslada su local y las escenas exteriores se filmaron en Punta Dura, un restaurante italiano situado en el 4115 34th Avenue, Long Island City (Nueva York). Precio medio: de 20 a 35 dólares.

9 Pero si hay algún lugar convertido en leyenda es el Holsten’s (1063 N Broad St  Bloomfield, Nueva Jersey; precio medio: 15$). Este típico ‘dinner’, reputado por sus aros de cebolla y clásicos helados italianos, es donde fue rodada la muy polémica escena final de la saga que aún hoy, seis años tras su parón, sigue generando debate. Mientras el jukebox cantaba Don’t stop believin, de Journey, fue el último lugar donde se pudo ver en vida a Tony Soprano. Un tío repulsivo, ignorante, astuto, bruto y no-sabes-por-qué encantador, que aún hoy levanta pasiones. En su honor, en Holsten’s siempre hay una mesa reservada a nombre de la familia Soprano.

 

 

 

 

 

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinacora.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

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