Este lunes, cuando hemos escrito estas líneas, no teníamos ganas de nada. Ni de publicar nada. Se nos había ido Juli Soler, el director de El Bulli, a los 66 años. Maldita enfermedad neurodegenerativa… Con qué ganas íbamos a colgar un post de esos que hacemos, desenfadados, divertidos, con los que tratamos de hacernos y haceros la vida algo más llevadera.
Imposible. El cuerpo nos pedía escribir de Juli Soler. Un post triste, sí, pero con mucho cariño. Porque queremos despedirle y darle las gracias. Este artículo está escrito con el estómago, más que ningún otro post de comida que hayamos escrito aquí antes.

Juli Soler apostó fuerte por Ferran Adrià, no solo cuando lo fichó a principios de los 80, sino cuando perdió la estrella Michelin que tenía el restaurante o cuando el chef le propuso cerrar los mediodías o medias temporadas para investigar, jugándose una pasta. Mucho trabajo, mucho anonimato social (no profesional, ya que siempre estuvieron muy bien considerados por sus colegas), muchos meses ganando lo justito, muchas audacias, muchas genialidades… y sí, mucha gloria y mucha fama, pero ya a partir de la década pasada. O sea, hace nada.
Su talento, su capacidad de liderar junto a Ferran Adrià una revolución gastronómica que se hizo internacional, célebre, gloriosa, histórica, despertó el apetito por la información sobre restaurantes. Se hablaba de estrellas Michelin, sí, pero a la vez fue creciendo una cultura gastronómica que este país no tenía apenas 10-15 años atrás. Y de ahí el interés de la sociedad por saber qué se come, dónde se cóme, cómo se come. Y la respuesta de los medios de comunicación por saciarlo.
Si existen muchos otros blogs sobre gastronomía o secciones enteras en diarios dedicadas al comercio y al bebercio que antes no existían, no tengáis ninguna duda de que es, en buena medida, gracias a Juli Soler y Ferran Adrià.
Nosotros queríamos recordarte en gastronomistas, Juli, por todo lo que has contribuido a engrandecer la gastronomía de este país. Salvo excepciones, no solemos hablar de restaurantes con estrellas Michelin porque vamos a otros sitios más asequibles. Pero nunca renunciaremos a escribir de estrellas de la gastronomía tan trascendentes como tú.
Por eso, si hemos escrito estas líneas, Juli, es por ti. Muchas gracias. Descansa en paz.
