Cierra los ojos y piensa en el concepto marisquería. ¿A que lo primero que te viene a la mente son dos cosas? Un producto chachi y una cuenta abultada. Asociamos marisquería a opulencia, a dejarse la pasta comiendo de maravilla. Pues La Xarxa ha llegado para romper el tópico. Es una marisquería, sí, pero ‘friendly’ porque los precios son contenidos y porque en la carta hay platos de cocina de mercado que compensan el tíquet final a pagar.

En realidad, más que marisquería, es un restaurante dos en uno. Un ejemplo: te ponen gambas pequeñas en vez de piezas grandotas, lo que las hace más asequibles. Y si las combinas con unas croquetas de marisco o unos macarrones rellenos de carne, la cuenta ya no sube tanto como en una marisquería al uso.

De hecho, la decoración de La Xarxa puede llevarte a pensar que estás en un restaurante de lo más normal. Pequeño, informal…. Los tiempos han cambiado.

Nada que ver con aquel 1969, cuando los padres del actual propietario, José Varela, abrieron allí mismo la primera La Xarxa, que luego se trasladó a un local cercano, en la plaza Molina y que luego se convirtió en Casa Varela

Sirva como ejemplo lo que comí el día en que eché las redes ahí.

Cecina de buey con almendras. Jamás la había probado con este fruto seco. Muy bien, tanto la mezcla como el propio embutido, graso y con un agradable punto ahumado.

Trufa de marisco. La croqueta. Pero así redonda y servida con una papelina tal si fuera una trufa, te arranca una sonrisa que se mantiene después de haberle hincado el diente: cremosa por dentro, con un rebozado grueso y crujiente, sabe a marisco de verdad.

Tortilla fea. Fea será, pero os aseguro que todo lo que tiene de poco agraciada físicamente lo tiene de buena. Bravo.

Gambitas de playa a la plancha. Tamaño S, sabor L. Placer mini al máximo. El perfecto resumen de la filosofía de La Xarxa.

Boquerones. El pescaíto frito no es lo mío, pero no me parecieron mal ni el pescaíto ni la fritura.

Berberechos gallegos a la plancha. Antológicos. Puro vicio. Otra demostración de que puedes ir a una marisquería a disfrutar como un cosaco sin que el bolsillo acabe sangrando.

Steak tartar de solomillo de rubia gallega. Servido en cazuelita, el camarero rompe el huevo delante tuyo. No era todo lo meloso que esperaba.

Macarrones rellenos de carrillera. ¡Alto ahí! Un hit de la carta. Sensacional. La carne está hecha a baja temperatura y lleva un jugo de la propia carrillera que se ha ido reduciendo durante tres días. De ahí ese sabor tan potente.

Bacalao La Xarxa. El plato que hacían los padres de Varela en 1969. Con col blanca y garbanzos, enriquecido con un sofrito de ajo, pimentón picante y vinagre de Jerez, me pareció tan picante que opacaba el bacalao, la col y los garbanzos, de gran calidad, por cierto. Un plato de invierno que probé en verano.

Fresas con menta. Llevaba nata infusionada. ¡Mojaría pan si no fuera porque era un postre dulce!

La Xarxa

Via Augusta, 115. Barcelona.
Teléfono: 93 200 13 48.
Horario: de martes a sábados, de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.00 horas; lunes, de 19 a 23.00 horas.
Precio medio: 35-40 euros.

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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