Parking Pita: bocatas y platillos árabes que van a pitar

Parking Pizza triunfa que da gusto, así que los inventores de este concepto (bar de pizzas gourmet en un local tan, tan, tan desenfadado que parece un aparcamiento) lo han replicado en uno de los nuevos epicentros foodies de Barcelona: el paseo de Sant Joan. En este caso, el nuevo Parking Pizza sí que fue un antiguo garaje. Y es enorme. Y como es tan grande (500 metros cuadrados), le han hecho hueco a las pitas (pan abierto relleno de lo-que-sea) y otras propuestas árabes bien hechas y asequibles. Buenas, bonitas y baratas. El nuevo espacio, conectado a través de dos pasillos con su hermano ‘italiano’, se llama Parking Pita. Tomad nota porque mola mucho.

¿Por qué? Pues por muchas razones. La primera, por la relación calidad-precio. Por 15 euros habréis comido o cenado, y bien. Una pita rellena de carne y vegetales llena mucho, os lo aseguro. Y si os quedáis con hambre siempre podéis pedir un tabulé o un falafel.

Segundo. Porque cuidan los productos con los que trabajan. Son de proximidad y de temporada, y el ejemplo del pan de pita es definitivo: se elabora allí mismo y se deja fermentar durante dos días, lo que aligera las digestiones, antes de pasarlo por el horno de leña donde hacen las pizzas. Un pan, por cierto, con cierto grosor y un punto de humedad perfecto que aguanta lo que le echen y no se rompe ni se deshace en la mano.

Tercero, porque los cocineros de Parking Pita tocan bien todos los platos de la carta (al menos, los que yo probé). Desde la berenjena ahumada hasta el tabulé. Eso sí, juegan con ventaja porque la oferta es reducida: ocho entrantes, cuatro pitas y tres postres.

Cuarto. Porque el local de Parking Pita, con entrada propia y tanto o más discreta que la de Parking Pizza, mantiene el espíritu desenfadado de este (de hecho, se conectan por un par de pasillos). Mantiene el aire industrial, también te sientas en taburetes en cuyo interior puedes guardar el abrigo, el casco y el bolso, solo cuenta con una mesa comunal larguísima y la cocina está a la vista.

El día que fui a Parking Pita disfruté con el falafel (cuidadito, reina croqueta, estas bolitas de garbanzos podrían hacer tambalear tu trono), el aromático tabulé, la interesante berenjena ahumada, el puerro asado (¡cómo se parece al calçot!) y dos pitas, la de pollo ecológico al estilo tandoori y la de cordero kebab (tan ricas y especiadas como potentes, aunque les sobraba un poco de ‘crème freîche’).

De postre, un yogur con miel picante. También le di un mordisco a unos dulcísimos dulces libaneses con pistacho.

Sabrosa, saludable, barata… Pronostico que la pita va a pitar.

 

Parking Pita

Paseo de Sant Joan, 56. Barcelona.
Horarios: cada día, de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.00 horas (viernes y sábados, hasta las 00.00).
Precio medio: 15 euros.

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

3 Comments
  1. Si la parte de Parking Pita, esta tan buena como la de Parking Pizza, seguro que valdrá la pena la visita. Ya tengo mi propósito de 2018!

  2. Algo gurmet a algo q ni lo será ni quiero serlo… deberían ir al Líbano y aprender hacer el pan libanés y su pita… que la pita no se abre si no que se hace como tortilla más gruesa y más pan.

    … por favor ir al Líbano a prender

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