Dos Torres: para comer como señores de Barcelona - Gastronomistas

Dos Torres: para comer como señores de Barcelona

Hacía medio año de mi última visita al Dos Torres. Fui a comer para escribir una reseña en El Periódico de Catalunya. Y mi recuerdo era bueno, agradable. Superaba una anterior cita en noviembre del 2011, que me sirvió para conocer La Jacarandarestaurante dentro del restaurante de corte más informal, con una oferta de tapas y medias raciones respecto al Dos Torres, más peripuesto. No quise repasar las notas de aquellas dos recomendaciones para no presentarme condicionado. Siempre he pensado que cuando vas a comer o a cenar debes dejar que te sorprendan, aunque ya seas cliente habitual. Y este establecimiento de la zona alta de Barcelona me sorprendió. Y para bien. Porque ha mejorado gastronómicamente hablando, todo un mérito cuando el punto de partida ya era bueno (el edificio, ya era insuperable: una casa modernista de 1908 con jardín catalogada como patrimonio histórico de la ciudad).

IMG_20130411_151922IMG_20130412_195017En el jardín, bajo una jacaranda que da nombre al espacio del primer piso y que no dejó de desprender sus hojas sobre mi cabeza, desfilaron ante mí platos que no bajaron del notable. Excelente fue la ensalada de burrata de búfala que aterriza dos veces por semana desde Italia acompañada de tomatitos sicilianos y olivada de Kalamata (a los miembros de la troika de la Unión Europea que quieren asfixiar a transalpinos y griegos les daría a probar este plato para que recapacitaran) que dudo de que sea mejor en otros sitios de Barcelona y cuya presentación despierta admiración, pues parece un cuadro. No lo es, pero se acerca al concepto de obra de arte, y no soy un tipo sospechoso de ser sensible. Casi me dio pena hincarle el cuchillo y el tenedor. Realmente vale los 14,5 euros que piden por ella.

Los raviolis artesanos (los elaboran allí mismo cada día) rellenos de foie y alcachofas, con salsa de ceps y virutas de parmesano, con un ligero toque final con aceite de trufa, también rayaron a un gran nivel. Son casi otoñales, sí, pero será una lástima que lo retiren de la carta que va a dar paso a la de primavera-verano en mayo. Cuando un plato es bueno, ¿qué caray importa el día del año en que lo disfrutas?

IMG_20130412_192619IMG_20130411_185719Luego cayeron otros dos ‘hits’ de la casa, cuya propuesta podría definirse como elegante cocina de mercado con un punto de sofisticación. Aunque a Eduard Miralta, mi anfitrión, no le gustan las etiquetas ni salir en los medios. «Este es un lugar donde pasarlo bien en un entorno agradable. Nada más», zanja con una sonrisa. La misma que puse yo al probar el arroz de escórpora con calamares y chipirones y el steak tartar cortado a cuchillo. En el primero se lucen, sí, porque el arroz está en su punto, el sabor es potente y la presentación, aunque sobria, impecable.  Y en segundo saben encontrar el punto de picante que pide este plato que en tantísimos otros lugares se ha convertido en una insípida carne cruda. Presume Eduard de que sus clientes dicen que es el mejor de Barcelona; yo solo me atreveré a decir que podría tener cabida en el ‘top ten’. Nos acompañó un tinto: Nexus, un Ribera del Duero sencillo pero delicioso. No cuesta más de 18 euros la botella.

IMG_20130412_200028Mientras degustábamos los postres (sorbete de fresa y cava, mousse de queso fresco de oveja al romero y el deslumbrante helado de leche de oveja con pasas de Málaga al ron), Eduard me contó que pusieron Jacaranda a uno de los espacios del local en honor al árbol que parece llevar allí toda la vida (hay otros dos espacios: arriba está El Salón del Dos Torres, decorado con la calidez  juvenil de toda una veterana como Estrella Salietti –atención a las cabezas de rinoceronte de peluche colgadas de las paredes-; y el jardín se llama La Terraza del Dos Torres). Esa jacaranda florece durante un par de semanas y que ha sido testigo de juegos infantiles de una vieja clienta amiga de los primeros propietarios de esta casa que fue una de las tres que dieron nombre al barrio de Tres Torres. Es la única que sigue en pie.

Frente a ese árbol ha pasado el tranvía donde ahora ruedan los coches que recorren la Vía Augusta, han estudiado niños porque aquello fue un colegio de monjas, han bebido y bailado jóvenes y no tan jóvenes porque se convirtió luego en un bar musical y está comiendo y cenando hoy en día quien quiere disfrutar sin sobresaltos de una cocina donde se mima el producto y la presentación. Al fin y al cabo, ocupan una finca señorial en un barrio señorial y aquí se trata al cliente como a un señor.

 

Lo mejor: el espacio y el mimo por el producto tanto a la hora de cocinarlo como de presentarlo.

Lo mejorable: si hace viento o los árboles están en la época en que se desprenden de sus hojas, hay que ir con cuidado de no comer ‘hierbas aromáticas’ caídas del cielo.

Dos Torres
Via Augusta, 300.
Teléfono: 93 206 64  80.
Horario: de martes a sábado, de 13.00 a 16.00 y 21.00 a 0.00 horas; domingo, de 13.00 a 16.00 horas.
Precio medio: de 37 a 40 euros (en La Jacaranda, unos 30). El menú de mediodía laborable cuesta 21,5 euros (en La Jacaranda hay dos menús degustación de 30 y 35 euros con bebidas incluidas).

Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en 'Cata Mayor', el canal especializado de 'El Periódico de Catalunya', y en 'On Barcelona', la sección de ocio del mismo diario. Antes, había sido responsable de la sección de Gente, donde ya contaba qué se cocía y qué se comía por ahí.