10 razones que hacen que Sublimotion sea inolvidable - Gastronomistas

10 razones que hacen que Sublimotion sea inolvidable

Por quinto año consecutivo, Paco Roncero abre en Ibiza Sublimotion, un restaurante que es mucho más que solo eso. Para los amantes de los titulares, el precio es uno de esos factores que hace que se hable de él con una mezcla de escepticismo y mística. Sí, cenar cuesta 1.500 euros, pero hay que poner el precio en el contexto en el que está, ya que la isla pitiusa no es precisamente el lugar más barato del planeta. Sin embargo, el factor clave es que se trata de algo único, “una performance gastronómica”, en palabras de Roncero. Si no queremos hablar en términos tan elevados, diríamos de Sublimotion que es “el mayor espectáculo del mundo”, tal y cómo se anunciaban los circos a principios del siglo XX.

Solo 12 comensales se sientan a la mesa/espacio de Sublimotion cada noche y lo que allí viven es una experiencia inolvidable, un salto de una emoción a otra que se vive con la ilusión de un niño. Si se acude con el foco puesto en lo gastronómico, es posible que quepa una ligera decepción, pero no por la calidad de la comida que es de nivel estrella Michelin como no podría ser de otra forma, sino por la imposibilidad de conectar con una serie de estímulos artísticos de primer orden que enriquecen la velada. Es difícil -y hasta desaconsejable- resumir/destripar Sublimotion, pero aquí van 10 motivos que creemos que justifican ir hasta allí.

  1. Una nómina de colaboradores culinarios que parece un all star. Además de Paco Roncero hay platos de Toño Pérez (Atrio), Dani García, Diego Guerrero (Dstage), Paco Torreblanca, David Chang (Momofuku)… y todos están al nivel que se espera de ellos.
  2. El huerto de Paco Roncero. Es el primer momento mágico de la noche: desciende (literalmente) del cielo y no quieres que esa mezcla de verduritas con puré de apio nabo, coliflor y salsa tartara y tierra de pan de especies y aceitunas negras se acabe nunca. Y de hecho, no se acaba. Es una ración tan generosa que es imposible acabársela.
  3. El homenaje al mundo del cine. Es la primera vez en toda la noche en la que giramos la silla y nos encontramos frente a otro arte, en una simbiosis con el acto gastronómico emocionante. Las palomitas que te sirven en ese momento ayudan a que se te dibuje una sonrisa en la cara Y la bota de ‘La quimera del oro’, plato creado por Diego Guerrero, también.
  4. La realidad ‘híbrida’ y sus posibilidades. El espacio de Sublimotion es neutro y va cambiando gracias a las proyecciones, sonidos y demás efectos que hacen posible pasar de estar bajo el mar a vivir un picnic en Central Park. Cuando unas gafas hacen su aparición los ingredientes saltan del plato y es posible casi, casi hasta volar.
  5. Vuelo y aterrizaje. Que Sublimotion es un viaje por un sinfín de emociones es algo que parece difícil negar. La sala se transforma en un avión que surca los aires y en el que nos desplazamos mientras picoteamos, en algo parecido a una bandeja de avión,un paquete de frutos secos, purá de patata y caviar, ajoblanco-ajo negro con encurtidos y lenguado a la mantequilla negra. Cuando aterrizamos, lo hacemos en Bangkok, rodeados de puestos de comida callejera. Es el momento de levantarse e interactuar con el resto de comensales. ¿Alguna vez se vive esto en un restaurante de alta gastronomía?
  6. Un truco de magia virtual… ¡que sale! David Bisbal canta al principio desde un escenario virtual, pero la verdadera magia llega de la mano de Jorge Blass que propone un truco con cartas a los asistentes que ¡siempre sale! Esto sí que excede el hecho gastronómico para convertir la experiencia en un entretenimiento maravilloso.
  7. Un descenso a los infiernos… maravilloso. Cuando un carrito entra en escena empujado (literalmente) por media camarera, la experiencia alcanza uno de sus clímax. El atún ibérico con boniato y pimentón que se sirve a continuación, obra de Toño Pérez, redondea el efecto demoniaco.
  8. Dom Pèrignon. El maridaje también importa y aquí funciona a un nivel estratosférico gracias a la presencia de vintages de la mítica marca de champagne francés. El maridaje ideal para vivir un momento único.
  9. Homenaje a Ibiza de la mano de Wally López. El dj crea un momento puramente discotequero que coincide con el momento álgido de la cena. No hay que olvidar que Paco Roncero tiene muy presente donde está Sublimotion y el guiño está más que justificado.
  10. Un cierre dulce y emocionante. Comerse a un dibujo animado. Eso es lo que nos propone Paco Torreblanca. Es un momento realmente inolvidable y que resulta emocionante. El fin de fiesta ideal para una experiencia que no deja indiferente a nadie. Como debe ocurrir siempre con los grandes espectáculos.

Sublimotion. Ctra. Playa D’en Bossa, s/n. Sant Jordi de Ses Salines, Ibiza (Hard Rock Hotel). Teléfono 34 618 891 358. info@sublimotionibiza.com/bookings@sublimotionibiza.com.

Abierto solo para cenas hasta el 30 de septiembre.

Banda sonora. Queen – A kind of magic

Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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