40 motivos para volar a Múnich

Hay muchos motivos para coger un Vueling y plantarse en Múnich con el objetivo de saborear la ciudad (y no sólo gastronómicamente) en una escapada de fin de semana. Estos son sólo los primeros 40, pero podríamos alargar la lista hasta los tres ceros porque los encantos de esta ciudad, a menudo injustamente eclipsada por las promesas ‘cool’ de Berlín, van mucho, muchísimo más allá de la cerveza.

1- Es la casa del Oktoberfest, el macrofestival cervecero mundial por excelencia. Esto es: montan unas enormes carpas repletas de diferentes chiringuitos con unas cervezas artesanas excelentes, el formato estándar es el de litro, la gente empieza a beber a las 10 de la mañana y a partir de mediodía ancha es Castilla.

2- Del mismo modo, es la casa del Starkbierfest, que este año se celebra del 30 de marzo al 6 de abril y es una especie de off-Oktoberfest ‘indie’, frecuentado por los autóctonos, de espíritu similar al festival citado anteriormente pero de pequeño formato, que se celebra en la sede de la cervecería Paulaner en Nockerberg. La receta sigue siendo infalible: cervezas, alegría y música bávara en vivo durante una semana seguida.

3-Guardiola, hasta el momento la persona con más sentido común que jamás haya existido, vive aquí.

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BMW, ¿el futuro o el pasado?

4-Podrás ir a museos sin tener que digerir cuadros y más cuadros de señoras gordas desnudas. Tienen un Museo BMW, situado en un espectacular edificio futurista en medio de la nada, donde se exponen todos los modelos y podrás incluso probar alguno in situ.

5- Otro museo para disfrutar: el Deutsches Museum, el museo más visitado de Alemania y uno de los museos de la Ciencia más prestigiosos del mundo. Astronomía, motor, barcos, instrumentos musicales… y un dechado de objetos que nos harán oscilar entre el pasado y el futuro.

6-La gente es maja, incluso demasiado maja, cosa que en algún momento te hace dudar de si estás en Múnich o en Sevilla.

7- Y este punto enlaza con el anterior, se respira bienestar, un bienestar incluso asfixiante para nosotros, tan acostumbrados a lidiar con la adversidad desde que ponemos un pie en la calle todas las mañanas. Aquí no hay trenes que se estropean ni vecinos que chillan ni señoras que se te intentan colar en el súper. Aquí te dejas la bici sin atar en pleno centro (porque el Múnich la gente va en bici) y abandonas los bolsos en la mesa del restaurante mientras sales a fumar un cigarro con tus amigas. Cómo no va a ser maja la gente.

8-Existe un restaurante de cuento de hadas llamado Cafe Marais donde es obligatorio hacer un brunch el domingo.

9-Impera el moreno. Tal vez el mito del alemán rubio sea propio de las zonas interiores, así que si esperabas que la gente te mirase por la calle sorprendido por tu color de pelo, éste no es tu lugar.

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Pasteles estratosféricos para turistas hambrientos

10-Los pasteles XXL (y nos quedamos cortos) de Kochspielhaus, una cafetería preciosa con panadería dentro (algo muy habitual en los locales) donde el tamaño de todo, absolutamente todo, es comparable al de la Sagrada Família.

11- Puedes dormir, por ejemplo, en el Schiller 5, un hotel cercano a la estación en una zona que se caracteriza por la abundancia de: a/ hoteles, b/cabarets, locales de alterne o ‘whatever’.

12-El Schiller 5, un cuatro estrellas de precio moderado, sobrio y confortable, tiene un dueño ya ancianito, adorable, que todos los días durante el desayuno (espectacular) pregunta uno por uno a sus huéspedes qué tal lo están pasando. A veces queda para desayunar con otro amigo de edad similar, cosa que no impide que siga interesándose por el bienestar de su clientela. Y eso le honra.

13-Todo el mundo es italianófilo hasta la médula. Resulta sorprendente el amor por Italia, su cultura, su gastronomía y su arquitectura en cada uno de los rincones de Múnich. La mayoría de restaurantes, de hecho, cuentan con platos italianos en sus cartas.

14- Enlazando con el punto anterior, aquí encontramos restaurantes italianos de mucho, muchísimo nivel. ¿Un ejemplo? Sarfati, restaurante-vinatería con unas pastas artesanales que quitan el hipo, importadas directamente de Italia. Puedes pedirte una con salchichas y olivas, por ejemplo, y disfrutar de la magnífica fusión entre dos mundos.

15-Es la ciudad que acoge Cotidiano, un restaurante informal con ensaladas, baguettes y otros platos sencillos, siempre ultraconcurrido, en la zona de Gärtnerplatz, epicentro ‘trendy’. En sus mesas abunda un trío curioso: joven estilosa ataviada con una simple camiseta del H&M pese a estar a -5º en la calle + amigo gay de atuendo similar + perro, porque…

16-Si hay una ciudad ‘dog friendly’ ésa es Múnich, podrás cenar junto a tu mascota incluso en los restaurantes con estrella Michelin.

17-Podrás comer un codillo estupendo con puré de patatas en cualquier sitio, plato típico de la zona, aunque te recomendamos que te apliques eso de “hemos venido a jugar” y lo hagas en…

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Por fin llegó el momento de ser el más delgado en algún sitio

18- Hofbräuhaus, ese paraíso del turismo hortera repleto de señores barrigudos ataviados con el traje bávaro bebiendo birra como si no hubiera un mañana, con sus camareras malencaradas, su bullicio y su ‘alemanidad’. Puedes llevarte también la comida, si lo deseas, y adquirir sólo la birra. Es una parada obligatoria.

19-La zona de Gärtnerplatz está a rebosar de tiendas de diseño a buen precio, con ropa casual y urbana. Una de nuestras favoritas es Kauf Dich Glücklich, donde además puedes tomarte un ‘capuccino’, porque tienen barra interior y terracita con sillas ‘vintage’.

20- Su zona olímpica es casi un complejo monumental en sí misma. En ella puedes leer capítulos trágicos de la historia de Alemania y albergar la esperanza de encontrarte a Guardiola haciendo ‘running’ con sus hijos por sus maravillosos jardines.

21-En sus maravillosos jardines anteriormente mencionados puede caerte una nevada de órdago, como fue el caso, pero luego la recordarás con cariño y cuando hayas vuelto a tu vida miserable soñarás con volver allí, a temer de nuevo por tu vida bajo la nieve alemana.

22-El Viktualienmarkt, un mercado de productos ‘delicatessen’ al aire libre, enorme, con ‘biergarten’ incluido durante los meses de verano, un paraíso para cualquier ‘foodie’ que por sí solo merecería una visita.

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El paraíso de los souvenirs es de color lila

23-En la parte cubierta del mercado se encuentra la tienda Milka, el lugar obligado de compra de ‘souvenirs’ donde comprarse cualquier elemento lila imaginable, desde trajes de bávara a esquís de chocolate, zapatillas de estar por casa o pins Milka, aunque si decides llevarte un pin…

24-La cajera te dirá en un perfecto italiano que si eres tonto o qué, que a quien se le ocurre gastarse la pasta en esa tontería, y te obligará a devolverlo con el argumento de que es “troppo caro”. Cosa que harás.

25-Este punto es sólo para sibaritas muy muy intrépidos que también consideran que LO PEOR es tan digno de mención como lo que nos fascina. En el interior del espectacular Viktualienmarkt cubierto, repleto de puestecitos de comida ‘delicatessen’, podrás probar la peor pizza que hayas comido nunca. Y eso no pasa cada día.

26-Nadie te mirará mal si desayunas salchichas con cerveza.

27-Puedes jugar a adivinar el estado civil de las camareras vestidas de bávaras. Si llevan el lazo del vestido a la derecha están casadas, si lo llevan a la izquierda son solteras y si lo llevan detrás son viudas.

28-No hay Wi-Fi en ninguna parte, de modo que olvidarás tus obligaciones por unos días.

29-El carrillón del magnífico edificio del ayuntamiento es todo un espectáculo.

30- La cerveza es estupenda, claro, pues ya desde el siglo XVI, cuando se aprobó la llamada Ley de Pureza, no lleva ningún tipo de aditivo.

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Brenner, el lugar en que se cuece todo.

31- El restaurante Brenner presume de la parrilla interior más grande de Alemania y está situado en unos antiguos establos espectaculares. Su cocina mediterránea es excelente y su aire joven, urbanita y sosfisticado lo convierte en un punto caliente de la noche muniquesa.

32-Es la ciudad de los ‘biergarten’, jardines con grandes mesas a compartir donde llevarte la comida y beber cerveza hasta la extenuación mientras escuchas música tradicional bávara.

33-Pese a la enorme tentación que debe suponer volverse de derechas cuando uno vive en Múnich, el ayuntamiento es socialdemócrata-verde.

34-Cuenta con numerosos restaurantes con estrella Michelin. ¿Nuestra recomendación? El japonés Toshi.

35-Hacerse una foto en el edificio setentero de Lenbachhaus, el museo de arte moderno, y hacer una parada en su restaurante Ella. Bueno, y ver sus cuadros también.

36-Es más barata que Barcelona o Madrid.

37-Cenar en Augustiner, la cervecería más antigua de Alemania, donde se vende una cerveza fabricada por los monjes agustinos.

38-Múnich es una grande de Europa de la música disco. Vete a bailar al Harry Klein y lo comprobarás.

39- Dar un paseo romántico a lo largo del río.

40- El Allianz Arena, claro. Como dijo otro alemán, ‘noasefaltadesirnadamas’.

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

2 Comments
  1. Gracias por las recomendaciones sobre esta ciudad. En breve nos iremos para allá y como
    siempre tus articulos don de gran ayuda y muy amenos. Me encantan…

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