8 cosas que no sabías de Jordi Cruz - Gastronomistas

8 cosas que no sabías de Jordi Cruz

¿Un chef como Jordi Cruz escribiendo un libro de autoayuda? Verlo para creerlo. El mediático cocinero, estrella Michelin por ABaC y Angle, publicó recientemente el libro El cocinero tenaz. Si te lo propones, lo consigues (Conecta, 15,90 €), en el que recapacita sobre una parte de su trayectoria vital y ofrece algunas reflexiones para ayudarnos o animarnos «en este duro pero increíble camino que es la vida».

Personalmente, los libros de autoayuda me causan cierto rechazo, pero mi vena cotilla me ha animado a ojearlo y a contaros algunas cosillas que os van a sorprender de Jordi Cruz. Los consejos, si os interesan, os compráis el libro.

el cocinero tenaz - gastronomistas1. Ser hijo de una familia numerosa le hizo espabilarse mucho. Su padre -«de mucho carácter, duro y bastante autoritario»- pasaba todo el día en el trabajo y su madre era ama de casa y tenía que sacar adelante a sus seis hijos (Jordi era el pequeño). Su «carrera» empezó mirando cómo su madre cocinaba en casa platos típicos de la comarca catalana del Bages (escudella, canelones, pimientos rellenos de bacalao…). «A los ocho años ya practicaba una cocina de experimentación e intuición cuando estaba solo en casa».

2. Su padre era poco afectuoso y eso le hizo sentir bastante pequeño a Jordi. Esa desconexión que tenían le motivó a ponerse a trabajar: «precisamente porque no me gustaba pedirle dinero a mi padre (…) Yo era muy orgulloso, tanto como él».

3. «Me he perdido muchos momentos interesantes en la vida por ser demasiado tímido o por no saber valorarme ni expresarme con confianza», confiesa Jordi Cruz en el libro.

4. Entró en la escuela de hostelería de Manresa con doce años: «no fue una experiencia maravillosa porque nunca me ha gustado que me digan que tengo que estudiar. Lo que sí aprendí allí fueron las primeras experiencias vitales: me fumé el primer y único porro de mi vida, me tomé mi primer quinto, tuve mi primera novia, jugué partidas increíbles al futbolín, viví mi primera pelea en la calle, etc.»

5. Empezó como camarero en el restaurante de banquetes Estany Clar de Cercs. De allí pasó a la cocina, donde empezó a proponer platos nuevos. «Allí también empecé a copiar algunos platos; de hecho es una etapa por la que pasamos todos los cocineros (…). Un cocinero no puede decir que utiliza o ha utilizado recetas y técnicas de otros cocineros para evolucionar o aprender, pero la verdad es que forma parte de nuestro oficio y todos lo hacemos». Admite que empezó a poner nombres largos «y cursis» a sus platos para dejar huella. Allí estuvo 14 años y afirma que en este restaurante crearon escuela en el mundo del ‘banqueting’. Fue donde consiguió su primera estrella Michelin con 24 añitos.

6. A los 18 años se estrenó en los concursos. «Me cambiaron la vida porque me gustaban y me motivaban mucho». También la parte de rivalidad que conllevan: «soy competitivo hasta la médula y no me gusta nada perder (…) Eso sí, no me amargo si no gano».

7. Cuando le ofrecieron el restaurante L’Angle (antes en Sant Benet de Bages), le surgió un impedimento «inesperado»: Ferran Adrià, por aquel entonces director de la Fundación Alícia, debía aprobar su «candidatura» y no lo hizo. Jordi entendió que esa negativa «solo se podía deber a que Ferran Adrià se había sentido ofendido por algo». Recordó que había incluido una técnica de Adrià en un libro suyo: mencionaba que era de él pero «como soy un tímido de campeonato, fui tan tonto que no me atreví a decírselo personalmente ni a llamarlo». En la segunda edición del libro, Jordi Cruz lo incluyó en los agradecimientos y se lo envió. No sabe si fue ese detalle el que le hizo cambiar al maestro de opinión y aceptar a Jordi Cruz en Sant Benet. También demostró ser espabilado para conseguir la plaza vacante del ABaC tras la marcha de Xavier Pellicer: averiguó el nombre del empresario que estaba detrás y lo invitó a comer.

8. «La parte positiva de participar en MasterChef es que hago algo que me hace sentir realizado. La fama no te hace sentir más extraordinario que los demás». Admite también que, no obstante, ayuda a tener cada día el restaurante lleno.

Isabel Loscertales

Prueba nuevos restaurantes con la misma pasión con la que devora un buen libro o visita una expo. Responsable de la sección de cultura y ocio en la revista Woman Madame Figaro, trata de descubrir nuevas tendencias y de promulgar que lo culinario está de moda.