Balnearios y postres deliciosos: un día perfecto en Budapest

Los balnearios de Budapest son uno de los atractivos principales de la capital húngara. Hay más de 110, naturales o artificiales, distribuidos por toda la ciudad. Algunos de ellos son al aire libre y se pueden visitar tanto de día como de noche. Sumergirse en las aguas termales después de un largo día visitando la ciudad es uno de los imperdibles placeres de una visita a Budapest. Pero, como nosotros acostumbramos a tener hambre constantemente, en cuanto hemos de los balnearios nos hemos puesto a buscar sitios donde disfrutar del arte pastelera húngara. Os proponemos una selección de pastelerías cerca de los balnearios más famosos que merecen una visita. 

Auguszt 1870

Interior del Auguszt 1870

El balneario Lukács era el preferido del pachá Mustafá durante la dominación turca de la ciudad. Destino de intelectuales y políticos, se dice que sus aguas pueden curar disturbios digestivos. Al salir, un corto paseo perdiéndonos por las calles de Post nos ha traído directos hasta la puerta de Auguszt 1870, cuyos dueños pertenecen a una de las familias de pasteleros más antigua de la ciudad. 5 generaciones de Auguszt han encantado la capital húngara con tartas, pasteles y helados. Auguszt 1870, elegante y cuidado, se encuentra en la calle Budapest, Fény u. 8.

Pastel de castañas y arándanos cubierto de chocolate

Sus tartas son una delicia para los ojos: la tradición pastelera de esta familia se funde con la continua búsqueda de la perfección. Chocolatines, bombones, tartas… el paraíso de los glotones a pocos pasos del balneario Lukács. Sirven, entre otras muchas delicias, un pastel de castañas y arándanos cubierto de chocolate para hacer las paces con el mundo.

 

Café Gerbeaud

Interior del café Gerbeaud. Sissi merendaba allí.

En la misma zona, encontramos el balneario Rudas, considerado uno de los baños turcos más bonitos del mundo. Es una de las muchas herencias de la ocupación otomana y ha sido construido entre 1550 y 1566. En 1896 añadieron sauna y piscina y sin embargo no consiguieron alcanzar el esplendor de su sala principal, que cuenta con una piscina octagonal otomana y cuatro piscinas laterales. Merece una visita, aunque cabe destacar que entre semana su uso se destina a hombres y mujeres en días alternos y no es obligatorio el uso del bañador. Si planeas una visita con personas del otro sexo, déjalo para el fin de semana, cuando todo el mundo es admitido, eso sí, con bañador. 

Los macarrons del Gerbeaud. Imperdibles.

Vayas cuando vayas, una vez salgas (o antes de entrar) la etapa obligada es el Café Gerbeaud, instalado en el mismo lugar desde 1858. Mesas de mármol, unos salones inmensos de grandes alturas y un ambiente extremadamente elegante, el Gerbeaud es una de las pastelerías más caras de la ciudad. Lleva el nombre, y la tradición, de la repostería suiza. La misma emperatriz Sissi frecuentaba habitualmente este café, cada vez que estaba en la

Es imposible elegir una tarta: su oferta es tan variada que deberías mudarte a Budapest para saborearla a fondo. Sin embargo, si no sabes decidirte, aconsejamos la Émile Cake: crema de melocotón, esponjoso de vainilla y mousse de chocolate blanco. Una delicia.

Pastelería Nándor

Interior de la pastelería Nándor

A pocos metros del balneario Rudas, encontrarás el Géllert, sin duda el más famoso y antiguo de la ciudad. Decorado con mosaicos, se construyó entre 1912 y 1918 y su piscina rodeada de columnas ha salido en todo tipo de anuncios. Sus aguas tienen propiedades curativas y rondan los 40º. 

Surtido de toppings para el pastel de mousse de chocolate.

Si eres un amante del chocolate, esta será tu tarde perfecta: relajarte en el balneario admirando su estilo Art Decó y luego atravesar el Danubio para dirigirte a la pastelería Nándor. Abierta en 1957 esta pastelería es una de las más atentas de la ciudad con el tema de las intolerancias. Tienen ofertas de todo tipo para que cualquiera pueda disfrutar de sus pasteles. Imbatible su pastel de mousse de chocolate, servida con toppings para todos los gustos, desde fruta fresca hasta galletas o… más chocolate.

Pastelería Gundel

Terraza de Gundel

Por último, no podían faltar los Baños Széchenyi, los son los mayores baños termales y medicinales de Europa. Su agua alcanza los 77º y contiene calcio, magnesio y bicarbonato. Se encuentran en el parque de la ciudad y sus edificios se construyeron en 1913 siguiendo los cánones del estilo neobarroco. Cuentan con 18 piscinas entre cubiertas y descubiertas y son los baños más concurridos de la ciudad. 

El pastel de pistacho, frambuesa agria y chocolate blanco del Gundel.

Al salir de Széchenyi, un paseo por el parque es casi obligatorio. Te aconsejamos, como etapa final del tour, la pastelería del restaurante Gundel, con una espectacular terraza que te permitirá seguir disfrutando del parque. Aunque, si tenemos que ser sinceros, estarás demasiado concentrado en lo que tienes en el plato para pensar en algo más. La carta es tan amplia que cuesta decidirse, pero ante la duda nosotros te aconsejamos el pastel de pistacho crujiente, frambuesa agria y chocolate blanco dulce: los colores de la bandera de Hungría para coronar un día perfecto. 

 

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