Llega la carne de edición limitada: chuletones de buey para perder la cabeza por ellos - Gastronomistas

Llega la carne de edición limitada: chuletones de buey para perder la cabeza por ellos

Vivimos en la era de las ediciones limitadas. Desde zapatillas deportivas a lujosos libros, pasando por discos de vinilo, joyas… No es de extrañar que esta moda haya acabado llegando al mundo de la gastronomía. Lo bueno es cuando las ediciones limitados tienen auténtico sentido y no se trata de una artimaña para vender más y mejor…

En el caso de los chuletones de buey gaditano que Cárnicas El Alcázar pone en el mercado, esa máxima se cumple a rajatabla. Esta empresa pone a la venta, por quinta vez, una edición limitada de esta joya de sabor único y difícil acceso, dada la escasez de estos animales.

Son muchos los restaurantes y distribuidores que aseguran tener carne de buey, pero, en la mayoría de los casos, no es oro lo que reluce. El buey es un macho bovino con más de 12 años de edad, que ha sido castrado antes de cumplir el año de vida para bajar la testosterona.

El número de cabezas de esta raza se ha visto ostensiblemente reducido hasta casi su extinción, a partir de la Revolución industrial del siglo XVIII. En este caso, los chuletones provienen de animales criados en la sierra gaditana, que fueron sacrificados a
principios del mes de junio.

En total, se pondrán a la venta un centenar de piezas de carne de buey que han tenido 100 días de maduración en cámara, para conseguir que sean lo más tiernas posible. Según explica Tato Ortega, CEO de Cárnicas El Alcázar, la maduración permite «romper la fibra muscular y obtener una textura mucho más saludable”. Además, «se extraen los líquidos de la fibra de forma artesanal para concentrar el sabor».

Ante la alta demanda que generaron las ediciones anteriores, Cárnicas El Alcázar ha
habilitado un proceso de preventa online para reservar las piezas a través del
siguiente enlace. Los chuletones se distribuyen a toda España en un plazo de 24/48 horas,
envasados al vacío y de forma segura y refrigerada. La
recepción del producto se produce en las mejores condiciones, para que los comensales
puedan degustar el máximo sabor.

¿Merece la pena? Hemos tenido la oportunidad de probar chuletones de buey de Cárnicas El Alcázar en anteriores ediciones (limitadas, claro). Se trata de carne noble, que ha de elaborarse a la parrilla para sacar todo su sabor y que desprende sabores y aromas que hablan del origen del animal en la dehesa. También aparecen notas ligeramente lácticas de la maduración, sutiles, nada agresivas. En resumen, toda una experiencia y un capricho que merece la pena probar una vez en la vida.

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