Dos restaurantes de hotel en Barcelona en los que quedarse a vivir

Dos restaurantes de hotel en Barcelona en los que quedarse a vivir

Dicen los restauradores de hotel que aunque poco a poco se nos va pasando el reparo, sigue habiendo reticencias entre el público local a reservar mesa en alguno de ellos. Solemos ver los restaurantes de hotel en Barcelona como lugares fríos, inaccesibles y algo rígidos, pensados exclusivamente para un cliente –el turista– que no somos nosotros. Lo cierto es que mientras muchos hoteles luchan por combatir ese estigma, otros, desgraciadamente, no hacen más que darnos razones para reafirmar esta creencia.

Sin embargo, Barcelona cuenta con numerosos restaurantes de hotel que nos encantan, de los que hemos hablado aquí, en Gastronomistas, en numerosas ocasiones. Desde el Four Corners, del Hotel Hoxton, que tiene unas deliciosas pizzas al estilo Detroit, a Informal, en el hotel The Serras, donde la cocina de Marc Gascons brilla en forma de recetas sencillas y solventes.

Podríamos seguir enumerando buenos hoteles para comer bien en Barcelona, pero hemos decidido detenernos en dos que, cada uno a su manera, sacian con creces las ansias gastronómicas de los comensales más exigentes: Tablafina y Greenhouse.

Tablafina

En los bajos del hotel NH Collection Gran Hotel Calderón, un cinco estrellas ubicado en Rambla Catalunya, a pocos pasos de Plaça Catalunya, encontramos este restaurante que rinde tributo al producto de proximidad, trabajado con la mínima manipulación, que toma forma de recetas tradicionales pero a su vez sorprendentes, que en ocasiones incorporan algún destello discreto de las cocinas del mundo.

Es el caso de primeros como la lubina al vapor con tallarín de sepia, shimeji y consomé de setas o uno de sus platos estrella, el jarrete estilo Santi Santamaría con puré de patata meloso y sin jugos, una muestra del buen hacer del chef, Joel Tomás, a la hora de tratar un producto de calidad y llevarlo a su máxima expresión mediante cocciones tradicionales y escasos aderezos.

 

 

 

 

restaurantes_hotel_barcelona_tablafina

 

Una de las virtudes de Tablafina, un espacio sobrio y formal desde cuyo comedor se puede contemplar el trajín de la calle, es que ha sabido organizar su oferta en un equilibrio perfecto para agradar a todo tipo de público.

Así, el cliente internacional del hotel agradecerá sus croquetas, los buñuelos de bacalao o la tortilla de patatas, mientras que el visitante ocasional del centro de Barcelona puede disfrutar de sus arroces (o del steak tartar, un must de la carta) y el comensal más sibarita lo pasará en grande rebuscando entre su carta de vinos catalanes o descubriendo sus productos de proximidad. Este mimo se nota en cada rincón de un espacio que consigue desde el minuto uno hacernos olvidar que estamos en un hotel.

Es conveniente dejar un hueco en nuestra visita a Tablafina para coger el ascensor que nos separa de su rooftop, ELEVENBCN, un secreto incomprensiblemente bien guardado que ofrece, entre otras cosas, unas vistas de Barcelona espectaculares y buenos cócteles de autor de inspiración internacional, desde su propia versión del Moscow Mule hasta una rareza llamada Manhattan Ibérico. Todo en este rincón envolvente y agradable destila creatividad, de manera que se convierte en el lugar perfecto como colofón a la cena en Tablafina.

Tablafina
NH Collection Gran Hotel Calderón.
Rambla Catalunya, 26.

The Greenhouse

En pleno centro de la ciudad, en el hotel Pulitzer, al lado de Plaça Catalunya, encontramos este restaurante de vocación healthy e interiorismo impecable en el que disfrutar de una carta de platos que oscilan entre lo vegetal y lo exótico. En The Greenhouse tendremos siempre la sensación de haber comido sano y a su vez de haber probado recetas diferentes, con un punto creativo, elaboradas en muchas ocasiones con ingredientes de sobras conocidos.

Aquí se hace bandera de la creatividad (siempre bien entendida), que en ocasiones se encuentra en ingredientes como un tomate o una berenjena y en otras en alguna propuesta más gourmet que se trabaja con idéntica vocación.


Se parte siempre de una materia prima fresca, de proximidad y saludable, con postres cien por cien artesanos y raciones contenidas, perfectas para un ágape sabroso y ligero pero a su vez diferente de lo que prepararíamos en casa. Y es que aquí entra en juego el buen hacer del joven chef Marc Pérez (a quien encontramos, a su vez, al frente de otro proyecto propio y muy personal, la cocina catalana de La Sosenga), que sabe aportar distinción a sus recetas jugando con especias y aderezos.


Su menú de mediodía, cien por cien casero y elaborado con ingredientes de proximidad, tiene un precio de 22 € y es una muy buena opción para comer a un precio ajustado en el centro de Barcelona, en un entorno bonito y cuidado y, si el tiempo lo permite, en un agradable patio interior rodeado de vegetación.

Greenhouse
Hotel Pulitzer
Bergara, 8.

 

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.