Comer como un gallego en pleno Madrid

Comer como un gallego en pleno Madrid

De los gallegos ya se sabe que si te los encuentras en una escalera no queda claro si están subiendo o bajando. Pero, además de ser conocidos por su marcada indecisión, por contestar preguntas con más preguntas y por su amor incondicional a su “miña terra galega”, sin duda Galicia es famosa por su excelsa (y abundante, tanto en oferta como en cantidad sobre el plato) oferta gastronómica.

Sondeamos cómo y dónde puedes sentirte comiendo como un gallego si te encuentras en la capital del país con estas cuatro propuestas.

Lúa

Cómo no empezar con este mítico restaurante que lleva ya más de quince años abierto y que es el único establecimiento de gastronomía gallega que cuenta con estrella Michelín fuera de la propia Galicia. En él se dispone el habitual menú largo y estrecho típico de este tipo de ofertas,  consistente en tres aperitivos, dos entrantes, pescado, carne, prepostre y postre, todo por 78 euros, en el que está disponible la opción de maridaje adicional por 30 euros más.

En él destacan el tartar de pez limón, la raya caldeirada y una presa ibérica escabechada acompañada de patata machacada y crema de zanahoria. Además, en la carta y ya fuera del menú podremos encontrar platos como almejas a la marinera con curry amarillo, y un pulpo á feira que es una parada obligada, ya que el chef Manuel Domínguez es nieto de pulpeiros. En los postres, su tarta de Santiago líquida ha marcado un antes y un después en la mezcla entre lo tradicional y lo moderno de la gastronomía gallega. Un rincón galego obligatorio en pleno Chamberí.

Lúa. Pso. Eduardo Dato, 5.

A’ollo

En el epicentro de la vida madrileña, la centenaria Gran Vía, podemos encontrar, encaramados a sus terrazas, un lugar donde se pone el foco de atención en la cocina de toda la vida, en la que las cantidades que constituían una receta la calculaban “a ojo” (a ollo, en gallego) las abuelas. De ahí el nombre de este singular establecimiento en el que se sirve “cocina heredada”, pero sin renunciar a un toque moderno y sorprendente.

Todo ello en un local de más de 500 metros cuadrados que roza el cielo madrileño y que colinda con su terraza al aire libre “Le tavernier”, donde se puede disfrutar de una copa tras la comida y donde se organizan también otro tipo de encuentros, como conciertos acústicos en los que podemos disfrutar de la versión más íntima de los grupos de moda de la noche madrileña.

En su carta podemos encontrar platos pensados para picar como las deliciosas croquetas cremosas de cigala, los mejillones de la ría de Lorbé con escabeche cítrico y kimchi o su costilla de vaca Josper, cocinada a baja temperatura durante 16 horas, sin olvidarnos de los clásicos, como la empanada gallega en sus varias modalidades. Para terminar, una milhoja tradicional con hojaldre de mantequilla hará las delicias de los más golosos.

A’ollo. Mesonero Romanos, 13.

Arallo

Muy cerca de Chueca, y a un ritmo dinámico y sugerente, se encuentra la Taberna Arallo, un restaurante con la cocina a la vista y en el que la opción más apropiada es disfrutar de la barra contemplando el espectáculo ante los fogones a ritmo de la música.

Más informal y juvenil, la “cocina contaminada” que, según ellos mismos dicen, sirven, toca multitud de palos, pero destacan las zamburiñas fritas, servidas en polvo de gambas, la merluza de Celeiro acompañada de un pilpil a base de lima limón y el carabinero con huevo y patata gallega. Un local a cargo de Óscar Marcos, que además es responsable de Alabaster, con un repertorio, también gallego, pero con precios sensiblemente más elevados.

Arallo. De la Reina, 31.

Terras galegas

No todo va a ser modernidad y cocina fusión. ¿Quién no ha disfrutado del clásico restaurante gallego en el corazón de su barrio madrileño? Eso es lo que propone Terras galegas, un local en el norteño distrito de Tetuán, que se ha ganado el respeto (y la asiduidad) de sus vecinos con clásicos de toda la vida: pulpo a la parrilla, a feira, chipirones encebollados, caldo gallego, bonito escabechado, pastel de cabracho, rodaballo a la gallega…

Su menú del día y su menú para ejecutivos son excelentes opciones en relación calidad/precio, y sus mariscadas a base de nécoras, percebes o buey de mar una opción estupenda para celebrar cualquier ocasión de la vida –como, por ejemplo, que hemos sobrevivido a una pandemia–, y acompañarlo de un buen Albariño.

Terras Galegas. Jerónima Llorente, 38.

Samu Rodríguez

Periodista, cinéfilo y turofílico. Mata por una buena cecina de León y un Cabrales, pero tampoco le hace ascos a las esferificaciones a baja temperatura. Ha pasado por medios como la Agencia EFE, El mundo o la Cadena SER y actualmente combina la gastronomía con su pasión por la cultura dirigiendo el Circuito CortoEspaña y los Premios Fugaz al Cortometraje Español. Opina que si alabas mucho un plato, más vale que sea mejor que el cocido montañés de su abuela, y nunca lo es.