Por qué nos ha conquistado la empanada del Forno de Lugo - Gastronomistas

Por qué nos ha conquistado la empanada del Forno de Lugo

Madrid es una ciudad complicada para según qué cosas. Hablaba el otro día con Quique Dacosta (¡con Quique Dacosta nada menos!) acerca de que no es un buen sitio para comer arroces de calidad. Es más sencillo encontrar un buen ramen que un arroz de categoría, casi. Y eso duele. Con las empanadas gallegas, otro tanto de lo mismo. Démonos una vuelta por el centro y encontraremos no una, ni dos, ni tres tiendas de empanadas de pequeño formato, al estilo argentino, pero de las gallegas… ni rastro.

Hay honrosas excepciones. Están muy bien las del Museo del Pan Gallego, en pleno centro, o las de Tito, que viene servidas directamente desde su Orense natal a puntos de venta como Pan y Vino, en la calle Amaniel. Pero poco más.

Por eso, es una alegría encontrarse empanadas como las de Forno de Lugo que, a la chita callando, cuenta ya con siete puntos de venta en Madrid. Héctor Pérez, el propietario, tuvo la feliz idea de transformar su proyecto de venta de productos gallegos en ferias y mercadillos (también en Madrid, ojo) y abrir una serie de locales para ofrecer su producto.

Cuenta con un obrador en Castroverde del que salen todos su productos, para los que se abastece de productos gallegos basándose en la filosofía kilómetro cero. Embutidos Teijeiro de Sarria, quesos Santo André de Castroverde, chorizos de la Abuela Delfina de Triacastela y de Montelugo de A Pontenova; el vermú lucense de El Riba, mieles de diferentes proveedores y, en temporada, patatas Eiras (pataca Kennebec), grelos frescos y auténticos, huevos de Carpinteiro… Un sinfín de productos que respiran alma galaica y que ahora gracias a él se pueden encontrar en Madrid fácilmente.

Ah, pero volvamos a la empanada. Es de pan de trigo con masa madre, como mandan los cánones. Para ellos es su producto estrella y se nota. La de bonito, que es la que hemos probado, nos ha seducido por esa masa hecha de manera artesana, crujiente y recia, pero muy agradable. Hay que tener en cuenta que llegan al consumidor en 24 horas desde que se hacen, con lo que la frescura está garantizada.

El relleno es sabroso, con el bonito haciendo buenas migas con un rico sofrito de cebolla y pimiento. Es, en definitiva, una de esas empanadas que incitan a comer un trozo tras otro: no es nada pesada y, desde luego, te transporta a una romería gallega al instante. Aparte de la de bonito, cuentan con una variedad enorme de sabores: de mejillones, de bacalao con pasas, de verduras, de liscos (tocino), de xoubas (sardinillas)… hasta de manzana. Una invitación a repetir, viajando desde el centro de Madrid hasta Galicia a través de los sabores.

Forno de Lugo. Puntos de venta. En Galicia: Fonteita s/n (O Corgo, Lugo) y Urzaiz, 167 (Vigo).

En Madrid: Mayor, 59 (Alcorcón), Toledo, 3 (Getafe), Tirso de Molina, 14 (Madrid), General Díaz Porlier, 34 (Madrid), Avenida de Albufera, 75 (Madrid), Bravo Murillo, 112 (Madrid), López de Hoyos, 87 (Madrid), Centro Comercial La Gavia (Madrid), Centro Comercial Plaza Río 2 (Madrid), Guzmán el Bueno, 75 (Madrid), Laguna, 30 (Madrid) y Alcalá, 310 (Madrid).

 

Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.