Limoncello, como aperitivo, digestivo o en cóctel... ¡es lo más!

Limoncello, como aperitivo, digestivo o en cóctel… ¡es lo más!

El limoncello, es sin duda, un buque insignia de la gastronomía italiana. Pero, ¿qué sabes sobre este licor de limón mediterráneo?

¿Qué es limoncello?

El limoncello se obtiene con una infusión de ralladura de limón en alcohol neutro, al que se le añade una buena cantidad de azúcar. Tradicionalmente, los enormes limones de Sorrento y Amalfi se utilizaban por sus cáscaras gruesas y ricas en aceites esenciales. El limoncello tiene una alta concentración de azúcar y su graduación alcohólica suele rondar el 30%, lo que facilita su consumo en estado puro.

¿Sabes por qué el limoncello es la botella de alcohol que más se encuentra en los congeladores?

Sea a modo de copa de aperitivo, ingrediente de cocktail o en chupito digestivo, la botella debe almacenarse en el congelador, porque el limoncello se bebe mejor muy frío. El famoso licor de color amarillo brillante se inventó en Sicilia hace más de 100 años. Era la bebida favorita de los italianos para hacer frente a las olas de calor del verano. Se consumía como aperitivo, pero sobre todo en el momento digestivo.

Beber limoncello como digestivo

Probablemente le hayan ofrecido un vaso pequeño de limoncello frío al final de una comida copiosa. A modo de digestivo se utiliza pues para activar la digestión, refrescar el paladar y, sobre todo, terminar la comida con estilo (italiano).

El limoncello es un alcohol dulce y fácil de beber, especialmente en comparación con la grappa o los orujo, de paso más fuerte para el paladar. La acidez del limón ayuda a equilibrar el azúcar que contiene el licor y da una sensación de frescor en boca, por eso es tan apreciado.

Los fundamentos de cómo consumir limoncello

El limoncello se bebe muy frío, por lo que la botella debe conservarse en el congelador o introducirse en él al menos 1 hora antes de su consumo. De forma tradicional, el limoncello se sirve en pequeños vasos digestivos, tipo flautas o chupitos.
Para mantener el líquido fresco por más tiempo, es mejor colocar los vasos en el congelador al menos 5-10 minutos antes de servir.
El limoncello se bebe a pequeños sorbos y lo rellenamos cuando nuestro vaso está vacío.
Como ingrediente de postre, se puede también rociar un helado de vainilla con limoncello o  sumergir una rebanada de pastel seco y esponjoso tipo brioche o panettone en el vaso de licor.
El digestivo es la forma clásica de consumir limoncello, pero nada impide que lo integremos en nuestras recetas de cócteles.

Limoncello & cócteles

Como hemos visto anteriormente, el limoncello es un producto interesante, ya que es el equilibrio perfecto entre azúcar y acidez. Según el tipo de cóctel que se quiera crear, se puede explotar más uno u otro de estos aspectos.
Por ejemplo, aprovechamos su acidez para crear un cóctel fresco, similar a una Margarita, Daiquiri o Pisco Sour. En estos refrescante cócteles, aprovechamos la  acidez del limoncello para potenciar el sabor; y el azúcar del licor para reducir la cantidad de azúcar que añadimos normalmente en nuestra receta.

El limoncello se mezcla perfectamente con una gran variedad de espirituosos como ginebra, vodka y licores de anís (absenta, pastis), o tabién con vino espumoso. Así pues, se puede agregar licor de limón en varios cócteles clásicos como: limonada, spritz, martini o Gin Tonic.

Dicapri, el liMoncello de referencia

El limoncello líder en Italia y cuya receta original se remonta al inicio del siglo XX, se llama Dicapri. Nacido en la bella costa Amalfitana, territorio que hoy en día es hogar de su fábrica, un proyecto que de la mano de agricultores y artesanos de la zona mantiene la esencia de este licor, símbolo de orgullo nacional.

 

Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016). En la actualidad dirige la agencia creativa www.picapica.agency.