Porque en Nueva York no solo se viaja para ver monumentos. También se descubre la ciudad bocado a bocado. Hemos seleccionado diez planes que combinan algunos de sus grandes imprescindibles con restaurantes, cafeterías y locales icónicos donde comer realmente bien sin caer en trampas para turistas. No son direcciones especialmente baratas ni caras —al fin y al cabo estamos en Nueva York—, pero sí lugares donde la calidad justifica cada dólar.

1. MoMA + Dough Doughnuts. El match perfecto
El Museum of Modern Art (MoMA) es una visita obligatoria para cualquier amante del arte. En sus salas conviven obras maestras de Van Gogh, Picasso, Warhol o Dalí, convirtiéndolo en uno de los museos de arte moderno más importantes del mundo. Además, merece la pena dedicar tiempo a su fantástica concept store, repleta de objetos de diseño, libros, gadgets y un sinfín de artículos foodie perfectos para llevarse un recuerdo original.
Un buen truco: el museo ofrece entrada gratuita los viernes por la tarde (conviene reservar con antelación porque suele llenarse rápidamente). Tras la visita, aunque la zona esté plagada de cadenas internacionales de hamburguesas, tacos y comida rápida, merece la pena caminar hasta Dough Doughnuts (10 Rockefeller Plaza, New York, NY). Esta pequeña tienda elabora únicamente donuts artesanales de fermentación lenta y sabores sorprendentes. Nuestro favorito es el más sencillo: el glaseado clásico de azúcar. Un auténtico vicio. Y además, hay mucho más emblemas de The Big Appel oor la zona como son Time Square, el Rockefeller Center…

2. Harlem, góspel y una smashburger inolvidable
Harlem conserva intacta una personalidad única. Pasear por la calle 125 es sumergirse entre puestos callejeros de perfumes, música y recuerdos mientras se descubren las elegantes casas brownstone que han dado identidad al barrio durante más de un siglo. Aquí también se encuentra el legendario Apollo Theater, templo de la música afroamericana donde actuaron Duke Ellington, Aretha Franklin, Ray Charles, Billie Holiday o Diana Ross.
Después de asistir a una misa góspel, nada mejor que parar en Harlem Shake (100 W 124th Street). Este diner de aire vintage es todo un homenaje al barrio. Sus paredes exhiben fotografías firmadas por más de 200 celebridades, una divertida «Wall of Fro» dedicada a los peinados afro y portadas históricas de la revista JET. La estrella de la casa es una magnífica smashburger acompañada de patatas y un imprescindible milkshake. Si prefieres descubrir la cocina soul más tradicional, otra magnífica opción para un brunch es el histórico Sylvia’s, famoso por su pollo con gofres.

3. East Village y la mejor cocina vietnamita
Creativo, alternativo y siempre sorprendente, East Village sigue siendo uno de los barrios con más personalidad de Manhattan. Sus calles están llenas de estudiantes, pequeños cafés, librerías independientes y murales dedicados a iconos culturales como The Ramones o Michael Jackson.
En este ambiente cosmopolita se encuentra Madame Vo (212 E 10th St), considerado uno de los mejores restaurantes vietnamitas de Nueva York. El proyecto de Jimmy Ly y Yen Vo rescata recetas familiares con una elegante puesta en escena contemporánea. Aquí conviene probar el pho, los rollitos vietnamitas y las carnes a la brasa, platos que explican por qué este pequeño restaurante se ha convertido en un referente gastronómico de la ciudad.

4. Upper East Side y un bagel centenario
El Upper East Side es sinónimo de elegancia neoyorquina. Junto a Central Park se concentran algunos de los museos más importantes de la ciudad, como el Metropolitan Museum of Art o el Guggenheim, además de boutiques de lujo y avenidas residenciales que representan la cara más sofisticada de Manhattan.
Entre tanto museo, nada mejor que hacer un descanso con uno de los mejores bagels de la ciudad en Orwashers Bakery, una panadería centenaria abierta desde 1916. Su particular elaboración al vapor, utilizando masa madre, consigue una corteza crujiente y un interior especialmente tierno. El clásico de salmón ahumado, queso crema y ralladura de limón es perfecto para llevar y disfrutar sentado en Central Park.

5. Lower East Side y el pastrami más famoso del mundo
Pocas direcciones representan mejor el sabor de Nueva York que Katz’s Delicatessen (205 E Houston St). Su fachada permanece prácticamente intacta desde los años cuarenta y cruzar sus puertas es hacerlo también en la historia de Manhattan.
Fundado en 1888, aquí se sirven cada semana miles de kilos de pastrami elaborado mediante un lento proceso de curación que evita aditivos y acelerantes. El resultado es uno de los bocadillos más famosos del mundo, inmortalizado además por la escena del falso orgasmo de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally. Muy cerca se encuentran Chinatown, Little Italy y el acceso al Puente de Brooklyn, por lo que es una parada perfecta antes de continuar explorando la ciudad.

6. Upper West Side y un desayuno de película
Si tu ruta incluye Central Park o el Museo de Historia Natural, reserva tiempo para desayunar en Old John’s Diner (148 W 67th St). Este auténtico diner americano conserva el espíritu de los años cincuenta y ofrece una experiencia tan neoyorquina como acogedora.
Atienden incluso en español, las raciones son generosas y el ambiente resulta especialmente agradable. Las tortitas son excelentes, al igual que las tortillas y los desayunos clásicos americanos. Puedes comer tranquilamente en el local o pedirlo para llevar y disfrutar de un picnic en Central Park.

7. Broadway, pizza y un desvío imprescindible
Después de asistir a un musical en Broadway o recorrer Columbus Circle, merece la pena desviarse unos minutos hasta Mama’s Too (2750 Broadway).
Aquí elaboran una de las mejores pizzas de Nueva York en formato cuadrado, con una masa que recuerda a una focaccia ligera: crujiente por fuera, muy aireada por dentro y con bordes caramelizados. Las recetas cambian según la temporada, aunque las porciones de vodka y cacio e pepe se han convertido ya en auténticos clásicos.

8. Financial District y un café de especialidad con premio
Tras recorrer Wall Street, el One World Observatory o el Memorial del 11-S, una excelente parada es Raf’s (290 Elizabeth St).
Creado por el mismo equipo responsable del restaurante con estrella Michelin The Musket Room, este elegante café destaca por sus extraordinarios desayunos, bollería artesanal y café de especialidad. Un oasis perfecto para recargar energía antes de seguir descubriendo el sur de Manhattan.

9. Brooklyn y una de las mesas más codiciadas
Brooklyn lleva años marcando el ritmo gastronómico de Nueva York y pocos restaurantes representan mejor este momento que Theodora (7 Greene Ave, Brooklyn), en el barrio de Fort Greene.
Su cocina mezcla influencias mediterráneas, israelíes y mexicanas alrededor del fuego vivo. El pan laffa con berenjena ahumada, la pita recién horneada, las verduras a la brasa o el espectacular pollo asado justifican la visita por sí solos. El ambiente, con cocina vista y mesas de madera, convierte la cena casi en un espectáculo. Conviene reservar con bastante antelación.
10. Williamsburg y el Nueva York más creativo
Más allá del Puente de Brooklyn espera Williamsburg, uno de los barrios más dinámicos de la ciudad. Boutiques independientes, galerías de arte, cafeterías de especialidad y tiendas vintage conviven con algunos de los mejores restaurantes de Nueva York.
Es el lugar perfecto para dejarse llevar sin mapa, descubrir pequeños comercios y terminar el día en alguna de sus muchas terrazas. La oferta gastronómica cambia constantemente, pero precisamente ahí reside parte de su encanto: siempre hay una dirección nueva que descubrir