Los imprescindibles del París-Dakar de Santiago de Compostela

Los imprescindibles del París-Dakar de Santiago de Compostela

¿Que de qué estamos hablando? ¿De la ciudad gallega? ¿De la ruta automovilística? ¿Qué es eso de París-Dakar y Santiago de Compostela unidas en una misma frase? ¿Nos hemos vuelto locos? Nada de eso. En Santiago de Compostela existe desde hace años una popular ruta denominada París-Dakar, un periplo en el que tomar vinos y tapas por diferentes bares con una única condición: empezar en el París (recientemente reformado, tras un periodo de pánico en que los habituales lo creyeron cerrado para siempre) y acabar en el Dakar.

Lo que durante años ha sucedido entre el París y el Dakar será para siempre una parte de la historia de esta ciudad estudiantil, viva en invierno y repleta de peregrinos en los meses de buen tiempo. La ruta París-Dakar ha sido durante años escenario de intoxicaciones etílicas de diversa índole (la gente no pide precisamente manzanilla en los diferentes bares) y pérdidas de papeles para todos los gustos, aunque con el tiempo su carácter destroyer se ha ido suavizando y se ha convertido en una atracción turística más: el escenario ideal para descubrir el tapeo santiagués y disfrutar de grandes vinos gallegos en apenas unos pasos. Y todo a golpe de Vueling.

La ruta París-Dakar, que comenzaba en la cafetería O París de la Porta Faxeira y finalizaba en el Dakar de Rúa do Franco, fue creada hace más de 20 años por un grupo de estudiantes fiesteros, y se celebraba el jueves antes de Carnaval. La ruta se realizaba en grupos, y el objetivo era completar todos los bares de este periplo de apenas 160 metros que rodea las calles de la impresionante catedral gótica de la Praza do Obradoiro, visita obligada si vamos a Santiago. Había inscripciones, sellos y algunas normas curiosas: los grupos contaban con un máximo de ocho personas y al menos uno tenía que ser una mujer.

Hace tiempo, pues, que la ruta París-Dakar dejó de ser el equivalente gallego al concurso de calçots de Valls. Ahora los visitantes se lo toman con calma y escogen algunos de los bares de la ruta para tomar unos buenos Ribeiros (o lo que sea: por suerte otras D.O. gallegas han emergido con fuerza y han reivindicado su lugar en el mapa) y unas tapiñas que nunca defraudan. Y ojo, porque cuando un gallego dice tapiña puede que te plante en la mesa un cochinillo. Con ese pan de leña taaaaan bueno y el marisco, qué marisco… Antes de empezar a soñar con volver a estar allí, en Santiago, esa ciudad inquietante en la que siempre llueve, mágica y acogedora, os dejamos con algunos imprescindibles de ese París-Dakar que podemos confeccionar a nuestra medida.

O gato negro
No se puede ir a Santiago sin hacer un alto en el camino en esta taberna –la más antigua de la ciudad, abierta en 1920– que sirve unas tapas y raciones sensacionales. O gato negro es un pedacito de la historia de esta ciudad, un lugar en el que se come un pulpo magnífico (es obligatorio pedirse una ración), donde el marisco tiene una relación calidad-precio estupenda y el vino, claro, se bebe en taza. Recomendamos encarecidamente ocupar sitio en su barra, donde departiremos sobre cualquier cosa con los lugareños, con peregrinos, con turistas, con los camareros… de esa forma única que solo tiene lugar en Santiago. Si la orientación no es lo vuestro, manejaros por las callejuelas de Santiago va a ser un drama, y encontrar O Gato Negro tal vez no sea tarea fácil. Pero cuando os planten delante una ración de pan de maíz, os daréis cuenta de que ha valido la pena.
O gato negro. Raína, s/n.

María Castaña

ruta_paris_dakar_santiago_compostela

Las mejores xoubiñas (sardinillas) de Santiago se encuentran en esta taberna donde podremos degustar platos gallegos poco habituales, como sus erizos. Sus sardinas son un secreto a voces en la capital coruñesa, que atrae a propios y extraños en todas las épocas del año. En temporada, son tan tan tiernas que se come hasta la cabeza. María Castaña es uno de los grandes templos del buen comer en Santiago, un lugar donde podremos degustar desde clásicos como el lacón con grelos hasta ancas de rana o su imprescindible tiramisú de castañas, que hace honor a su nombre, cuando es temporada.
María Castaña. Raíña, 19.

Orella

paris_dakar_santiago_orella
Aquí hay que parar a hacerse con una tapa de oreja de cerdo y un buen vino en un entorno algo más serio, con su agradable comedor repleto de plantas y sus bandejas de marisco recorriendo el entorno. La oreja, cocida con pimentón picante, sabrosa y melosa, es mítica, y si nos quedamos con hambre siempre podemos acompañarla de alguna de sus sugerencias de pescados y mariscos.
Orella. Raíña, 21.

A Coruña

bar_coruña
Mientras en los dos anteriores subía algo el precio si la idea era sentarnos a la mesa a comer tranquilamente, A Coruña es ese lugar deliciosamente informal en el que comer un bocadillo en la barra, tapear sin orden ni concierto y probar, claro está, la especialidad de la casa en un ambiente siempre cordial e inspirador: sus calamares a la romana. En cuanto les hinquemos el diente, entenderemos por qué se han hecho famosos.
A Coruña. Raíña, 17.

San Jaime

paris_dakar_santiago_cospostela_san_jaime
Otro imprescindible de la ruta, un restaurante de ambiente más elegante, donde reinan el marisco y el pescado pero cuenta también con buenas carnes y con un arroz con bogavante de nota. Merece un capítulo aparte su interesante bodega, en la que encontramos vinos gallegos de las diferentes D.O. –también grandes tintos–, además de espumosos gallegos (¿aún no habéis probado el Feitizo da Noite?) e incluso algún champán. Cuidado, porque aquí el precio se nos disparará un poco si lo que buscamos es un tapeo informal y ligero, pero es un valor seguro si queremos ocupar mesa y comer un gran marisco gallego en un entorno elegante y agradable.
San Jaime. Raíña, 4

A taberna do Bispo
Otro de los grandes establecimientos de Santiago, uno de los mejores de la ciudad, es este restaurante ubicado en plena ruta París-Dakar, ideal para grupos, que cuenta con un marisco de excepción. ¿Algunas recomendaciones? Querremos pedirlo todo, pero no podemos dejar de probar las navajas y sus vieiras con langostinos. ¡Increíbles!
A taberna do Bispo. Rúa do Franco, 37.

Mesón 42

paris_dakar_santiago_compostela_meson_42
Una de las grandes preguntas cuando alguien va a Santiago –o al menos una que nos hacen mucho a nosotros– es dónde se puede comer un buen marisco. Uno de los nombres que salen en todas las quinielas es este Mesón 42 que cuenta con vivero propio, en el que el cliente puede escoger lo que desee, las raciones son copiosas y su relación calidad-precio es más que notable. Mesón 42 es siempre un valor seguro, un lugar que es, además, muy bonito, con su estética de mesón con un punto sofisticación, sus almejas de ensueño y sus copiosas bandejas de marisco.
Mesón 42. Rua Franco, 42

Y en bonus track…

paris_dakar_santiago_compostela_la_tita
No pertenece a la ruta París-Dakar, para ser estrictos, pero no podemos pisar Santiago sin hacer una parada en La Tita. Este local se ha hecho famoso por tener una de las mejores tortillas de patata de la ciudad, que además de buenísima es gigante, y nos sirven una tapa gratis con cada bebida que hará que muchos ya salgan cenados de allí.

Siempre abarrotado y ambientado, se ha convertido en atracción de turistas, locales y peregrinos gracias al boca-oreja, y su barra es, día tras día, uno de los lugares con mejor ambiente de Santiago. El resto de la carta, con unos pimientos de Padrón también notables, buena empanada y otras especialidades, también nos hará caer rendidos a sus encantos.
La Tita. Rúa Nova, 46.

 

 

 

Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

PARTNER:
Recibe nuestras novedades cada jueves en tu buzón, sobre bla bla bla.

    He leído y acepto la política de privacidad