¿Es un postre? ¿Un helado? ¿Un pastel? No, es un superyogur

 

Hay yogures y yogures. Y los que he estado probando esta última semana no pertenecen a ninguna de estas dos categorías porque se sitúan un peldaño -o dos- por encima del resto. Me refiero a los seis ejemplares la firma Pastoret que me he zampado en un plisplás. A quien no le suene la marca, solo dos apuntes: pertenece a la familia Pont, de Sant Guim de Freixenet, en la comarca de La Segarra (en el interior de Catalunya), y desde 1992 se dedica a crear productos lácteos de manera artesanal, buscando siempre la calidad y la creatividad a partir de la tradición.

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Las seis variedades de yogur griego Pastoret que me zampé para poder explicarlo luego en este post.

Y en esa onda se enmarca su última novedad, Caprichos de Yoghourt, una interesante línea de ocho sabores que usa como base el yogur griego (hecho a diario con leche fresca en un proceso de fermentación lenta que le aporta cremosidad), a la que añade mermeladas, trozos de frutas, salsas y lo que haga falta para conseguir algo más que un simple yogur, algo más que un simple postre, helado o pastel. ¿Un superyogur? Venga, va, ya que tiene 150 gramos en vez de los 125 habituales en el ramo, aceptemos la exageración. Cada unidad cuesta 2,5 euros; caro en términos relativos si se compara con un yogur cualquiera, pero un sobreprecio justificable y asumible en términos absolutos por la novedad y la calidad del producto.

He aquí un breve comentario sobre cada uno de los seis que probé. Toma nota de un consejo previo: la cuchara, siempre de arriba a abajo, hasta el fondo, para coger todos los ingredientes de este tarro de vidrio de aspecto taaaan tradicional.

 

SAMSUNGLimón y hierbabuena

¿Un adjetivo? Lo copio de la etiqueta que acompaña al yogur: refrescante. Me recordó a  esos caramelos cítricos que te venden como medicinales. Es lo suficientemente ácido como para que huya de él quien huye de todo lo ácido (ojo, lleva trocitos de limón). La fusión con la hierbabuena, que ayuda a la digestión porque estimula la secreción de jugos gástricos, logra un postgusto largo, de los que te hacen salivar. La vitamina C del limón ejerce de antioxidante.

 

SAMSUNGMango y frutas del bosque

Es, de los ocho, el más exótico de todos. Me pareció interesante, aunque no es mi preferido, acaso porque mi paladar tira a lo tradicional. Las  frutas del bosque (lleva grosella, mirtilo, mora y frambuesa) son antioxidantes y ayudan a prevenir el envejecimiento de las células, así que la inversión en este caso no solo es en sabor, sino también en salud.

 

SAMSUNG Toffee de café

Cremoso, recién salido de la nevera, le meto mano con la cuchara y me recuerda a un helado, aunque no lo es. Está muy bien equilibrado porque el sabor del café (de Jamaica) no atropella al del yogur. Un ejercicio de equilibrismo del que Pastoret sale airoso. Una buena alternativa al cafetito después de la comida.

 

SAMSUNGPera y canela

He aquí una propuesta con madera de clásico. Más tradicional que, por ejemplo, el mango con frutas del bosque, se trata de una excelente creación cuyo aspecto, al abrir la tapa, es el de una mermelada. Lleva una fina capa de canela y trozos de pera. Enmedio, como en todos los casos, el yogur griego.

 

SAMSUNGNaranja y chocolate

Abres y ahí está el chocolate. Tienes la tentación de pasar la cucharilla solo por esa capa, pero te resistes y decides hundirla hasta abajo para pillarlo todo. Y cuando te lo metes en la boca te alegras de haberlo hecho, de haber cogido el cacao y la mermelada con trozos de naranja que le dan una nueva y alegre dimensión al choco. Atención a los maniáticos: los trozos son de la piel de la naranja, eso sí de 4 milímetros.

 

SAMSUNGManzana al horno

Dejo para lo último el que me parece el mejor, un auténtico hit, un yogur que justifica el nombre que le han puesto: capricho. Una sinfonía perfecta en la que bailan cogidos de la mano el dadito de manzana meloso con el crujiente crocanti de almendra. Dicen los de Pastoret que se ha elaborado siguiendo una antigua receta familiar. Señores Pont, por favor, ¿me la pueden pasar? Juro que guardaré el secreto, será sólo para uso personal.

 

Me faltan por catar los yogures de higo con nuez de macadamia (salsa de higos y topping de nuez de macadamia como cobertura) y pistacho con chocolate blanco (base de crema de pistacho y cobertura de salsa de chocolate blanco). Tras probar (y aprobar) los seis anteriores, me pasaré por la tienda a por estos otros dos, que imagino que serán también superyogures.

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

3 Comments
  1. Son riquísimos! Yo sin embargo me quedo con los dos que menos te gustan, el de mango y frutas del bosque y el de limón y hierbabuena. Será porque soy de gustos poco dulces.
    Sólo una cosa, novedad no son (alguno en concreto sí), yo llevo unos dos años comprando.
    Y sí, son caros, pero de vez en cuando se puede tomar un capricho (hay gente que cada día paga mínimo 1’1€ por un café, que no es ni la mitad de rico que esto)

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