El debate sobre si deberíamos dejar de comer gluten pese a no ser celíacos está abierto, y la mayor parte de la población tiene una posición al respecto, pese a no tener ni la más remota idea del asunto desde un punto de vista científico. Hemos pasado, pues, de opinar de política, economía o fútbol sin saber nada, a hacerlo también sobre alimentación, en la mayor parte de los casos, admitámoslo, porque hemos oído algo de que el trigo ha sido modificado genéticamente, hemos sabido de unas enzimas que hacen unas cosas (no sabemos exactamente qué cosas, pero y qué) y no sé qué sobre la velocidad de nuestros intestinos, entre otros argumentos de peso para estar muy a favor o muy en contra del gluten. Pues en este asunto, como en lo que concierne a nuestros amigos los lácteos, no cabe término medio.

No vamos a ser nosotros quienes nos posicionemos sobre la conveniencia o no de eliminar el gluten de la dieta, fundamentalmente porque no tenemos ni puñetera idea y porque, en los últimos años, la vida nos ha llevado a toparnos con nutricionistas y especialistas de toda índole con argumentos de peso a favor y en contra del gluten. Si la comunidad científica no parece ponerse de acuerdo, resulta difícil formarse una opinión sobre el tema, teniendo en cuenta que tu único argumento de peso es que tú llevas toda la vida comiendo gluten y, en líneas generales, salvo algún día malo, sueles encontrarte bastante bien. “Pues si dejases el gluten te encontrarías mejor”, me dijo una vez una nutricionista new age. Qué responder a eso, pensé.

En cualquier caso, lo cierto es que son muchas las personas que han decidido eliminar el gluten de su dieta ya sea porque son celíacos, porque aseguran no tolerarlo bien o, simplemente como filosofía de vida, apostando por otros cereales a priori más saludables y menos manipulados que el trigo.

Todos ellos deben saber que Barcelona es una ciudad estupenda para comer sin gluten, pues cuenta con una gran cantidad de restaurantes certificados, con opciones para celíacos, y con algunos, los que nos ocupan, pensados íntegramente para ellos.

En Ville

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Sería faltar a la verdad decir que este restaurante ubicado en la que es, para nosotros, la calle más bonita del Raval tiene un menú íntegramente sin gluten. Y es que existe alguna opción con (apenas un pan y un par de postres), que no impide que el 98% de una carta la mar de apetitosa sea apta para celíacos y absolutamente irreprochable para aquellos que coman gluten, los cuales no van a echarlo de menos. Ensaladas, carpaccios, pescados frescos, carnes y un gran surtido de postres forman la carta de este local con aspecto de bistró, elegante y coqueto.

En Ville. Doctor Dou, 14.

Messié Sense Gluten

pizza madame messie pizza sin gluten

Los fans de las pizzas seguro que conocen el popular Messié Pizza de la calle Torrent de l’Olla, en Gràcia, ese lugar en el que comer buenas pizzas al corte a cualquier hora. Pues su hermano pequeño se llama Messié Sense Gluten y abrió hace menos de un año como respuesta a las necesidades de sus clientes, que cada vez más reclamaban pizzas sin gluten. Para evitar la separación de menús y, ante la constatación de que las pizzas sin gluten son deliciosas, nació este local, que lleva más allá el concepto de la pizza y trasciende las clásicas cuatro quesos y margaritas para ofrecer creaciones mucho más vanguardistas.

Messié Sense Gluten. Siracusa, 15.

Gula sana

Gula Sana Barcelona. Sin gluten. Gastronomistas

El 100% de productos que se ofrecen en este establecimiento no contienen gluten, y una gran cantidad tampoco lleva lactosa. Gula Sana ha llegado a la ciudad hace unos meses para desmentir aquello de que la repostería sin gluten no está rica, y ofrece un surtido de pasteles de todo tipo que van a entrar por los ojos tanto a quienes consuman gluten regularmente como a los que no. Desde el carrot cake, la tarta doble chocolate, las rosquillas, las cookies, las lionesas de nata, los sobaos con miel de brezo y crema de orujo o el brownie. Aunque Gula Sana dispone también de opciones saladas, como unas empanadas de atún muy populares entre la clientela.

Gula Sana. Diputació, 361.

Pasticelía

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Desde que pusimos los pies en la maravillosa Celicioso de Madrid, tuvimos claro que Barcelona necesitaba su equivalente: una pastelería 100% sin gluten, pero no sólo eso. Un lugar en el que se hiciese pedagogía, un espacio simpático y buenrrollero cuya vocación fuese, como en el caso de su homólogo madrileño, demostrar que un mundo sin gluten puede ser maravilloso. Y para eso llegó Pasticelía a la ciudad hace prácticamente un año y medio, con su bollería clásica, desde cruasanes a magdalenas o bollos, a sus pasteles multicolores, deliciosos, elaborados a diario en su obrador.

Pasticelía. París, 165.

 

 

 

 

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

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