37 cosas que amo de Estocolmo

Cuatro días en Estocolmo dan para mucho. Aquí van nuestras recomendaciones para disfrutar de la capital sueca:

Vivir:

–                     Subirse a bordo de un avión de Vueling y saber que tenemos por delante tres horas y media de viaje. Esta mágica sensación de escaparse lejos, muy lejos…
–                     Coger un barco-bus para ir de una isla a otra de la ciudad.
–                     Admirar el atardecer en el colorido y puntiagudo ‘skyline’ de Estocolmo.
–                     Tirar una piedra y ver cómo rebota sobre el río helado.
–                     Encontrar en cualquier local un montón de revistas y diarios internacionales.
–                     Pasear por el borde de los canales.
–                     Para las parejas de enamorados, sacarse un ‘selfie’ (autorretrato con el móvil) en todos los románticos puentes del centro histórico.
–                     Charlar con los habitantes de la ciudad y comprobar lo encantadores y educados que son.
–                     Fijarse siempre, siempre, en la decoración de los locales, que permite volver con un montón de ideas que replicar fácilmente.
–                     Hospedarse en el magnífico y moderno hotel Scandic Grand Central (Kungsgatan, 70), puro diseño para amantes de los ambientes modernos y cosmopolitas, situado en pleno centro de la ciudad. Disfrutar de los libros, los magazines y del tocadiscos con montones de vinilos disponibles en las habitaciones. ¿Qué más se puede pedir?

Isla de Söderman

Comer:

–                     Probar las recetas a base de productos ecológicos que se sirven en el Rosendals Kafé (Rosendalsterrassen, 12) mientras admiras sus invernaderos llenos de flores y plantas de todo tipo. No hay ningún sitio más bucólico y encantador que éste.
–                     Comer pan (brutal) y pastelitos, sobre todo el semla (un brioche relleno de nata y crema de almendras), del Vete-Katten (Kungsgatan, 55), pastelería-salón de té abierto desde principios del siglo pasado.
–                     Sentarse en la barra del Melquwist (Hornsgatan, 78) y pedir un sándwich caliente de huevo y mozzarella con un zumo fresco. En este mismo local Mikael Blomkvist, protagonista de la trilogía policiaca Millenium de Stieg Larsson, resuelve algún que otro crimen.
–                     Hacer una parada en el mercado cubierto Östermalms Saluhall (Östermalmstorg, 114) y admirar cada una de sus lujosas e impolutas paraditas con productos gourmets locales: reno, salmón, mariscos, quesos y tortas.
–                     Tapear y sentirse como en Barcelona en el recién estrenado Matkonsulatet (KungsholmStrand, 157) de los chefs Pablo Pérez y Oriol Ivern (del estrellado restaurante barcelonés Hisop). La carta cuenta con recetas catalanas elaboradas con productos locales. No os podéis perder su ensaladilla rusa con caballa, los tacos de salmón con yogurt y miel, la brandada de bacalao con pimientos piquillos o la crema de coliflor con beicon y avellanas, entre otras muchas delicias. También hacen vermut el domingo.
–                     Imprescindible hacer una parada en Gubbhyllan (Djurgårdsslätten, 49-51) y disfrutar de su buffet libre de sopas y cremas que condimentan con perejil, semillas de lino y pipas.
–                     El domingo, disfrutar de un brunch en el String (Nytorgsgatan 38). Por tan solo 65 SEK (unos 8 euros): una bebida caliente, zumos, panes, quesos, yogures, crepes, frutas frescas, huevos e, incluso, helados. Además, este local tiene como peculiaridad que todo está en venta: desde la vajilla hasta el mobiliario y los objetos de decoración.
–                     Cenar en el glamuroso restaurante Teaterbrasseriet (Kungsgatan, 70) del hotel Scandic Grand Central y probar su tostada de gambas con mayonesas, de primero, y las albóndigas de segundo. Rematar, sin duda, con la Crème Brûlée.

Teaterbrasseriet

Beber:

–                     Disfrutar de la tradición del ‘fika’ (bebida caliente acompañada de un dulce) en uno de los 502 cafés que esconde Estocolmo: por ejemplo el Saturnus (Eriksbergsgatan, 6), conocido por servir la taza de café con leche más grande de la ciudad y una de las mejores estrella de canela.
–                     Probar un vaso de leche orgánica del Vurma Kafé (Gastrikegatan, 2), local en el que el kitsch es visible desde el mobiliario hasta las paredes o el pelo de la camarera.
–                     Tomar una copa bajo una manta y una estufa en una de la multitud de terrazas que se resisten a las bajas temperaturas.
–                     Catar un vino caliente y especiado, conocido localmente como ‘glögg’.
–                     Acabar con un gin-tónic en la mano sentado en un sillón dispuesto en el escaparate del Teaterbaren (Kungsgatan, 70) del hotel Scandic Grand Central, y observar como a las 20.00 horas parecen las 3.00 de la madrugada.
–                     Sentarse cerca de la vitrina del Fatöljens (Götgatan, 12), con un buen café en la mano, y observar durante horas los looks de los hipsters que desfilan por el ultramoderno barrio de Söderman.
–                     Enamorarse de los suelos de cerámica de cada local, coloridos y con formas simétricas, estilo años 70.

desayuno en el Saturnus

Visitar:

–                     En cada momento, levantar la vista y apreciar la variada y magnífica arquitectura de los edificios de la capital sueca.
–                     En el Ayuntamiento, contemplar la sala azul (que en realidad es de color rojo), donde se celebra el banquete anual de los Premios Nobel, y compartir un beso con su pareja debajo de la emblemática torre donde se celebran miles de bodas cada año.
–                     Quedar pasmado ante el Vasa, este inmenso e increíble buque de guerra del siglo XVII que se hundió en las aguas de  Estocolmo a los 15 minutos de su viaje inaugural.
–                     Perderse por las coloridas calles de Gamla Stan, considerado el corazón de la capital.
–                     Subir y bajar los 39 escalones de Marten Trotzigs Gränd, el callejón más empinado y estrecho (sólo 90 centímetros) de la localidad.
–                     Recorrer con toda la tranquilidad del mundo las salas de Moderna Museet, puro estilo escandinavo (madera, grandes espacios, ventanales y color blanco) y hojear, sin mirar el reloj, las bellas obras dispuestas en sus ‘rincones’ de lectura.

Vasa

Shopping:

–                     Entrar en la magnífica tienda de Urban Outfitters, situada en el edificio del antiguo teatro de la ciudad.
–                     Comprar un ramo de tulipanes (los hay de todos los colores) en el mercado matinal al aire libre de la plaza Hötorget.
–                     Adorar y venerar el diseño sueco, pero contentarse con su versión low cost en la tienda Lagerhaus.
–                     Recorrer la calle Horngattan y entrar en sus tiendas de artesanía.
–                     Buscar gangas en los establecimientos de segunda mano Beyond Retro,  Stockholm Stadsmission o PopStock.
–                     Querer arrasar en la tienda súper moderna-vintage, es decir hipster, Grandpa (Södermannagatan, 21). Aquí somos fans de absolutamente todo, sin medida, desde sus prendas, hasta los zapatos, la vajilla y los objetos de decoración.

 

Laia Zieger
Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y coordina el portal www.vinacora.com. Es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016).

3 Comments
  1. Aunque me queda algún sitio por probar, coincidimos en unos cuantos de los que mencionas. En la lista añadiría Rosendals Tradgard in la isla Djurgården: un invernadero en el que disfrutar de un fika o comprar en la tienda orgánica, de al lado, la verdura o el pan para la cena

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