Si eres de los que ya ha llegado a aburrir la moda de las hamburguesas gourmet, estarás encantado con la nueva tendencia ‘butifarrera’. Porque sí, desde hace un tiempo -ahora que se llevan tanto los locales temáticos- han empezado a proliferar los que ofrecen una butifarra de calidad y con toques creativos. Ya os recomendamos la bocadillería Butifarring, ahí está la cadena Butipà y pronto Carles Abellàn abrirá su anunciado Yango en la Boquería. Pero hoy os queremos hablar de Butikfarra, un restaurante acogedor que no tiene nada de fast-food y que quiere cuidar y vestir la butifarra como pocos.
Detrás de este proyecto están el interiorista Juanjo Puig y su amigo Oriol Marquina, que fans de este producto y viendo cómo proliferaban las hamburgueserías en la ciudad, se les ocurrió la idea de abrir el negocio. Lo inauguraron hace diez meses bajo el concepto de restobar porque quieren alejarse de la idea de bocadillería donde comer algo rápido (aunque la palabra ‘bar’ ahí metida ya te dice que el ticket no saldrá caro). De hecho, por algo han cuidado tanto la decoración. El mimo por el producto era fundamental: aquí todo es kilómetro cero. La butifarra es de un obrador familiar muy entusiasta del Empordà, Can Raliu, el pan de la Fleca Balmes y la verduras de temporada de la huerta del Baix Llobregat. También la cocción era importante: la mayoría de las butifarras las preparan en un horno de carbón.
Lo segundo era tener un chef que supiera dar el toque creativo. Porque no, aquí no encontrarás ‘botifarra amb mongetes’ y sí unas opciones que antes no habías imaginado como la butifarra de cordero. El autor del recetario es Albert Mendiola (Bar Mut) y es el joven Eduardo Losilla (Hoffman, Caelis…) quien está al frente de los fogones. Aunque al principio se centraron en una carta muy ‘butifarrera’, luego ampliaron a tapas y platillos para animar el cotarro. Y si tienes el amigo tocac****** al que no le gusta la butifarra siempre podrá decantarse por un apartado extra donde encontrará hamburguesa, entrecot, roast beef e incluso una opción vegana.


Nos gustó mucho lo que probamos, aunque en breve cambiarán la carta (sí, llegó el frío). Empezamos con una ensalada de tomate con rúcula, ventresca de atún y olivada (4,80 €) y unas croquetas de chipirones (1,40 €/unidad). Seguimos con las estrellas de la casa: Butikfarra Duroc (más magra) con panceta a la pimienta, setas, rúcula y cebolla crujiente (7,50 €); Butikfarra Xai, elaborada con cordero, rebozada y acompañada por cogollos a la plancha, espárragos y salsa tártara (8,50 €) y Butikfarra de Pato, hecha con magret, rúcula y peras escalivada al Pedro Ximenez (9,50 €). Las tres muy ricas tanto por sí solas como en conjunto (quizás un poco alcohólicas las peras pero una cuestión de gustos). Lo bueno es que cuando las pides puedes optar por comerlas al plato o con el tipo de pan que prefieras: clásico, integral de cereales o de coca. Preferimos los dos primeros que la coca es un poco difícil de cortar y se te desmonta todo; sin embargo los otros en opción bocadillos más fácil de comer. Además, te ponen tres salsas caseras bien recomendables: brava (picante), mostaza y tomate. El punto final: una tarta de queso casera (todos los postres aquí son caseros excepto el helado). ¡Viva la hamburguesa catalana!
Lo mejor: la imaginación con la que se trata aquí a la butifarra.
Lo mejorable: horario un poco corto ahora que nos hemos acostumbrado a las cocinas non-stop.
Butikfarra
París, 209 (entre Enric Granados y Balmes)
Tel. 93 676 36 98
Horario: de lunes a sábado de 13.30 a 16 horas y de 20.30 a 24 horas.
Precio medio: 15-20 €. Menú mediodía, 12,50 €.
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