Calabrasa, el Born que huele a parrilla

Vender humo no suele ser una buena carta de presentación para un negocio, pero a decenas restaurantes de Barcelona les ha dado por darnos la brasa y no hay barrio en el que en algún rincón no se huela a ahumado. No nos vamos a quejar: por más que nos cansen las modas, que la ciudad se colonice de expertos de la llama nos encanta. El último que descubrimos está en el Born y responde a un nombre totalmente explícito: Calabrasa.

Solo entrar, nos recibe una barra de pescado, un buen amante de la brasa, como se comprueba con este rape con toques asiáticos.

El local se ha reformado con un estilo tan vintage que en algún momento llegué a dudar de si era una reliquia de toda la vida del barrio. Pero en realidad es el proyecto que sustituye Casa Nova, un local de tapas, con los mismos responsables al frente: Sergi Simó, su propietario, y Jesús Galán, su chef. Se han rendido a la pasión por el carbón porque creen que esta cocción expresa mejor la calidad del producto y les acerca un público más exigente. Jesús se lo curra braseando bovino, pollo, cordero o pescado. Excepto los lunes—ese día no toca— en la barra de entrada podréis ver el pescado del día. Justo uno de los platos que más nos gustaron fue el rape a la brasa sobre base de piña, chutney picante y flan de coco. El chef nos prometía cocina de la abuela, pero este plato, afortunadamente, se le fue de las manos.

Si os gustan los arroces con toques ahumados, aquí podéis pedir.

También probamos el pulpo a la brasa con parmentier de la Vera, pero nos quedaron pendientes los mejillones a la brasa con vinagreta de maracuyá (que tampoco cocinaba su abuela, claro). Pero la brasa da para todo. Celebramos poder degustar un arroz con los toques ahumados que nos trasladaban a las mejores arrocerías valencianas, sin ser —no queremos meternos en líos— una paella propiamente, sino un arroz marinero con marisco y ortiguillas de mar que debéis pedir.

El chef, Jesús Galán, da la brasa tanto como puede. Y que siga así por mucho tiempo.

Pero claro, las brasas, quieran que no, nos despertaron nuestra vertiente carnívora. Y aqui damos uno de los musts de la carta: la carrillera de vaca vieja a la ratafia con pan casero frito. Que sí que es un plato que puede recordarnos a la abuela, aunque no lo es. La carrillera casi se podia cortar con cuchara y los toques herbáceos del licor nos trasladaban a los bosques donde querríamos huir a veces. Disfrutamos también con el chuletón, que no podía faltar en una propuesta como esta.

Carrillera de vaca vieja a la ratafia con pan casero frito, un auténtico ¡must’ de Calabrasa.

La carta se complementa con entrantes que nos recuerdan que las tapas del antiguo Casa Nova no estaban nada mal (ojo a las croquetas de Terra ferma, cárnicas, y a las de Mar endins, de pescado) y, enlazando con el recuerdo vasco del chuletón final, culminamos con un pastel de queso Idiazábal. Ahumado, por supuesto.

Calabrasa

Passeig del Born, 27. Barcelona.
Tel. 93 310 07 86
www.calabrasa.com

Abierto cada día de 12 h a 00 h (1 h viernes y sábado)

Menú de mediodía: 14,50 €. Menús cerrados (noche):  25 y 30 €),
Precio medio: 30 €.

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Josep Sucarrats
Josep Sucarrats

Lo más fácil es que os lo encontréis comiendo, escribiendo o hablando, tres de las actividades que más le gustan practicar. Director de la revista gastronómica Cuina, también es colaborador habitual de Catalunya Ràdio, de la revista Time Out Barcelona y de varios medios más. Es coautor del libro ‘Històries de la Barcelona Gormanda’ (Angle Editorial, 2014) y de 'Teoria y práctica del vermut' (Now Books, 2015).

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