Es difícil encontrar hoteles donde puedas comer bien y que no tengan nivel de estrella Michelin. Ya no os digo si además el destino es tan turístico como Formentera, adonde llegué para hacer un reportaje sobre restaurantes recomendables de esta isla mágica que veréis dentro de unas semanas en myvuelingcity.com y aquí mismo también. Y cuál fue mi sorpresa descubrir que el hostal Casbah, donde me alojé.
Casbah tiene un restaurante homónimo con una carta cuidada (y nada cara para los precios que se estilan en la isla) de la que valía la pena escribir un post aparte, porque es un dos-en-uno, hotel y restaurante, que te salva el día si te entra un ataque de pereza y no quieres salir de allí más que para ir a la playa, a la que se llega en cinco minutos por un camino que discurre entre un bosque de pinos.
Y cualquiera que venga de fuera también puede comer allí, ya sea en la terraza, junto a la piscina, o en la sala acristalada con vistas al jardín.

Me convencieron para que me quedara a comer cuando me dijeron que hacían croquetas… ¡de pulpo! Jamás las había probado (tampoco tenía idea de que existían), y la curiosidad me pudo, así que me quedé a catarlas. Y ya que estaba, di un repasito a la carta, con más de un guiño a la cocina gallega, porque su chef, Marina, viene de Galicia, y quiere que se note.


El hostal Casbah tiene años de recorrido pero el restaurante solo lleva un año abierto. Aun así apunta muy buenas maneras con platos reconocibles elaborados con técnicas actuales pero sin virguerías. La carta de vinos a precios contenidos, la carta de cócteles para disfrutar en la terraza, los helados propios y la capacidad para organizar banquetes de todo tipo son otros atractivos de Casbah que anoté en la libreto.

Pero a lo que iba. Las croquetas de pulpo que tanto me llamaron la atención: iban servidas con una mayonesa de aceitunas negras que le daban un divertido y agradable resultado en el paladar. También hacen unas de jamón ibérico con un sabor tan potente como elegante. Como las de pulpo, eran redondas, cremosas por dentro y con un buen crujiente exterior.

Antes probé una traviesa gamba frita rebozada con maíz y panko con mayonesa de curry rojo picante-picante. Y después, una excelente vieira con cebolla y jamón en una espuma de patata ligera que acompañaba de maravilla, y un huevo a baja temperatura con setas guisadas y trufa al que eché en falta más potencia de sabores (más trufa, vamos).

Mención aparte, para quitarse el sombrero, la gorra o la boina, merece el pulpo a la parrilla, con puré de patata y ajada gallega. Jamás (y cuando digo jamás creo que a lo mejor exagero pero tampoco voy muy errado), jamás he probado un pulpo tan tierno, casi meloso y sabroso. Casi se deshacía en la boca y yo casi me deshacía de gusto.

Casbah también sirve pescado fresco del día con fideuá y sepia, una propuesta diferente que quiere darle la vuelta a las fideuás que llevan pescado. En este caso, sirven la pieza (el día que estuve allí había gallo de San Pedro). Una pieza sobre la que Marina no quiso intervenir demasiado, en una decisión inteligente dada la calidad del producto.
Casbah
Platja de Migjorn, s/. Formentera.
Teléfono: 971 322 595.
Horarios: Cada día, de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.30 horas. Cierra en enero y febrero.
Precio medio: 40 euros (hay un menú degustación de seis platos y postre por 60 euros sin bebidas, 80 con maridaje).