Chicken shop/Dirty Burger: pollo y burgers

No hay muchos restaurantes en Barcelona donde comer un buen pollo asado por la noche. Porque los domingos al mediodía ya es otra cosa, sobre todo si son para llevar (recuerdo ahora un magnífico post de Javier Sánchez sobre los locales madrileños). Decía que no hay muchos locales que sirvan un buen pollo asado. Y ya no digo si además ofrecen hamburgesas. Pues acabo de encontrar uno. En el Gòtic. Se llama Chicken Shop/Dirty Burger.

Acaban de abrir. Ni una semana tiene. El local mola. Mucho ladrillo a la vista, muchas columnas, muy propio de un edificio antiguo como el que ocupa. Está en la plaza del Duc de Medinaceli, junto al Registro Civil.

entrada chicken shop : dirty burger gastronomistas.combarra interior chicken shop : dirty burger gastronomistas.comLos responsables del restaurante, los mismos del club social privado Soho, que tienen varios restaurantes en todo el mundo y van a abrir un hotel justo al lado, le han dado a la decoración un aire americano de la época de los años 50, y lo cierto es que lo han clavado porque te lo crees. Y más aún cuando notas el calorcito de los fuegos dorando los pollos.

Lo que no tenía yo tan claro era si lo que iba a comer tenía calidad o todo aquello era postureo, porque los precios no me parecieron caros. Con medio pollo tienes suficiente, y cuesta 8,5 euros. Y la burger, entre 5,5 y 6,6 euros.

carta chicken shop : dirty burger gastronomistas.comLa carta de Chicken Shop/Dirty Burger es corta-cortísima, quizá la más corta que he visto en mi vida. Veamos:

Tres cortes de pollo (entero, mitad o un cuarto) y tres hamburguesas (Cheeseburger, Dirty Bacon y Dirty Veggie).

Solo cinco guarniciones: patatas fritas cortadas a mano (¡excelentísimas!), ensalada de lechuga y aguacate con vinagreta de mostaza (equilibrada y de textura tierna), ensalada de col (correcta, buen producto), mazorca de maíz regada con mantequilla de ajo (lo que menos me gustó porque quizás es un sabor al que no estoy acostumbrado) y cebolla en tempura (cortada en trozos gruesos y esponjosos). Precios, entre 3 y 5 euros.

Y dos salsas caseras: ahumada (va de maravilla con el pollo y la burger) y picante (en realidad, muuuuuuy picante).

Para beber, pude elegir una cerveza artesanas embotellada pero opté por la Estrella Damm porque no quería sabores especiales, sino algo que me asegurara que iba a acompañar bien la cena.

pollo chicken shop : dirty burger gastronomistas.com

pollo chicken shop : dirty burger gastronomistas.com

Así que me puse en faena y pedí medio pollo, y me sorprendió porque era sabroso, tierno y jugoso. El camarero me explicó que era pollo de corral, de una granja del Empordà, y que lo marinaban durante un día en albahaca dulce y albahaca ahumada, que luego se cocinaba al vapor y que en la parrilla le daban el toque final.

hamburgesa dirty bacon chicken shop : dirty burger gastronomistas.com

Después ataqué la Dirty Bacon, con un filete grueso de beicon crujiente por encima de la carne, y acompañado de queso, tomate, pepino y lechuga. El pan no aguantó las salsas y jugos que guardaba en su interior y acabé pringándome bien pringado. A unos les encantará y a otros les molestará. En cualquier caso, el sabor me gustó y el comensal ya está avisado: Dirty significa sucia. ¡Haber aprendido mejor inglés, señorit@s tiquismiquis!

hamburguesa dirty veggie chicken shop : dirty burger gastronomistas.com

La Dirty Veggie lleva un champiñón Portobello a la parrilla, queso ahumado y rúcula. Lleno como estaba, apenas pude darle un par de bocados. También el pan aguantó poco pero la combinación de sabores me pareció divertida.

A los postres no llegué (¡no podía más!), y eso que vi pasar una tarta de manzana casera que pedía a gritos un mordisco. La próxima vez.

 

Chicken Shop / Dirty Burger

Plaza Duc de Medinaceli, 2. Barcelona.
Teléfono: 93 220 47 00.
Horarios: de lunes a viernes, de 18.00 a 00.00 horas; sábados, de 12.00 a 00.00; domingos, de 12.00 a 23.00 horas.
Precio medio: de 12 a 15 euros.

 

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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