Antes de explicar cómo se deben conservar las patatas para alargar su vida y que no se pongan blandas, germinen o se pudran, conviene saber en qué momento debemos descartar una patata. Y es que este alimento que parece inofensivo, y que a nuestros ojos es resistente, versátil y todoterreno, contiene solanina, un glucoalcaloide cuyo consumo excesivo puede provocar intoxicaciones.

Esta se encuentra en la piel (sobre todo en sus partes verdes), pero también en los brotes, y una intoxicación puede dar lugar a náuseas, malestar abdominal, vómitos y diarrea. La buena noticia es que este tipo de intoxicaciones no suelen ser graves, y de hecho muchas personas pueden haber experimentado los síntomas en alguna ocasión, asociándolos a un empacho o una indigestión cuando en realidad eran causados por el consumo de patata en mal estado.

Ojito con la solanina

Para prevenir este cuadro, es fundamental no comer nunca las patatas crudas (son muchos los crudiveganos que lo hacen habitualmente), evitar las patatas viejas, las verdes, las que tienen muchos brotes (no basta con quitarlos, lo mejor es descartar por completo la patata), no reutilizar el agua de cocción de la patata y, bajo ningún concepto, consumir la piel, ni siquiera aunque la hayamos cocinado previamente.

Del mismo modo, también es importante no tomar ningún plato en el que nos parezca que la patata tiene un sabor amargo, ya que puede que nos estemos exponiendo a una intoxicación de solanina. Si bien es cierto que la solanina pierde parte de sus efectos cuando la patata se cocina, es mejor no arriesgar y evitar por completo su consumo si tenemos dudas.

Dicho esto, una vez conscientes de sus potenciales peligros es momento de detenernos en los múltiples beneficios de la patata. Es un tubérculo sano, barato, versátil y práctico, que gusta a todo el mundo y permite diferentes cocciones: fritas, cocidas, en ensalada, rellenas, chips, en puré, en cremas, como guarnición de guisos, con verduritas, en tortilla… Puede que sea, junto al huevo, el superalimento versátil y nutritivo por excelencia de nuestra despensa, que a menudo no valoramos lo suficiente probablemente porque lo tenemos al alcance de la mano.

patatas

La patata es rica en vitaminas, sobre todo la C y las del grupo B, y es, además, fuente de minerales como potasio y fósforo, aunque también tiene hierro, zinc, calcio y magnesio. Es, por encima de todo, una buena fuente de hidratos de carbono, que nos darán energía para nuestro día a día, y también contiene fibra, que ayuda al tránsito intestinal.

Existen numerosos tipos de patata en el mercado y es recomendable escoger las más indicadas en función de cómo vamos a cocinarlas. A grandes rasgos, para frituras lo mejor es usar agria y monnalisa, mientras que la spunta es perfecta para purés, la red pontiac para tortillas y la kennebec funciona muy bien cocida, aunque también da lugar a buenas frituras.

Cómo conservarlas

Es recomendable comprar las patatas en pequeñas cantidades e ir reponiendo, pues así nos aseguraremos de que se mantienen siempre frescas y en buen estado. Además, es importante que las almacenemos correctamente para evitar que se pudran, se ablanden o aparezcan brotes. Aquí van algunos consejos para que nuestras patatas aguanten el mayor tiempo posible.

patatas_conservar

  • En líneas generales, la temperatura de las casas no es óptima para la conservación de las patatas. Lo mejor es que se conserven en un ambiente de entre 7 y 15 grados, por lo que a ser posible es mejor que se guarden en el exterior, o bien en partes de la casa como la bodega o el garaje.
  • Si las has traído en una bolsa de plástico, cámbiala inmediatamente. Lo ideal es que uses una bolsa oscura de tela o rejilla, y que las guardes en un lugar aireado en la medida de lo posible. También puedes utilizar una caja de madera con agujeros, como las típicas de la fruta y recubrirla con un paño.
  • Lo mejor es que no les dé la luz, aunque tampoco les gusta la completa oscuridad. Lo ideal es que las mantengas en penumbra.
  • No las mezcles con las cebollas, ya que estas liberan un compuesto que hace que las patatas duren menos y se estropeen. Cada una en su caja y, sobre todo, procura nos comprar ni unas ni otras en grandes cantidades.
  • En cuanto veas que alguna se empieza a estropear, descártalas, porque si no acabarán estropeando el resto. Es interesante que compruebes con regularidad si se ha estropeado alguna patata para evitar males mayores.
  • Aunque no es lo más recomendable, si tienes necesidad de conservar las patatas peladas, lo mejor es colocarlas en un cuenco sumergidas en agua con un chorro de zumo de limón. Trata de guardarlas durante poco tiempo, ya que absorberán el agua y soltarán el almidón. Una vez vayas a cocinarlas, sécalas con un paño de cocina.
  • En ningún caso laves las patatas antes de almacenarlas.
  • Lo mejor es que no estén excesivamente apiladas y haya espacio entre ellas para que respiren.

 

 

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

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