Cinco restaurantes de hotel en Barcelona y alrededores

Que los restaurantes de hotel no son únicamente territorio de huéspedes, y que la mayoría abre sus puertas a un público local aún reticente a traspasar el umbral de un hotelazo, es una realidad desde hace mucho tiempo. Como también lo es que no siempre encontramos precios prohibitivos, y que se pueden degustar propuestas la mar de interesantes a precios ajustados en establecimientos que, eso sí, destilan ese aire chic que solo encontramos en los grandes hoteles. En Barcelona y alrededores encontramos numerosas propuestas, desde las ya conocidísimas hasta otras mucho menos ‘mainstream’ pero no por ello menos interesantes. De estas últimas trata este post.

Mas Salagros

Mas Salagrós
Hay que conducir hasta Vallromanes para perderse en su entorno natural y ocupar mesa en el sobrio comedor de Mas Salagros, el primer hotel 100% ecológico de Cataluña, y disfrutar de su oferta gastronómica basada en los productos del huerto que gestiona el propio chef, Beniamino Campolo. Y es que Campolo es un auténtico apasionado de la cocina –y el modo de vida– bio, de manera que ofrece un completo menú basado fundamentalmente en verduras y hortalizas, aunque con propuestas de carnes y pescados también ecológicos, con cocciones ligeras y saludables y sin enmascarar la materia prima original. No en vano Campolo ocupó durante mucho tiempo la cocina del Hotel Arts, garantía de un manejo ejemplar de la técnica y un profundo conocimiento del producto, proyecto que abandonó para dedicarse en cuerpo y alma a la propuesta ecológica de un hotel que cuenta, además, en sus instalaciones con un spa AIRE Ancient Baths. Acabar la jornada de spa y cena con un paseo por los alrededores no tiene precio.

Mas Salagrós. Riera de Vallromanes, s/n (Vallromanes).

Línia

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He aquí uno de esos restaurantes a pie de calle en un céntrico hotel ubicado en el meollo de la Gran Vía de les Corts Catalanes, muy cerca de la Plaça Universitat. Línia es un lugar que bien podría hallarse en cualquier barrio hípster de cualquier capital europea, con sus techos altos, su iluminación tenue, las butacas de colores y ese agradable aire entre informal y cool. La cocina, sin embargo, tiene poco de vanguardista, pues se basa en el recetario mediterráneo aderezado, como corresponde a un local de sus características, con algunas pinceladas de cocina internacional. Línia es un buen ejemplo de que se puede cenar estupendamente en un entorno apacible y desenfadado, con su correspondiente sobremesa, sin que los precios se disparen: por 39 € disfrutaremos de un menú degustación a compartir que incluye platos la mar de interesantes y buenos vinos.

Los protagonistas son siempre los productos de temporada, sobre todo del huerto, que en otoño toman forma de platos que van desde el mejillón gallego a la marinera (delicioso) a los puerros a la brasa, la brandada de bacalao con pimiento del piquillo, el tartar de salmón con cremoso de aguacate y huevas de trucha y un ‘suquet’ de pescado fresco de lonja. Línia cuenta, además, con una carta con buenos tartars y arroces, además de carnes y pescados elaborados al horno de leña Josper y postres artesanales como la mousse de lima y frutos rojos que presenta ahora su menú degustación.

Línia. Hotel Almanac. Gran Via de les Corts Catalanes, 619 (Barcelona).

The Greenhouse

restaurante Barcelona
Uno de nuestros preferidos es este restaurante inclasificable que se encuentra en pleno centro de la ciudad, a dos pasos de Plaza Catalunya, en el Hotel Pulitzer. Un dechado de sofisticación bien entendida que ocupa la planta baja del hotel, repleto de vegetación, luz natural a raudales y con elementos ‘vintage’ perfectamente distribuidos en un local que presume, a nuestro parecer, de uno de los mejores interiorismos de la ciudad. En The Green Spot te sientes a gusto enseguida, tanto si disfrutas del ambiente más informal y bullicioso de mediodía como si escoges la noche (¿cena romántica a la vista? No lo dudes).

Y la cosa va mejorando a cada paso, ya que un solo vistazo a la carta te muestra una cocina completamente original, basada en el producto de temporada y proximidad, con gran presencia de superalimentos y combinaciones poco habituales, pero siempre sorprendentes y elaboradas con conocimiento tanto de la técnica como del producto. Greenhouse sería, de hecho, uno de esos restaurantes ‘healthy’ de nuevo cuño respetuosos con el medio ambiente y el entorno, de espíritu vegetariano aunque con algunos platos de carne y pescado, uno de esos lugares en los que sabes desde el primer momento que el chef conoce personalmente hasta al último de sus proveedores. Y eso se nota.

The Greenhouse. Hotel Pulitzer. Bergara, 8 (Barcelona).

La Paisana

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Hay que reconocer que cuando una entra a La Paisana y se encuentra ante sus ojos ante todo ese despliegue de sofisticación, en plenos Jardinets de Gràcia, tiende a pensar que todo será parafernalia de cara a la galería y que la comida se cuidará poco. Craso error. Porque en La Paisana se come estupendamente, como bien saben todos aquellos currantes de la zona que repiten día tras día un menú de mediodía muy pero que muy solvente a 14 €. También tiene carta, un despliegue de platos de temporada con ingredientes de proximidad, y un rollito nocturno que incluye Oyster Bar (sí, las ostras están de moda), afterwork, gin-tonics, copas, vermut, vinitos y muy buen ambiente. La Paisana es, pues, ese espacio hipster hasta la médula en el que no tendrás que sufrir por si te dan mal de comer.

La Paisana. Hotel Casa Gràcia. Passeig de Gràcia, 116Bis.

Hostal de la Plaça (Cabrils)

Si te va lo ‘vintage’ de verdad, ya tienes sitio: Hostal de la Plaça (plaza de l’Església, 32 de Cabrils). Porque lleva ni más ni menos que 75 años dando de comidas y cobijo, aunque el edificio es una masía del siglo XVII. A pesar de tanta historia, está en plena forma. La decoración está llena de auténticas antigüedades, que se usaron en su día por los antecesores de la familia que regenta el establecimiento (ya van por la cuarta generación) y que ahora sirven para embellecer un espacio acogedor y familiar.

Por eso, cuando ves el espacio ya imaginas lo que te servirán en el plato: cocina tradicional. Platos reconocibles y clásicos como canelones y ‘cap i pota’, elaborados con productos de proximidad, que cuentan con una fiel clientela y que tanto pueden tomarse en un salón con vistas al pueblo como en la terraza que tiene encima, en la sala interior (parece una fonda) o en alguno de los reservados, que en su día fueron habitados por los propietarios. Trato cercano, buen servicio (¡hay aparcacoches!) y una comida de excepción.

Hostal de la Plaça. Pça. Església, 32 (Cabrils).

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

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