Paradas ‘gastro’ imperdibles en Praga

Si alguna vez has puesto en duda el potencial o la calidad de la gastronomía de Praga, te sorprenderá comer en según qué lugares. Cierto es que la oferta de restauración buena-bonita-barata aún no es muy amplia, pero la capital checa cuenta con sugerentes direcciones a tener en cuenta.

Son las que alegran la vida del gastronomista en paralelo al street food de Manifesto, puestos como el de las auténticas creps checas de U Supa, y pastelerías como la de Lukáš Skála [foto de portada] o Myšak. Ahí van por ello las más destacados de mi última escapada a Praga:


The Eatery. De interiorismo industrial, barra en plena cocina vista y localización alejada del centro neurálgico de Praga.
The Eatery es un comedor en toda regla para saborear una de las cocinas de producto más creativas de la ciudad.
La temporada se impone en la carta, que propone unos tres platos por persona y no se olvida tampoco de los vegetarianos.
Aprovecha para probar sus sopas, apreciar sus distintos panes y valorar su excelente relación calidad-precio. Atiende incluso a su amplia bodega para ir más allá de la omnipresente cerveza.

 

Kantyna. Otro templo de la carne al estilo del Nase Maso, en la misma Ciudad Vieja.
Como su nombre indica, más allá de la vitrina propia de cualquier carnicería, este restaurante de amplios espacios propone el autoservicio a partir de un bufé de propuestas. Todas carnívoras, a excepción de las guarniciones de verduras y hortalizas.
Cuanto recae sobre la bandeja de cada uno se pesa o se apunta en el tarjetón que se entrega en mano a cada cliente que entra por la puerta.
Las carnes y chacinas que se exhiben y se pueden incluso cocinar al gusto -desde el steak tartar al carpaccio o la hamburguesa– son de procedencia autóctona y están tan buenas como la cerveza.

Eska. Es el buque insignia del grupo Ambiente, también propietario del citado Kantyna.
Un local enorme en el emergente barrio de Karlín, que sorprende por su transparencia. Todo queda a la vista del consumidor que viene simplemente a comprar el pan -de más o menos centeno- o la merienda. También a la vista del cliente habitual que viene a por el menú del día o a degustar la completísima carta.
Obrador, cocina y despensa están al descubierto; lo que me parece admirable.
Debido a su horario continuado de mañana a noche, las propuestas de desayuno y brunch se alargan hasta bien entrada la tarde. Hay platos ya clásicos como el de patatas al cuadrado y raciones más que generosas para todos los apartados.

Červený jelen. Este Red Deer o Ciervo Rojo es una de las aperturas más celebradas de este 2019. La cervecería lleva apenas dos meses abierta, ocupa tres plantas con capacidad para 700 personas y sirven la mejor Pilsner Urquell de la ciudad. No lo digo sólo yo sino también los expertos cerveceros, que hacen de Praga su paraíso particular.
Para acompañar cada copa, un amplio surtido de carnes de la República.

Belén Parra
Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

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