Eat my trip, un restaurante viajado, saludable y divertido

Siempre que paso por delante de Eat my trip, y eso sucede casi cada día, veo gente en la terracita o en el interior. Picado por la curiosidad de saber el por qué de tanto éxito, hace poco día entré en este restaurante. ¿Y con qué me encontré? Lo primero, con un cartelito con la frase “Lo quiero todo” sobre el mostrador de pasteles caseros. Ese punto divertido e incluso naíf inunda todo el local, pequeñito, estrecho, sencillo, pero adorable, donde preparan comida healthy e internacional desde la hora del desayuno hasta la comida. Por las noches cierran.

A los turistas les chifla, atraídos por lo que han visto y leído en las redes sociales, y cada vez veo a más locales. Sus platos, ciertamente, son de lo más instagrameables porque son creativos, coloridos y divertidos.

Pero más allá del postureo que significa hacer fotos más o menos resultonas, la carta que propone también es resultona para el paladar, con platos de todas partes del mundo, opciones vegetarianas, veganas y sin gluten, y pasteles elaborados con harina ecológica, como el pudin de semillas de chía con forma de unicornio. Ah, y también hay brunch, cuyos huevos Benedict llevan la salsa de curri ‘panang’ tailandesa.

Todo ello, elaborado con productos de proximidad, frescos y, a poder ser, ecológicos. En mi visita, pedí un bowl latino (hay más, como el japonés , el asiático y el mediterráneo); lleva salsa de chipotle, pollo o cerdo mechado, guacamole, nachos, boniato asado, maíz choclo, jalapeños, cebolla morada y cilantro. Solo el bowl es más que suficiente para una comida de mediodía.

Pero también ataqué el guacascrumble, de proporciones también contundentes: una tostada sobre la que reposan dos huevos revueltos con tartar de salmón marinado y guacamole, con puntos de crema agria. Se adorna con un crujiente de harina de garbanzo.

Ya no pude probar el arroz frito chino ni los tacos, que en vez de tortitas de maíz llevan panqueques (¡cómo les gusta el dulce en Eat my trip!).

Todo ello lo acompañé con una limonada casera de limón y pepino (también las hay de fresa, de naranja y de hibiscus con rosa, además de zumos naturales y smoothies). Acabé con un café de especialidad, un detalle a tener en cuenta. Este specialty coffee es de Familia Osorio, de comercio justo. En la carta, por si fuera poco, aún hay espacio para latte fríos, calientes y sin cafeína.

Decía antes que se instagrameaba mucho en Eat my trip. Probablemente, el plato más retratado sea la tostada francesa “mágica”, que es un pan de brioche bañado en nata y cubierto con caramelo salado, plátano caramelizado, fresa y crema agria que se presenta en la mesa tapada por una enorme nube de algodón de azúcar. Adrenalina pura para los golosos.

Eat my trip

Calle del Consell de Cent, 378. Barcelona.
Teléfono: 93 024 75 39.
Horarios: cada día, de 9.30 a 17.00 horas.
Precio medio: 15-18 €.
eatmytrip.com

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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