Lo sé. Gastronomistas supera las fronteras catalanas —autonómicas, por lo menos hasta nuevo aviso— y a lo mejor me toca contextualizar el titular de este post. Para los lectores catalanes, detallar quien es la famosísima Núria Feliu será una pérdida de tiempo, pero déjenme presentarla, por cortesía, a quienes puede que desconozcan este mito de la catalanidad. No duden que si la nación de naciones que intentó promover Zapatero hubiese triunfado, todo ciudadano con pasaporte español sabría quien es Núria Feliu, pero sus últimas actuaciones en TVE se pierden en los albores de los años 80. No duden tampoco que, si TV3 hubiera podido participar en Eurovisión, algún año u otro ella hubiera sido la representante catalana. Núria es mucha Núria, y lo mismo canta temas de Ella Fitzgerald (fue su anfitriona en Barcelona), que le da al cuplé del Paralelo o ameniza un míting de su partido (sí, ella es muy de CiU).

Dicho esto, ya saben ustedes quien es la Feliu, una de esas cantantes que se encuentran ya por encima del bien y del mal. Del barrio de Sants de toda la vida, nacida en la plaza Osca —algo así como el centro del mundo—, su repertorio depara siempre sorpresas. Y así fue como reviví esa canción perdida en lo más hondo de mi córtex cerebral. El director Joan Ollé la recuperó para el espectáculo Menú degustació, que abrió el festival de teatro Temporada Alta, en Girona. Yo estuve allí, en principio para ver a los Roca y a Ruscalleda subirse al escenario —lo hicieron—, pero eso no superó el impacto de la canción ‘Espaguetis, una amanida i una tassa de cafè‘ (Espaguetis, una ensalada y una taza de café), interpretada por una actriz del show. Cuando llegué a casa, tuve que buscarla en Youtube y… Sí, allí estaba ella, más Núria que nunca, más Feliu que nunca jamás, cantando ese temazo con su voz jazzera, con ese traje chaqueta a topos, esa permanente tintada, ese videoclip tan de la TV3 primigenia… Y decidí que debía enamorarla con mis espaguetis, porque, eso no lo dije, Núria todavía está por merecer. Y yo también.
Ahora es el momento que le den aquí, donde está escrita la palabra aquí. Se les abrirá el enlace de Youtube para ver a la Feliu en plena forma. Hagánlo ya y agárrense, que vienen curvas. 3, 2, 1, denle aquí, donde dice aquí. Respiren hondo.
Si quieren seguir la letra y no dominan el catalán, a continuación se la traduzco:
Espaguetis, una ensalada
y una taza de café,
quizá fue una historia de nada.
¿Te acuerdas cuánta hambre
aquel día tú y yo
en Detroit?
Bebíamos y bailábamos
aquella noche en Chinatown,
la orquesta repetía el shubidú,
bailábamos sin parar
hasta que veíamos salir el sol
en Detroit.
Toni,
yo hacía locuras por ti.
Recuerda las noches
y las locuras
en Detroit.
Espaguetis, una ensalada
y una taza de café,
fue muy divertido ese menú.
La gente que ríe y mira
nada sabe de esas noches
en Detroit.
Espaguetis, una ensalada
y una taza de café,
quizás eso tú ya no lo recuerdes bien.
Aquellas fantasías que vivíamos
por las calles
de Detroit.
Espaguetis, una ensalada
y una taza de café,
ya sé que todo eso no volverá.
La gente que ríe me mira,
pero no piensa ni llora conmigo
por ti, Toni,
en Detroit.
Y me dirán ustedes: «si Núria dedica esa canción a un tal Toni y tú eres Josep». Ya son ganas de chascarme. Al fin y al cabo, la canción original era italiana e interpelaba a una tal Lola, porque quien la cantaba era un ‘signore’, que tenía el acierto de llamarse Fred Bongusto y dedicarse, por lo visto, al subgénero de la canción gastronómica. La letra original hablaba de ‘spaghetti, pollo, insalatina e una tazzina di caffè‘ y, como ustedes verán, la versión de la Feliu se saltó el pollo. O sea que lo importante son los espaguetis, y por eso les explico esta receta a continuación, que me pasó mi amigo y cocinero italiano Alessandro Castro. Fácil, fácil y, aún así, es mi apuesta culinaria para seducir a la diva de Sants. Ahí se la dejo. Y un consejo: para que les quede bien, cuando la cocinen vayan silbando la canción de Fred Buengusto, versión Núria Feliu.
Espaguetis a l’amatriciana

Ingredientes para 4 personas:
500 g de espaguetis
180 g de ‘guanciale’ (papada ahumada)
700 g de salsa de tomate
100 g de queso de oveja curado
1 guindilla
Sal
Pimienta negra
Aceite de oliva virgen extra
Preparación:
- Poner una olla a hervir con agua y una pizca de sal. Cuando empiece a hervir, añadirle la pasta y dejarla cocer.
- A la vez, cortar la ‘guanciale’ a dados y saltearla en la sarten con un poco de aceite y la gunidilla.
- A continuación, añadir la salsa de tomate y dejarla cocer a fuego suave unos 8 minutos. Dejarla al punto de sal y añadirle un poco de pimienta.
- Escurrir bien la pasta, añadirle la salsa, removerlo bien y repartir por encima el queso de oveja rallado.
Consejos:
- Podéis preparar vuestra propia salsa con tomates muy maduros. Para darle un toque más refrescante, cortad los tomates a dados (sin la piel ni las pepitas) y dejarlos sofreír. Entonces, añadirle hierbas frescas, como albahaca o cebollino.
- En caso de no disponer de ‘guanciale’, podéis sustituirla por panceta curada, panceta ahumada o papada confitada.
- Si queréis darle un contrapunto aromático, añadir a la salsa una mezcla de aceitunas negras, alcaparras y atún.
4 comentarios
Com es nota que ets pel barri, quan un s’atrapa per l’esperit santsenc no pot deixar de ser fan fatal de la Feliu! GRAN! I t’ho diu una del barri 😛
Estic absolutament atrapat i abduït! No sé com apagar tanta passió! 😀
Una sorpresa agradabilíssima llegint aquest article. Estic al.lucinada del que dóna de si un plat d’espagueti, una amanida i una tassa de cafè i…. a gust del consumidor!!!. Josep, t’estimo!, tant si ets de Sants com si no!!
Núria, no sóc santsenc, però m’hi estic tornant… Ara et recolliria a la plaça Osca per escapar-nos cap a Detrooooit a menjar espaguetis i una amanida i, després del cafè, a fer bogeries… shubidú! Jo també t’estimo, Núria!
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