Programa para un fin de semana turístico-foodie en Bruselas - Gastronomistas

Programa para un fin de semana turístico-foodie en Bruselas

Mola dejarse caer por Bruselas un fin de semana. La ciudad es ideal para recorrerla andado, tranquilamente, e ir descubriendo murales dedicados a los héroes de cómics, tiendas cool, museos entretenidos pero, sobre todo, gastronomía, mucha gastronomía. La capital belga no solo tiene una especialidad, sino varias como la cerveza, los moules-frites (mejillones con patatas fritas), gofres, bombones, galletitas secas, etc. Nos vamos de ruta turístico-gastronómica. 

VIERNES:

Salir volando con Vueling hacia Bruselas.

q (2)19:00 (Si, aquí cenan en horario europeo) Nada más llegar, para integrarse, lo recomendable es meterse -si cabéis- en la archiestrecha y concurrida rue des Bouchers, donde se suceden puerta a puerta los restaurantes que ofrecen el delicioso plato nacional: moules-fites (mejillones cocidos en diversas salsas y servidos con enormes porciones de patatas fritas). Sin embargo, hay que ser cautelosos porque muchos se han convertido en atrapa-turistas cuya calidad deja mucho que desear. ¿Un valor seguro? Chez Léon (www.chezleon.be), una auténtica institución en la ciudad con aires de brasserie que tiene en carta a más de 15 recetas diferentes de moules-frites (salsa poularde -con nata y vino blanco-; marinera -con tomates y verduras-; gratinada, etc.). Como entrante, la especialidad es el tomate relleno de gambitas y mayonesa. A maridar con una Geuze (cerveza local), claro.

b (1)22:00 Hacer unas cañas en uno de los muchos locales de copas que se encuentran por la zona. Hay que ponerse manos a la obra lo antes posible: en este país hay más de 600 cervezas distintas  (Recomendamos priorizar para una primera cata: Blanche de Namur; Chouffe; Kriek; Chimay; Delirium; Leffe; Lucifer…).

 

 

 

 

 

SÁBADO:

w (2)10:00 Empezamos el recorrido partiendo de la Grand Place (Patrimonio Mundial de la Unesco), descrita por Victor Hugo como la «plaza más hermosa del mundo». A partir de allí, se puede descubrir el centro histórico siguiendo la ruta de los murales de cómics indicada como oferta turística. Alegre y colorida, escenifica las aventuras de personajes belgas tan míticos como Tintín (ojo, estamos en la patria de Hergé), Lucky Luke, Los Pitufos o Quick et Flupke. Es agradable recorrerla intercalando visitas a monumentos y lugares de interés como es, por ejemplo, una de las figuras más controvertidas de la capital: el Manneken-Pis (esta fuente que representa a un hombrecito haciendo pipí).

bru (4)11:30 Visita de la Brasserie Cantillon (www.cantillon.be), la única cervecería familiar que pervive en la capital. Inaugurada por Paul Cantillon en 1900, ha continuado con una tradición familiar. Elaboran principalmente la Gueuze, cerveza típica bruselense, pero también la Faro y la Kriek (fermentada con cereza). Imprescindible hacer la visita con uno de sus geniales guías que, nada más empiezan a poneros al día del funcionamiento de esta fábrica y del arte de producir la birra, os percataréis de que aman a la cerveza más que su propia vida y os acabarán fascinando, sobre todo con la cata que finaliza el recorrido. 

br (2)13:00 Volvemos hacia la zona de la Grand Place siguiendo la rue de la Verdure, el Boulevard Anspach (en el número 100 está la famosa librería de cómics, Brüsel) y la rue du Marché-au-Charbon (en esta última calle se encuentran algunas de las tiendas de moda y decoración más moderas –y carillas- de la ciudad).

Aprovechamos para cargar baterías zampando un cucurucho de patatas fritas (la dieta del finde os pasará factura en los glúteos, cierto, pero la disfrutaréis a tope), en el fast food la Friterie du Café Georgette (www.cafegeorgette.be) que se encuentra muy cerca. La particularidad de esta firma es que fríe las patatas recién cortadas a la antigua, con grasa de buey. Se combinan con una de las decenas de salsas caseras disponibles.

16:00 Acabamos la tarde poniendo rumbo al Atomium, uno de los monumentos más emblemáticos de Bruselas. Construido con motivo de la Exposición Universal de 1958 (inicialmente previsto para permanecer 6 meses, ya lleva más de 50 años en pie), sus 9 átomos homenajean este descubrimiento científico y su visita vale la pena por las vistas panorámicas a 102 metros de altura que ofrece, así como por sus exposiciones temporales.

l (3)20:30 Cena en el restaurante Taverne du passage (www.taverne-du-passage.be), que se esconde en uno de los puntos más impresionantes de Bruselas: la Galerie de la Reine (una antigua galería comercial cubierta). Es, sin duda, nuestro lugar de referencia para descubrir la gastronomía nacional y viajar en el tiempo. Porque aquí todo es elegancia clásica y los camareros (visten americanas blancas con pajarita negra. ¡Muy fan!) son tan educados y atentos que parecen sacados de una de estas películas de principio de siglo.

Aquí, si toda la carta es fantástica, hay dos especialidades indiscutibles. Nunca, jamás, probaréis mejores croquetas de gambitas grises: cuando les pegas un bocado, se derriten y sueltan un fumet que hace salivar instantáneamente. Pero me rindo, sobre todo, ante su tartare de buey. Está para morirse (le echan unas cucharadas de mayonesa a la preparación, secreto de la casa) y solo para probarlo vale la pena viajar a Bruselas.

 

DOMINGO:

l09:30 Dedicamos este día a una de las actividades con más encanto de la ciudad: buscar gangas en el rastro-mercado de la plaza du Jeu de Balle. Se encuentran aquí piezas de calidad y hay que regatear un poco el precio. En todas las calles colindantes encontraréis anticuarios y geniales tiendas de segunda mano (en la rue Haute, rue Blase y plaza du Sablon, por ejemplo), además de simpáticos cafés en los que podréis descansar de tanto ‘shopping’.

 

 

bouchee12:00 Almuerzo en Chez Lola (www.restolola.be), un local trendy, contemporáneo y cosmopolita con platos internacionales elaborados con productos de mercado. A destacar su roastbeef frío servido con mayonesa casera; su foie gras de oca casero o las bouchée à la reine (una masa hojaldre bañada en una salsa bechamel que lleva tacos de diferentes carnes, setas y caracoles). También es interesante que la carta siempre cuenta con una sección dedicada a un producto de temporada cocinado y presentado en múltiples variantes (por ejemplo, época de espárragos, de mejillones, de alcachofas…).

 

 

t (3)14:00 Como no podía ser de otra manera, aprovechamos que estamos en la place du Grand Sablon, lugar con más concentración de chocolaterías por metro cuadrado del mundo mundial, para echarnos unos bombones y flipar en color. Aquí no se andan con tonterías. Las materias primas son de lo más exclusivo y cada chocolatería rivaliza en especialidad e creatividad. Uno de los signos más visibles del poderío chocolatero en Bruselas es que las firmas que comercializan bombones cierran a altas hora de las noches y abren cada día. Porque golosos, siempre los hay.

• Patrick Roger: Ultra lujosa, esta tienda se asemeja más a una galería de arte. De hecho, la creatividad del maestro chocolatero incluso se expresa en estatuas de gran tamaño elaboradas con cacao que están expuestas en el local. Aquí, la máxima tentación diría que son los cuadrados de chocolate negro con ganache de lima y albahaca. Sin palabras.

• Wittamer (www.wittamer.vom): Una larga tradición de chocolateros en la misma familia. Elaboran sus cerca de 100 bombones diferentes (algunos con ingredientes de temporada o inspirados en eventos de la actualidad) con ‘grands crus’ del cacao. Nos decantamos por El Pavé de Bruxelles (chocolate negro relleno de praliné al estilo brasileño y caramel), registrado como receta propia de la casa. Pero la propuesta más atrevida es, sin duda, su tableta recubierta de saltamontes fritos y polvo de oro…

• Pierre Marcolini: Trae los cacaos más exclusivos de los 5 continentes para tener la materia prima más selecta. Los bombones están presentado en escaparates de cristal, como si de joyas se tratasen. Tienen ediciones limitadas para celebrar eventos especiales.

• Neuhaus: es el inventor del praliné (un tipo de bombón elaborado con cacao y  almendras o avellanas confitadas en azúcar caramelizado), buque insignia de esta firma con fama internacional, y ofrecen infinidad de bombones que empaquetan en exclusivas cajitas.

• Cerquita, también se encuentra la chocolatería Zaabär www.zaabar.com (Chaussée de Charleroi, 125), cuya especialidad son las tabletas aromatizadas con especias (brutal los chocolates negro con canela, sal o con pimienta negra). A destacar que si sois cocinitas, vale la pena apuntarse a uno de los talleres de elaboración chocolatera que ofrece este establecimiento (los hay para aprender a hacer trufas, pasteles…). Ideal para grupos y familias, o simplemente foodies ávidos de nuevas experiencias.

bis (3)16:00 Regreso caminando (porque hay que bajar tanta comida) pasando por el Palacio Real, el Parque de Bruselas y la Catedral. La tarde se puede acabar, según los gustos e intereses de cada uno, o bien con la visita del Museo del Cómic de Bruselas (Centre Belge de la Bande Desinée), que cuenta con más de 6.000 obras inéditas de dibujantes mundialmente conocidos, o del Museo de los Instrumentos de Música (El MIM invita a contemplar y escuchar 1.200 instrumentos de música en antiguos almacenes de Art Nouveau del siglo XIX que son un tesoro arquitectónico), que están de paso.

brr (1)Sobre todo, no os vayáis sin merendar en la Maison Dandoy (www.maisondandoy.com), una de las pastelerías más antigua de la ciudad (desde 1829) . Tenéis dos opciones: probar el gofre de Bruselas (más grande, ligero y crujiente) o el de Lieja (más empalagoso y elástico, ya que la masa lleva granos de azúcar derretidos). Aprovechad para pasar por la tienda de este espectacular local y comprad sus famosas galletas artesanales: speculoos (pastelitos secos con especies y canela), pan a la griega (un baguette de pan condimentado con especias y recubierto de grandes granos de azúcar) o sablés (galletas de mantequilla).

Amaréis Bruselas. Querréis volver.

 

 

 

 

Compañía recomendada para volar a Bruselas:

Vueling Airlines.

Recomendación para dormir:

Hotel The Dominican
Rue Léopold 9, 1000 Bruselas
www.thedominican.be

Más información:

Oficina de Turismo de Bélgica: Bruselas y Valonia: www.belgica-turismo.es

 

 

Laia Zieger

Una periodista francesa ‘expatriée a Barcelona’ que ha trabajado en El País y El Periódico de Catalunya, colabora con medios de ambos lados del Pirineo, y es autora del libro ‘Portraits de Barcelone’ (Hikari Editions, 2016). En la actualidad dirige la agencia creativa www.picapica.agency.