Fismuler Barcelona, una casa de comidas enrollada

Hace unos cuantos meses, Javier Sánchez explicaba cómo lo estaba petando el restaurante Fismuler en Madrid. Tanto que Silvia Artaza volvió tiempo después para comprobar en personas que sí, que Fismuler es un must. A mí me salivaba la lengua de pura envidia leyéndolos. Por suerte, el AVE ha funcionado de maravilla y el establecimiento ha llegado a Barcelona. Al hotel REC, en la parte alta del Born. Ahí está Fismuler Barcelona.

Es amplio, es agradable, es luminoso, es moderno… Fismuler Barcelona es un restaurante al que apetece ir porque se está a gusto, cierto, pero una vez has comido o cenado allí, es un sitio al que querrás volver. ¿Por qué?

Muy fácil. Porque su cocina es muy sabrosa, es muy reconocible, muy de mercado. Y a la vez muy moderna porque está ejecutada con una aparente sencillez, aunque cada plato esconde un trabajo descomunal en la cocina, a menudo de horas y horas de chup chup o de técnicas más actuales si son necesarias, aunque apenas se nota.

Es decir, esto es una casa de comidas ilustrada. Le robo la definición a Jaime Santianes, uno de los responsables de Fismuler junto con Nino Redruello y Patxi Zumárraga. Y añado que es enrollada. Gracias, amigo, porque no se puede resumir mejor este restaurante que cambia de carta cada día porque cada día van a comprar y cocinan según lo que encuentran, tal como hace, por ejemplo, Plata Bistró, elegido por gastronomistas como uno de los mejores restaurantes abiertos en 2017 en Barcelona. Incluso los postres se cambian a diario.

Cuando lees la carta, con enunciados escuetos, sencillos, lo entiendes todo. Entiendes lo que te proponen y entiendes a la vez que su filosofía es huir de los adornos en la mesa. Platos bien surtidos, para compartir, con buenos fondos, de esos que invitan a mojar pan, y acompañados de vinos a copas o por botellas y bebidas caseras en copas o en jarras como limonada, rebujito, sidra con jengibre…

El día de mi visita a Fismuler Barcelona (mejor dicho, festival) probé auténticos platazos. A continuación, algunos de ellos.

Con los erizos me sumergí en el mar hincando la cucharilla en la espuma de moluscos, el pan tostado y el encurtido de nabo.

Con el tiradito de dorada descubrí la textura de seda que puede tener este pescado semicurado y acompañado de almendra y uva.

La menestra (caliente) de vainas verdes (judías kenia, judías planas, judías perona, tirabeques, guisantes, habas), presentada en una salsa de hierbabuena y un velouté de verduras, me hizo salivar desde el primer bocado.

El puntito picante de los garbanzos con tendón de ternera, berenjena asada y demi-glacé de carne me dio vidilla.

Rico mar y montaña el que formaron los chipirones con setas de cardo, reducción de caldo de pollo, un aire de purrusalda y puerro salteado.

Y suaaaave, suaaave la merluza rebozada y tieeeerno tieeeeerno el pollo de corral (hecho a baja temperatura para que tuviera esa textura).

Casi cada noche, Fismuler Barcelona programa música en directo, también ‘desnuda’ como su propuesta gastronómica porque es en formato acústico. La mejor manera de disfrutar de sus cócteles, elaborados con destilados que han macerado ellos mismos, como el vodka con pimienta de Jamaica, el whisky de almendra blanca o la ginebra con manzana asada.

 

Fismuler Barcelona

Rec Comtal, 17 (Hotel REC). Barcelona.
Teléfono: 93 514 00 50.
Horarios: de domingos a miércoles, de 13.30 a 16.00 y de 20.30 a 23.30 horas; de jueves a sábados, de 13.30 a 16.00 y de 20.30 a 0.30.
Precio medio: 35-40 euros.

 

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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