Japón y China se encuentran en la cocina del nuevo Kiboka

No es lo mismo decir ‘cenamos en un japo’ que ‘cenamos en un chino’. Lo primero suena cool y lo segundo más bien a cootre, reconócelo, salvo que se trate de un restaurante outsider con el que quedes de moderno enteradillo en Instagram. Y es una lástima porque la cocina china tiene decenas de platos deliciosos por descubrir que te dejarían pasmado. Es precisamente lo que se ha propuesto Quifeng Lin, Dani para los amigos, natural de Fujian, provincia en la costa sureste de China, que acaba de abrir un restaurante asiático donde, a través de una propuesta nipona, demuestra las grandes influencias chinas en la cocina japonesa.

Gunkan de Kiboka

Dani se mudó a España hace 15 años, donde tuvo un largo periplo por diferentes fogones hasta que en 2012 abrió su propio local en Madrid, Casa Sushi, que dos años después trasladó a la calle Padilla. Ahora, muy cerquita de este, se ha lanzado con un proyecto más personal donde dar rienda suelta a su creatividad y sus raíces: Kiboka. Su propuesta, como comentábamos, recorre platos destacados de la gastronomía japonesa, a los que aporta su toque particular y combina con técnicas e ingredientes de China. Ofrece, para empezar, una amplia variedad de sushi en sus distintos formatos, desde clásicos como el California roll a creativos como el Thai uramaki (crujiente con salsa de curry verde picante, relleno de tempura de langostino, espinacas y calabacín).

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Lubina matsu de Kiboka

No faltan tampoco en la carta ramen, noodles, tartares o arroces, platos que conviven con guisos de carne -como el sukiyski, esa olla de caldo con solomillo de ternera, verduras y tallarines-, pescados o mariscos. Un ejemplo de la diversidad es la lubina matsu (cubierta de piñones) o el ushi arroz (muy popular de China, es un tuétano de ternera con arroz integral y verduras).

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Sala del restaurante Kiboka

Japón, China, un toque personal y un local que ha decorado él mismo y que combina la historia con un acabado industrial, con el que pretende trasladar al comensal a las bulliciosas calles asiáticas. Los bidones de metal y las bocas de riego se salpican con sillas tapizadas, originales lámparas, tubos a la vista o panelados a modo de contenedor. Además de las mesas, cuenta con una amplia barra donde trabaja el sushiman y puedes comer mientras disfrutas de su talento con el cuchillo.

Kiboka es una opción diferente para esos días en los que apetece japo pero también ‘algo más’, algo diferente que se salga del combo tempura, tartar y makis. Es nuevo, urbano y su precio medio es ajustado. Motivos más que suficientes para ir a conocerlo.

Kiboka

General Pardiñas 70, Madrid – Tel. 91 066 70 44 – Horario de lunes a sábado de 12 a 16.30h y de 20 a 00h; domingos de 12 a 16.30h – Precio medio: 30-35 euros – www.kiboka.es

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Silvia Artaza
Silvia Artaza

Adicta al queso y devota de la mencía. Actualmente coordina contenidos de estilo de vida en Gtresonline y reparte pluma en proyectos editoriales de la A.A. de la Real Academia de Gastronomía. Madrileña, enamorada de San Sebastián, a la que le apasiona comerse el mundo a bocados.

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