La Quesera, quesos en el plato y en el mostrador

No hace falta mucho para ser feliz en una mesa. Con buen queso y poco más puede ser suficiente. Me sucedido con los quesos que he probado en Can Luc y hace poco en La Quesera, un luminoso establecimiento que es tienda (de quesos, claro) y restaurante (ellos le llaman cheese bar, que suena más moderno) ubicado en la plaza del Camp, frente a La Royale, una de las mejores hamburgueserías de Barcelona.

Fui a comer y eché un vistazo a lo que vendían. Tenía buena pinta, sin duda, y salivé de lo lindo viendo las piezas expuestas; entre 150 y 200 referencias según la época del año. Buen ‘aperitivo’ antes de pasar al otro lado para probar las propuestas que tenían escritas en la pizarra de la pared.

Son platos sencillos, directos, sin aparente secreto, elaborados allí mismo y con buen producto. Un detalle es el pan de coca seleccionado; podrían haber elegido cualquiera, pero han preferido tener uno de masa madre.

 

Los platos suelen incluir quesos. Por ejemplo, de los platos que caté, el divertido trinxat llevaba queso de cabra; el salmorejo, de oveja brebis basque, y la ensalada, el sutil y delicioso tome aux fleures, un queso de vaca del Tirol austriaco rebozado con las flores silvestres de la zona.

Los puedes probar junto con las diferentes tablas de quesos que ha diseñado Sandrine, alma máter de La Quesera, y que llegan a la mesa servidas con embutidos, frutos secos, crudités o ensaladas. También tienen fondues y raclettes, que siempre van acompañadas de embutido y ensalada.

La tabla de quesos Gourmet incluye tome aux fleuresbehmale (de vaca, francés), reblochon (quesazo de vaca suizo, muuuuu, cuyo sabor se potenciaba con el vino blanco que me sirvieron), epoisses (con una corteza lavada con licor de Borgoña y potente y salado como una bomba nuclear, así que vigila y coge un trozo pequeño). Esta tabla se sirve con paté de pepinillo de Maison Marc, paté Grand Mere con pimienta espelette y paté de pato con pimienta negra, además de crema de remolacha y una mousse de salmón para ir jugando con cada queso.

Hay menú de mediodía laborable, que cuesta 16 euros e incluye primero, segundo, postre, bebida y café. Está formado por platos que saldrían de la carta perfectamente.

Otra de las cosas que me sorprendió positivamente de La Quesera fue la extensa e interesantísima carta de vinos españoles, franceses y alemanes, en su abrumadora mayoría. Referencias muy bien seleccionadas como los blancos como Històric, de Terroir al límit, y Gratitud, de Còsmic Vinyaters, y tintos como Cabòries, de Mas Candí (de mi amigo Ramon Jané), o 7 Fuentes, de Suertes del marqués. Incluso tienen cócteles, que cuestan entre 6 y 8 euros.

La Quesera

Plaza del Camp, 7. Barcelona.
Teléfono: 93 212 27 95.
Horarios: de martes a sábados, de 10.00 a 23.00 horas; domingos, de 11.00 a 16.00.
Precio medio: 20-25 euros (hay menú de mediodía laborable, que cuesta 16 e incluye primero, segundo, postre, bebida y café).

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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