La Barcelona Wine Week, la feria del vino que acaba de cerrar sus puertas en el recinto Fira de Barcelona, nos ha dejado muchos mensajes que nos toca ahora digerir de forma pausada. Nos ha dejado también con ganas de más, con la grata sensación de que nos encontrábamos ante un sector con muchísimas ganas de verse las caras de nuevo.
Bodegueros, empresas, expertos, prensa y, en definitiva, todos aquellos que de una manera u otra forman parte del mundo del vino, se juntaron en Barcelona del 6 al 8 de febrero para comprobar que el sector sigue gozando de muy buena salud, aunque también se enfrenta a grandes retos, desde el cambio climático a la necesidad de alcanzar nuevos públicos, entre otros.
La edición de este año ha supuesto, entre otras cosas, un homenaje a la diversidad de suelos que encontramos a lo largo de todo el territorio español, que se han convertido en el eje central de un certamen de vocación eminentemente exportadora: un 70% de los vinos que se producen en España se venden al extranjero, de modo que la feria ha servido también para reforzar vínculos y ampliar mercados.
Tras tres intensos días dando vueltas por la BWW, catando vinos y conociendo profesionales de aquí y de allá, hemos podido salir con una radiografía bastante precisa de un sector en plena ebullición, con muchas ganas de innovar y en el que las propuestas más disruptivas conviven con las clásicas en aparente buena armonía.
Estas son algunas de las cosas interesantes (aunque hay muchísimas más) que nos ha dejado esta Barcelona Wine Week.
La Wine Tasting Journey- Soils of Spain by #alimentosdeespaña
Uno de los rincones más efervescentes de la BWW ha sido, sin duda, la zona del Wine Tasting Journey, donde la sumiller Clara Antúnez y la directora de Food Consulting, Marta Angulo, seleccionaron 55 vinos de toda España en una zona para catar, charlar y compartir. Así pues, los catadores intrépidos podían realizar un completo recorrido por los vinos que se producen en España, consiguiendo una buena representación de la diversidad del territorio.
¿Algunos ejemplos? Desde un sensacional Verdejo de José Pariente hasta un Riesling de Costers del Segre: Biu, de la bodega Batlliu de Sort. También encontramos un vino de pago de Arínzano, un Finca Espolla de Perelada y espumosos como el Sabaté i Coca, por poner solo algunos ejemplos de la oferta de este rincón. «Nuestra intención al hacer la selección, que no ha sido fácil, ha sido poder pisar todo el territorio y descubrir los diferentes tipos de suelo que dan lugar a vinos tan variados», explica Antúnez, quien señala que la mayoría de las propuestas eran «de gama media y alta».
La sumiller Clara Antúnez con algunos vinos del espacio
Un escaparate para los vinos curiosos
Además de las grandes bodegas de sobras conocidas de todas las zonas de España, la BWW reservó también un espacio para las más pequeñas, los vinos naturales y ecológicos y las propuestas más alternativas. Esto ha permitido a los más intrépidos poder catar algunos vinos curiosos de zonas vinícolas en ocasiones menos nombradas.
Un buen ejemplo es el Paisano de Tares, de Dominio de Tares, un vino de batalla en el mejor de los sentidos de la palabra que mezcla uvas blancas y rojas procedentes de viñedos viejos. La propia bodega define este vino popular y aromático como «campechano», para gente divertida y sin complejos.
¿Más? En una línea totalmente opuesta nos encontramos con una joya llamada Bassegues, de Parés Baltà, un cava con más de 120 meses de crianza y dos años de degüelle, un derroche de frescor y acidez pese a su larga crianza. También nos sorprendió un vino del Priorat, L’exclosa, de Mas Alta, un vino ecológico de producción limitada que se elabora con la variedad Serinne, un clon primitivo de syrah de Cote Rotie (Bourgogne).
La sostenibilidad a debate
La sostenibilidad y el medio ambiente han sido temas transversales durante toda la BWW. Buen ejemplo de esta sensibilidad fue la charla organizada por Vallformosa, una bodega del Penedès que explicó su modelo de negocio peculiar, basado en viñedos ajenos propiedad de productores con los que les une «una relación de amor», en palabras de su directora, Marta Vidal. Acompañada del responsable de viticultura de la bodega, Lluis Coll, y del ingeniero ambiental Juan Eugenio Fernández, detallaron los principales retos ambientales a los que se enfrenta Vallformosa, también en lo que respecta a la viña, y cómo se les está haciendo frente con diferentes paquetes de medidas.
Más ejemplos fueron la mesa redonda La gestión del suelo del viñedo ante el cambio climático o Apuesta por el territorio y su sostenibilidad sin tener finca propia. En la charla Ecodiseño, el nuevo aliado para la sostenibilidad, nos recordaron la importancia creciente de sectores como el vidrio o el corcho de la mano de Laura García, de Ecovidrio; Albert Hereu, del Institut Català del Suro y Gloria Martí, directora de medio ambiente de Freixenet.

Homenaje al Priorat
Pese a que todas las Denominaciones de Origen españolas han estado presentes en la feria de diferentes maneras, tanto en la zona de catas como de divulgación y en los expositores, en esta edición han tenido lugar interesantes actividades relacionadas con el Priorat que merece la pena destacar. Por un lado, Familia Torres organizó una cata exclusiva de sus vinos del Priorat de la añada 2019, de la mano del director Miquel Torres y del enólogo Jordi Foraster (Secret del Priorat, Salmos, Perpetual y Mas de la Rosa).

Ambos realizaron un recorrido didáctico y emotivo por los diferentes suelos del Priorat, «una zona privilegiada tocada por la mano de Dios para hacer vino tinto», en palabras de Foraster. Un territorio «al que te tienes que adaptar y nunca al revés, y en eso radica el reto de elaborar vinos aquí», cosa que tiene lugar, en este caso, en Bodega El Lloar.

Otras de las actividades alrededor del Priorat fue la presentación de Los 7 magníficos del maravilloso Priorat, a cargo del periodista y somelier Ramon Francàs. El experto realizó un recorrido por los vinos más laureados de la guía Parker: Tossal d’en Bou (Mas Doix), Les Manyes (Terroir al límit), Mas de la Rosa (Celler Vall Llach), Clos Mogador 2019, Nit de Nin Mas d’en Caçador (Celler Família Nin Ortiz) y L’Ermita (Álvaro Palacios).
Vino el lata y bag in box
Vallformosa presentó su nuevo vino en lata I’MPERFECT, pero no fue la única. También estuvieron presentes los vinos en lata de la compañía Zeena, elaboradas con garnacha orgánica y vegana de la Terra Alta y disponibles en latas orgánicas y reciclables. Una «auténtica revolución del vino» que, efectivamente, revolucionó los aires de una feria donde todavía hay quien se resiste a este tipo de cambios.
Vino y gastronomía
Pese a que al BWW es una feria en la que en líneas generales se bebe más que se come, los maridajes también tuvieron su lugar. Por un lado se abrió una amplia zona de restauración, que durante tres días consecutivos ofreció a los asistentes tapas elaboradas por chefs de renombre de la ciudad (el lunes fue en turno de Alessio Biagnini, de Cecconi’s, el martes de Tomas Abellan, de Bar Alegría, y el miércoles de Josep Maria Kao de Grupo Kao).
Simultáneamente, una cuarentena de restaurantes de la ciudad de alto nivel, desde aBac, a Moments o Enoteca, ofrecieron opciones de maridaje especiales con motivo de la Barcelona Wine Week, una iniciativa que, dado su éxito, se repetirá sin duda el año próximo.



1 comentario
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