He publicado en el Gourmet’s de El Periódico de Catalunya un reportaje sobre terrazas donde los chefs con estrellas Michelin (los hermanos Roca en lo alto del Hotel Omm con los platos del Roca Bar, Nandu Jubany arriba del todo del Hotel Majestic, Ángel León en el Mandarin Oriental…) sirven platos sencillos, ligeros, divertidos y de calidad.
Bien, después de este momento ‘comercial’ y de autobombo periodístico, paso a escribiros sobre mi última experiencia gastronómica. Ha sido en Hofmann Terrassa a La Seca, en el teatro La Seca-Espai Brossa, cuya dirección gastronómica corre a cargo de la encantadora señora (porque es toda un señora) Mey Hofmann, que luce una estrella Michelin por su restaurante homónimo en Barcelona. Un terraza de la que hablaba en el reportaje de El Periódico. ¿Veis tanto autobombo tenía un sentido?

Y la verdad, salí encantado de allí. Desde el primero al último plato. Sencillos todos, nada filigraneros, pero bien, muy bien ejecutados. Desde el pulpo sobre un cremoso (cremosísimo diría yo) de patata con una mayonesa de pimentón de La Vera hasta una de las mejores bombas que he probado en años, así como os lo digo, con un ragú de carne de ternera y un toque de chorizo picante que me elevó unos centímetros sobre el suelo (por cierto, delicada y bonita presentación la suya, mirad qué foto).
Antes de asomarme por los altos del teatro La Seca-Espai Brossa, en el Born, Mey Hofmann me insistió una y otra vez que tenía que probar las cocas. Pues dos cocas probé, querida Mey, y te tengo que decir que las dos me gustaron. Y eso que al primer golpe de vista arrugué la nariz. «Demasiado gruesas», me dije. Pero no. Una masa esponjosa que aligeraba el bocado y en ambos casos una buena combinación de sabores. La nórdica me pareció insuperable: salmón, rúcula y mayonesa de wasabi sobre un pan de Viena hecho por ellos mismos.
Caté también la preferida de la jefa, la italiana: sobre un pan de larga fermentación reposaban tomate confitado, queso stracciatella (el que sale del interior de la burrata) y pesto. Un queso que se estiraba y estiraba y estiraba como un chicle. Una deliciosa marranada sin un cuchillo a mano porque no hay manera de cortarlo.

¿Os he dicho que también me enamoró la terracita? Pequeñita, recogida, agradable, sobre todo en noches de verano, para disfrutar de los cócteles (5,5 euros el más caro) y gintónics que tienen en la carta (de 7,5 a 9,5 euros). Me quedé con ganas de probar el que lleva unas bolas de sorbete de limón y de vainilla y rodajas de limón, naranja y pomelo. Otro día vuelvo. Fijo, ni que sea a la cafetería que hay abajo y que también lleva Hofmann. Porque le tengo cariño a esta mujer, qué caray (como prueba, os recuerdo el primer post que publicamos oficialmente en www.gastronomistas.com, el 1 de febrero del 2013, fue sobre unas galletas con código QR de Hofmann).
Me gustó la carta de vinos, en la línea sencilla y de calidad. Anoté El Pispa, un tinto del Montsant, y Ermita d’Espiells, un blanco del Penedès para poneros dos ejemplos. Y anoté también el menú de 12 euros para los días laborables, con un primero, un segundo, bebida y un postre de Hofmann, que si algo domina son los dulces.
Por cierto, para dulce, el que me sirvió el chef de la terraza, Xavi Busquets: un cruasán relleno de helado de fresa pasado por la plancha para que quede crujiente y caliente por fuera y heladito y cremoso por dentro. Un hallazgo.
Lo mejor: la demostración de que sencillez y calidad no son antónimos sino que, al contrario, pueden y deben ser sinónimos.
Lo mejorable: en días de mucho mucho calor, al quedar la terraza bastante recogida, me dio la sensación de que el toldo no es suficiente y que unos ventiladores irían de maravilla.
Hofmann Terrassa a La Seca
Flassaders, 40.
Teléfono: 93 295 65 09.
Horario: de abril a octubre, de 13.00 a 15.30 horas y de 20.00 a 23.00 horas (de martes a sábados); domingos, de 13.00 a 15.30 horas.
Precio medio: 20-25 euros. De martes a viernes, hay menú de mediodía por 12 euros.