Se acerca la fecha del angelote regordete, que despierta odios y pasiones por igual. Si eres de esos que “le comerías el corazón” a tu pareja de forma eufemística, no nos malinterpretéis, no estamos haciendo una oda a La Sociedad de la Nieve, vamos a darte una serie de direcciones claves de Madrid donde comer corazones pero también, otras vísceras. Porque la casquería no es para todos pero, no nos engañemos, tiene sus adeptos/as.
Corazones para todos
Si te gusta recibir corazones por San Valentín pero también te gusta comértelos, apunta este platillo del chef Jhosef Arias en cualquiera de sus restaurantes Humo (Hermosilla, 73): el anticucho, que es corazón de ternera acompañado de patatas y choclo y acompañado por las famosas salsas del chef peruano. Está tan rico que incluso los aprensivos con las vísceras pensarán que están comiendo solomillo. También puedes pedirte unas mollejas de pollo cocinadas a baja temperatura en la parrilla.
En La Cabrera (Velázquez, 61), una casa de carnes que respeta la tradición y la esencia de la cocina argentina, puedes pedirte unas mollejas de corazón y acompañarlas además de uno de sus cócteles de autor, originales y ricos, diseñados por el bartender mexicano Christian Conde.
Riñones, cabezas…
Pero no solo de corazón vive la humanidad, aunque parezca que en San Valentín sí. Hay más casquería para los amantes de las vísceras pero en estos platos delicados, no aptos para cualquier paladar, es mejor acudir a sitios de confianza, reliables, que dirían los ingleses. Vamos con ellos.
El lema del estrella Michelin La Tasquería (Duque de Sesto, 48), es que su cocina es visceral, y por algo será. Aquí la especialidad son, como el eslogan pone de manifiesto, las visceras: callos, cabeza de cochinillo confitada y frita y mollejas de cordero. Con la firma de Javi Estévez.
También manda Javi Estévez en El Lince (Príncipe de Vergara, 289), por su parte, las especialidades son sesos rebozados, oreja a la plancha, manitas de cerdo y callos.
En PerretxiCo (varias ubicaciones) Josean Merino también tienen su dosis de casquería con una oreja rebozada y unos callos alegres.
En El café del Nuncio no tienen corazones pero ya solo con el ambiente y elegancia de este local (nos recuerda muchísimo a un bistrot parisino), enamorarás a tu partenaire. Y ya si le pides un tuétano, elaborado por María que le pone corazón y amor a todos sus platos (y eso se nota al meterlos en la boca), conquistarás sin lugar a dudas. No dejes de probar tampoco la ensalada de pato con dados de mango, la ensaladilla Olivier (que no lleva atún sino carne) y deja espacio para la espectacular tarta de queso.
Y si nos vamos a cocinas más regionales, en Portonovo (Aguarón, 7) te ofrecerán unos callos con garbanzos, receta gallega, para quitar el sentido que convendrás con nosotros que es algo que a menudo se pierde al estar enamorado.
Feliz día, corazones.

