¿Aún no conoces la tannat? ¿Qué sabes de los vinos de Uruguay?

¿Qué sabes de los vinos de Uruguay?

Espera, ¿pero en Uruguay hacen vino? ¿No es ese el país de Pepe Múgica, parecido a Argentina (pero mucho más pequeño) y donde el verano pasado legalizaron la marihuana? Pues, hombre, sí, es eso, y también unas cuantas cosas más, entre ellas una cultura vitivinícola arraigada y todavía desconocida para la inmensa mayoría que tuvimos la oportunidad de descubrir durante el pasado Most Festival de Vilafranca del Penedés, en una cata-maridaje dirigida por el sumiller uruguayo Charlie Arturaola que tuvo lugar en el obrador de Xerigots, alucinantes afinadores queseros.

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El abecé básico de los vinos uruguayos empieza con T de “Tannat”, pues así se llama la variedad patria por excelencia. La tannat es una uva tinta procedente del suroeste de Francia, típica de la denominación de origen Madiran, que da unos vinos tánicos y potentes de color intenso. Llegó a Uruguay en el siglo XIX, de la mano de inmigrantes vascos. Entonces se la llamaba Harriague (en honor a Pascual Harriague, el viticultor vasco a quien se le atribuye su introducción en Uruguay) o “la uva vasca”.

Muchos la consideraban una variedad rústica, pero lo cierto es que su capacidad para añejar y el nuevo enfoque de la viticultura uruguaya han ido descubriendo vinos elegantes y complejos de alta calidad, y la tannat (que, por cierto, debe su nombre actual a su alto contenido en taninos) es hoy la variedad emblemática del país. La inmigración también trajo otras variedades, como las francesas folle noire o gamay, o el nebbiolo italiano.

Aunque en casi todas las regiones de Uruguay se encuentran viñedos, la zona vitivinícola por excelencia es el departamento de Canelones, situado al sur del país y a sólo 20 minutos de Montevideo, que concentra dos terceras partes de la producción nacional. La tannat supone en torno a un tercio de la producción, aunque también se encuentran otras variedades internacionales (como merlot, moscatel o cabernet sauvignon).

La producción anual no alcanza los 100 millones de litros, y es que hay que tener en cuenta que Uruguay es un país pequeño. Ocupa 176 kilómetros cuadrados (una superficie apenas superior a la de Sevilla y muy lejos, por ejemplo, de los 600 que ocupa Madrid) y cuenta con tres millones y medio de habitantes.

Como curiosidad, cabe destacar que fue un catalán, Francisco Carrau, originario de Vilassar de Mar y emigrado a Montevideo, quien inició la producción de vinos espumosos (espumantes del otro lado del charco). No sólo eso, sino que en Montevideo existe también una rambla, testimonio del parentesco entre ambas regiones.

Aunque no es fácil encontrar vinos uruguayos en nuestro país (su producción se destina principalmente al consumo interno y al mercado brasileño), es bueno saber que si decidimos visitar Uruguay encontraremos un territorio accesible y multitud de pequeños proyectos familiares donde conocer la realidad vitivinícola del país de una manera muy personal.

Alba Laguna

Barcelonesa de adopción con DO valenciana, trufista y quesera devota. Entre el periodismo y la comunicación, pero siempre con la vista puesta en la buena mesa. La encontrarás fácilmente en algún bar de toda la vida o indagando nuevos sitios donde comer.

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