Santander: bocados de culto en una ciudad para disfrutar

Dicen los que saben de esto que Santander es una ciudad a la que se viaja a disfrutar… de su comida. Ayudan dos cosas: por un lado, el producto excepcional que siempre se trabaja en la capital cántabra. Por otro, el ambiente animado de sus calles y de sus zonas de esparcimiento, desde Puertochico hasta la calle Peña Herbosa o el barrio alrededor de la calle Tetuán. Es decir, comer se come bien en todas partes, pero aquí hemos seleccionado siete restaurantes a los que peregrinar por un plato en concreto, aunque aquí no haya camino de Santiago sino vueling directo.

Las rabas, en El Machi. Cada santanderino tiene sus rabas favoritas, pero las de El Machi ponen de acuerdo a muchos. En la taberna más antigua del Santander se puede disfrutar de unos pescados excepcionales y, al mismo tiempo, de esta fritura de calamar, sencilla y popular, en su expresión más plena. Un placer al alcance de cualquiera en un local siempre animado.

El arroz, en El Parque de Trueba. En la zona de El Sardinero tenemos este restaurante con unos arroces infalibles. Ojo a su paella de mariscos o al que preparan con carabinero, perfectos siempre de punto y con un producto a la altura de la ubicación que tienen, elevados sobre la playa. Suelen sacar también uno con chipirones en su tinta que es adictivo.

Las anchoas, en La Bombi. Que ‘Bombi’ viene de bombilla es una cosa que queda clara con el dibujo que decora sus platos. Fundada, en 1935, esta taberna ilustrada es parte de la historia de la ciudad. Sería injutos pasar por alto sus magníficos pescados, pero queremos destacar el placer inmenso que supone disfrutar de una anchoas de Santoña perfecta y de altísima calidad, mientras se toma un vino en su barra. Luego ya llega el momento de pasar al comedor y seguir con el festival.

El cocido montañés, en Zacarías. Hay pocos platos más contundentes que el cocido montañés. No lo decimos solo por su aporte calórico, ojo, sino por su capacidad para noquearte con la suntuosa mezcla de alubia blanca y berza más un compango de órdago. El restaurante Zacarías, que este año cumple su 30 aniversario y que dispone de un comedor elegante y moderno, es el marco ideal para disfrutarlo.

El bocarte, en El Serbal. Lo de este restaurante con los pescados no tiene nombre. De lo bien que los preparan, claro está. El bocarte, que en realidad viene del mismo pescado –Engraulis encrasicolus– que la anchoa, pero marinado, es uno de sus bocados más representativos. Lo sirven marinado, en diferentes preparaciones, y siempre está de sobresaliente. Es lo que tiene cuidar un producto que ya de por sí es óptimo. Una estrella Michelin reconoce su labor.

El flan, en El Riojano. Puede ser que nunca hubieras pensado en ir a Santander a comer un flan, pero es que el que sirven aquí es probablemente el mejor de España. Parece mentira que un sencillo flan de huevo al caramelo pueda estar tan bien hecho y resultar tan sorprendente. El resto de la carta camina a la altura.

La tarta de queso, en Cañadío. Otra leyenda que corre de boca en boca. La tarta de queso resulta perfecta en su textura, con la punta ligeramente blanda, como si no se hubiera terminado de hacer. Nada que ver con las versiones secorras que se encuentran en el común de los establecimientos. Otra liga.

 

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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