Seventy, cocina casera en el hotel

Eso de comer en un hotel siempre frena un poquito. A veces es todo tan serio… Pero en el novísimo Seventy sucede lo contrario. Porque la decoración es super acogedora desde el mismo momento en que entras. La luz de los ventanales XXXXL (¡7 metros de altura!) bañan un hall que parece una sala de estar, con mucha madera, librerías enormes, sillones y mesas donde mucha gente se pone a trabajar.

El restaurante queda un poco más al fondo, y da a un patio interior con olivos y naranjos que también aporta una cálida luz. Y la cocina es casera, sin complicaciones, sin artificios, tradicional. Súmale a eso el trato afable del personal, y ya lo tienes. Esto no parece un hotel. Pero lo es, y tiene cuatro estrellas aunque creas que son cinco por ese lujo nada ostentoso.

Pero hemos venido aquí a comer así que hablemos de la jala. La carta está compuesta por platos superidentificables. El chef, Marc Mallasén, que viene de mandar en los fogones del hotel Palace, no ha querido complicarle la vida al cliente y le ofrece sabores reconocibles y producto de temporada en creaciones que se pueden disfrutar en la sala del restaurante, junto al patio interior, o cerquita de la cocina, en unas mesas comunales. En la barra que está entre el hall y la sala del restaurante, llamada The Cors Bar, también puedes picar algo, además de beber.

El día de mi visita a Seventy me senté junto a la cocina e hinqué el tenedor a varios platos de los que merece la pena dejar constancia en esta crónica (lástima que no probé el pescado del día, a la brasa o a la plancha, que, dicen, es excelente).

Empezando por las nueve croquetitas que llegaron en un bol. Redonditas, crujientes por fuera y bastante líquidas por dentro, eran de marisco, de setas y de pollo. También se pueden pedir por unidad.

Buen inicio para un ágape que siguió con una burrata que llevaba aparte pesto y tomate concassé para que te los puedas poner a tu gusto, un rosbif que puedes aderezar con una salsa de mostaza y tomate aliñado, y un risotto de ceps con un grano al dente.

Son platos destacados de Seventy, pero para mí hay dos que son los reyes de la carta: los cogollos a la brasa, servidos sobre un casi carpaccio de tomate y que son un dechado de sutilidad, y otro platazo, los huevos revueltos con papada ibérica y setas. Con él, tienes ganas de que sea otoño cada día del año. Sabrosísimo. Para mojar pan hasta dejar el plato más limpio que el lavavajillas. Aunque me sentí como en casa, no me atreví a tanto por simple educación…

Seventy

Còrsega, 344. Barcelona.
Teléfono: 93 012 12 50.
Horarios: cada día de 13.00 a 16.00 y de 20.00 a 23.30 horas.
Precio medio: 35 €.

www.seventybarcelona.com

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Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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