Siete paradas en el Marché du Lez de Montpellier

Ubicado en el barrio de Port-Marianne, a las afueras de la ciudad, el efervescente Marche du Lez es una visita obligada para cualquier espíritu intrépido (y sibarita) que llegue a Montpellier deseando saber de primera mano qué se cuece –literalmente– en la ciudad. La apertura de este mercado, al que se puede –qué demonios, SE DEBE– llegar en uno de los tranvías diseñados por Christian Lacroix (nos bajamos en la parada Pablo Picasso de la línea 3), data de 2016 y forma parte de un ambicioso proyecto de rehabilitación que pretende urbanizar al completo este área de la ciudad, que actualmente acoge ya algunos edificios emblemáticos y todavía alguna zona sin urbanizar.

El Marché du Lez se encuentra, pues, algo alejado de las callejuelas empedradas del centro, repletas de edificios singulares –el artículo va de gastronomía, pero no queremos dejar de recomendar un par de visitas para el viajero más allá de los placeres de la buena mesa: su Facultad de Medicina, la más antigua del mundo occidental, y el interesante MO.CO , un flamante centro de arte contemporáneo que reúne al moderneo local con su profusa oferta cultural. Desde Barcelona, llegaremos en apenas 3 horas con en Renfe SNCF, en un viaje que se nos hará cortísimo y nos llevará de centro a centro de ambas ciudades de forma cómoda y sostenible.

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Más que un mercado –que lo es– el Marché du Lez es un gran espacio lúdico y cultural, en buena parte al aire libre, en el que encontramos los más variopintos puestos de comida, copas, tiendas, street art, ropa vintage, un parque infantil y casi todo lo que se nos pase por la cabeza para disfrutar de una completa jornada festiva.

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Los reticentes al concepto street food por la incomodidad, las colas y otros inconvenientes deben saber que el Marche du Lez juega en otra liga: dispone de varias terrazas y diversos espacios con mesitas en los que desayunar, comer o cenar cómodamente, además de que muchos de los restaurantes tienen comedor propio, en el que servirán en la mesa, o de una barra en la que podremos asistir al trajín de la cocina.

Clara Jung

La pastelería creativa de Clara Jung entra por los ojos nada más pisar el mercado. Su vitrina es un espectáculo de pasteles multicolores y muy pero que muy bonitos que van desde la tarta pavlova al chou praliné o el gateau croquant, que conviven con piezas de bollería francesa como sus deliciosos rollos de canela o brioches, además de tartas clásicas como el brownie o el carrot cake. Su café es también muy rico, y tienen una mesita cuqui a rabiar justo frente a la vitrina para detenernos a tomar el postre con vistas al siempre efervescente mercado.

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Chez Bebelle

Es difícil no caer rendidos a Chez Bebelle si nos gusta la carne. Es más, es imposible resistirse a ocupar mesa en su siempre animada y bulliciosa barra que nos llama por nuestro nombre nada más entrar al mercado. Aquí encontramos dos paradas ubicadas una frente a otra: en una venden carnes de alta calidad y platos preparados, y en la otra las cocinan y sirven para comer recién hechas con unas patatas fritas en su punto, pan y ensalada.

Para ahorrar tiempo, y como estrategia de marketing marca de la casa, el equipo de la parada en el que venden las carnes que posteriormente cocinan en la otra parada, ambas separadas por un pasillo, lanza –sí, sí, lanza­– la carne elegida a sus compañeros, que nos la cocinarán con una sonrisa en una plancha que manejan al dedillo. Nuestra elección fue en onglet, aunque su entrecot de 300 g es uno de los platos más populares de este local en el que suele haber cola.

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Manita

En un rincón del mercado, entre objetos mexicanos y latinos y una estampa de Frida Kahlo, encontramos este curioso establecimiento que resume su oferta como “cevichería, brochettes y bbq”. Esto significa que aquí puedes pedirte un guacamole, un ceviche –los tienen de diferentes pescados–, y seguir con una brocheta o unos tacos.

Tras este local que se inspira en la gastronomía latinoamericana pero la combina con ingredientes franceses, con unas recetas que basculan entre la sofisticación y el street food, encontramos nada menos que a dos pesos pesados de la gastronomía en Montpellier: los hermanos Jacques y Laurent Pourcel, que con nada menos que tres estrellas Michelin quisieron aportar también su sello a este lugar siempre concurrido y agradable. Suyo es también el aclamado Terminal 1.

manita_marche_du_lez_montpellierLes Marie

Si hay algo que siempre llama la atención en Francia, además de sus pastelerías, son las queserías. En un país que rinde culto al queso en todas sus variantes no podía faltar una señora quesería en la que disfrutar del queso en sus diferentes modalidades. En Les Marie podremos compartir una tabla de quesos, optar por una raclette, una tartiflette, queso a la parrilla o almorzar unas ricas tostas. Además, podremos adquirir para llevar algunos de los quesos más representativos de Francia a precios ajustados.

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Avenue du Velo – Café Cycles

Tienda de venta y reparación de bicis, de ropa y artículos deportivos y a su vez cafetería hípster. Este amplio local acristalado y luminoso con bonitas mesas de madera es un tres en uno ideal para hacer un alto en el camino ante un buen café mientras se hojea, pogamos por caso, un ejemplar de la revista Veni Vidi Bici. Planazo.

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Epicurieuse

El Marché du Lez no solo es un buen sitio para comer, comprar y pasar un rato de ocio entre amigos, sino también un lugar excelente para hacernos con buenos productos delicatessen. Esta tienda ofrece alimentos gourmet de la región, aunque también tienen algunos internacionales, desde miel a patés, chocolates, cremas de frutos secos, setas, especias y un surtido de flanes caseros que quita el hipo.

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Chez Papé & Mamé

Pese al espíritu street food del mercado y su aire informal, quienes busquen un ágape más sofisticado también encontrarán su espacio en el Marché du Lez. Ocupar mesa en Chez Pape es disfrutar del mejor marisco y del mejor champán, una combinación ganadora que hará las delicias de los amantes de ambas delicatessen. Hay quien prefiere para tomar una copa de champán y, pongamos por caso, una ostra o unas gambas como aperitivo y seguir picoteando en el mercado, o quien optar por ocupar sitio en su barra para degustar una cocina marinera a base de productos fresquísimos de primera calidad.

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Y eso no es todo…

Tras una exhaustiva visita al Marché du Lez es inevitable salir con ganas de probarlo todo, ya que la oferta es tan amplia y variada que resulta prácticamente imposible recomendar apenas siete locales. Otro lugar que enamora es el pequeño Las pitas de gacha, donde tomar pitas, falafels y shawarmas, o el Bar a salades, el rinconcito de los más healthy, que disfrutarán con sus ensaladas y sus sofisticadas tartines a 5 €. Tienen también un completo bufet de ensaladas.


Los que busquen un brunch al estilo americano tienen una parada obligada en California Vibes, un lugar siempre efervescente que ofrece una cocina saludable con opciones veganas, harinas sin gluten y productos bio. ¿Que el cuerpo nos pide hidratos de carbono? En Boulangerie Grasset no solo podremos comprar buen pan y respostería, sino también focaccias, quiches, sándwiches y tartines, con interesantes packs de desayuno o almuerzo que incluyen también zumos naturales. Por último, los más golosos tienen una parada obligatoria en Thierry Papereux, maestro chocolatero que pondrá la guinda final a este recorrido gastronómico por los sabores del mundo.

Marche du Lez
1348 Avenue de la Mer-Raymond Dugrand. T. +33 467 82 48 81.
@marchedulez

Dónde dormir

Una buena opción para pasar la noche es el hotel Belaroïa (Rue Pagezy, 11), ubicado a apenas dos minutos de la estación de Saint-Roch. El mismo edificio acoge dos hoteles diferentes: por un lado, el Golden Tulip Center, un cuatro estrellas moderno y confortable, y el Campanile, un tres estrellas más sencillo, cool y muy solvente que comparte numerosos espacios con Golden Tulip. Muy  popular entre los habitantes de Montpellier, Belaroïa es un hotel abierto a la ciudad donde se puede pasar del brunch al cóctel afterwork pasando por unos ágapes de gran nivel en Chez Delagare, el flamante restaurante de Thierry Alix que se encuentra entre los mejores de Montpellier gracias a su cocina creativa de inspiración tradicional.

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Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

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