Todos los restaurantes me recuerdan a ti - Gastronomistas

Todos los restaurantes me recuerdan a ti

Y me dice que gracias a mí apareció el Baccaro en la historia. Si es que hay que andar con cuidado con las periodistas escritoras. Imaginad que me da por quedar con ella en el Tres Tombs de Sant Antoni, donde sirven las peores bravas de la ciudad: menudo chasco leerlo después en un libro. Pero a Susanna Ardèvol y su pandilla —’les perres’, algo así como ‘las perras’, pero pronunciándolo a la catalana— el Baccaro les encantó tanto como a su autora, Núria Coll. Y de allí que esta taberna veneciana semiescondida tras la Boqueria aparezca en su primera novela, Tots els llocs em recorden a tu (Todos los lugares me recuerdan a ti, aunque, por el momento, no se ha traducido al castellano).

Este relato está protagonizado por una periodista treintañera (qué casualidad) en pleno duelo amoroso (ahí ya no me meto), sus amigas y la ciudad de Barcelona. «Me gusta conocer las ciudades a través de dos cosas», me cuenta Núria, «sus tiendas y sus restaurantes» (hay gente que prefiere los museos, pero tampoco sería este mi caso). En la web del libro existen apartados específicos dedicados a las canciones, las tiendas y, claro, los restaurantes que se suceden en la trama. Todos reales. Por lo que respecta a restaurantes, además del Baccaro, 19 más.

tots-els-llocs-em-recorden-a-tu
La portada del libro

Y Núria lo confirma: «En el último año estuve en todos esos «. A continuación aclara —como es debido en todo autor de novela generacional— que, coincidencias al margen, ella no es Susanna Ardèvol y que el argumento mezcla personajes y hechos apuntados durante ese mismo año en el bloc de notas de su iPhone. Es eso —que también hago yo— de sentarse en un restaurante y poner la antena a ver qué se pilla de la mesa de al lado (y siempre se cuentan cada cosa que lo flipas; ahí Método 3 en La Camarga es nada). Que luego lo conviertas en novela ya es otro rollo (temblad el día que me ponga…). Pero el resultado es que en Tots els llocs em recorden a tu aparece un paisaje de una cierta Barcelona contemporánea, de mujeres despechadas con ganas de juerga, hombres que no se enteran del todo, barrios de la zona alta, algo de bohemia en el Poblenou e interminables conversaciones por Whatsapp (que, en cualquier caso, nunca superan en extensión las de los nueve gastronomistas aquí presentes).

Y claro, entre tanta jarana, a esos personajes se les abre el apetito, y para ello tienen cierta tendencia a escoger locales ‘cool’, ‘fashion’, ‘trendy’ y todo lo demás. Vamos, como los de Gastronomistas.com: Nonono, Le Cucine Mandarosso, Casa Mariol, Café Emma o Chez Cocó aparecen en el libro y ya han sido reseñados en esta web —la mayoría por Isabel Loscertales, que, por lo visto, si no es un personaje de la novela es por pura casualidad.

gut
El comedor del Gut

«Ojo, no es una selección de restaurantes recomendados, porque los he escogido en función de la trama, pero muchos de ellos están entre mis favoritos», apunta la nueva novelista. A Núria el ‘restauranteo’ le va y está al día de lo que se abre y lo que se cierra, y opina, como yo, que Barcelona se deja arrastrar demasiado por las modas y que el sube-baja de los locales es de vértigo. Pero cuando le pido que encumbre en un podio a un trío de los 20 restaurantes que cita, me indica tres que llevan ya algunos años de regularidad: el Gut (no-solo-tofu en Gràcia, por favor, gastronomistas, que ya tardamos con esa reseña), el Nakashita («el mejor ramen de Barcelona, que cada semana una no puede ir al Shunka«) y Le Cucine Mandarosso (yo sigo en la búsqueda del primero que confiese que este sitio no le gusta, más que nada para decirle que está equivocado).

Aparece el Bocagrande porque las ‘perres’ (y creo que Núria) se pirran por Lázaro Rosa-Violán; el Dos Cielos, para darse el gustazo; el Follia porque, además de la gastronomía, si no te gusta la arquitectura y el interiorismo ya me dirás tú qué —y lo mismo para el Isabella’s—; o el vegetariano Aguaribay, porque Núria es muy de comer sano: una de sus multitareas periodísticas es la dirección de la revista on-line Etselquemenges.cat. Para el resto de restaurantes, echad un vistazo a www.totselsllocsemrecordenatu.cat/restaurants/ y tendréis el mapa completo de la ‘gastrobarcelona’ de Susanna Ardèvol, ‘les perres’ y, diga lo que diga ella, de Núria Coll.

«Núria, quedamos para hablar de tu libro». La convoqué en mi nuevo lugar en el mundo, la plaza de Osca, en Sants, con la esperanza de que en el futuro unas ‘perres’ un poco más tipo 15-M (rama independentista) descubran las casas de comidas, los vegetarianos y las cervecerías que se abarrotan en esta zona. Por el momento, nos sentamos en la tetería Malea (Riego, 60) y, después de decidirnos entre los 60 tés de su carta, yo empecé a tramar un nuevo post gastronomista sobre el local y ella, quizás, su próxima novela en una Barcelona de restaurantes low-cost de propiedad cooperativa y espíritu ecologista.

Pero lo que de verdad anhelo, Núria, es que, al cabo del tiempo, esa tetería te recuerde a mi (suspiro).

 

Tots els llocs em recorden a tu
Núria Coll. Ed. Columna. Barcelona, 2013
Precio: 18,50 €

 

Josep Sucarrats

Lo más fácil es que os lo encontréis comiendo, escribiendo o hablando, tres de las actividades que más le gustan practicar. Director de la revista gastronómica Cuina, también es colaborador habitual de Catalunya Ràdio, de la revista Time Out Barcelona y de varios medios más. Es coautor del libro ‘Històries de la Barcelona Gormanda’ (Angle Editorial, 2014) y de 'Teoria y práctica del vermut' (Now Books, 2015).