Dónde comer en Valladolid más allá de sus locales de tapas

Trigo y Trasto: dos cocinas de autor en Valladolid

Trigo y Trasto o Trasto y Trigo. Parece un trabalenguas, pero no lo es. Son dos restaurantes a tener en cuenta en Valladolid. Uno porque es el primero que consigue una estrella para la ciudad y el otro porque va más allá de lo establecido con una cocina viajada que tampoco olvida sus raíces. Los dos se caracterizan por presentar culinarios muy personales que responden al carácter de sus respectivos chefs.

Valladolid es pincho y tapa, pero también plato o menú degustación para el autohomenaje bocado a bocado. Frente al bullicio y el servicio exprés -por no decir atropellado- de tantos otros locales del centro, Trasto y Trigo o Trigo y Trasto apuestan por una sala diáfana con espacios delimitados, ambientes diferenciados y, lo más importante: un equipo que está al quite de principio a fin del servicio. En ambos casos, me asombró la mayoritaria presencia de mujeres que tanto atienden como guían, escuchan, sugieren, respetan y todo ello, siempre, con la mejor de las sonrisas. Admirable, de veras. Vayamos por partes.

 


TRIGO

Es el restaurante menos convencional de Valladolid ciudad, donde proliferan las barras, las mesas altas y los apretujones. Frente a todo eso, Trigo aparece cual apacible oasis de delicada cocina, fondo tradicional y producto local. Un cálido refugio donde disfrutar de la contemporaneidad con la el chef Víctor Martín reviste sus platos.
Precisión en la técnica, vistosidad en presentaciones como en la de la tarta de trufa, sabores de contraste en su conjunto, y armonías por afinidad con los vinos de la tierra. Hay orgullo castellano-leonés y remembranza catalana en el historial de platos, especialmente en los mar y montaña. Hay ritual en el servicio y buenas maneras en quienes defienden la sala, con la impecable Noemí Martínez a la cabeza. La mujer del cocinero tiene también la llave y las claves de la bodega, ubicada discretamente en el epicentro de la sala. Juntos han dado vida, brillo y portento a un proyecto fraguado a fuego lento. Todas las distinciones recibidas hasta la fecha enmarcan la puerta de acceso al restaurante, donde también aparecen la carta y los menús degustación Tierra, a 40 euros, y Festival, a 50 euros. Tiene Trigo una de las relaciones calidad-precio más convenientes de España y el valor intangible del recuerdo tras una cocina dulce que arriesga explorando y profundizando en  potentes gustos y contrastes.

Tintes, 8.  983 11 55 00.

 

TRASTO

En una propuesta al más puro estilo Viaje con nosotros de mis añorados años 80, conviene dejarse llevar por el chef Teo Rodríguez para reconocer la versatilidad del producto castellano en platos de otras culturas que su cocina resuelve con oficio, estética y sabor. Este último, el valor más irrenunciable. La aproximación más breve al personalísimo culinario del chef se sustenta en una fórmula de pocos platos, todos viajados, a un precio inmejorable. Aún con todo, no hagáis tanto caso al montante como a la sustanciosa experiencia de librarse a ciegas y degustar lo que venga de manos del chef y su multicultural equipo. ¿Habrá algo más estimulante cuando además se llega aquí con gana catalana (y todas las ganas)?
En Trasto el comensal tiene la sensación de pasar de un continente al otro en los sucesivos bocados, la mayoría con unos fondos que logran arropar el sabor final de cada plato. Hay sutileza y trazo de autor en cada enunciado. En la croqueta “súper” -¡súper!- cremosa, pero también en las alcachofas con papada ibérica y jugo de ramen; los tacos de ternera con tomatillo verde y aguacate; y los ravioli de rabo de toro en su jugo; o la exquisita carrillera de ternera glaseada. Yo de vosotr@s me dejaba llevar por el chef adonde él quiera. Sobre todo antes de llegar a los postres, donde Teo evita sorpresas al recurrir a grandes clásicos –arroz con leche, tarta de queso templada, coulant de chocolate…- faltos de chispa.
¡Buen provecho y buen viaje (a Valladolid, principalmente)!

Menéndez Pelayo, esquina Santa María. 983 45 50 90.

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.

PARTNER:
Recibe nuestras novedades cada jueves en tu buzón, sobre bla bla bla.

    He leído y acepto la política de privacidad