Muchos piensan que el fenómeno Aldi es una cosa reciente. Nada de eso: en los 80, en mi Gijón natal, ya hab´ía un Aldi en el barrio de Pumarín. También tengo testimonio de algún Aldi en otras ciudades en la misma época. Es verdad que “los Aldi” cerraron y pasaron una década, la de los 90, ausentes de nuestras vidas.

La historia del Lidl es otra. Llegaron a España en 1994 y recuerdo que los pioneros en acudir comenzaron a hablar maravillas de sus cervezas, salchichas y chocolates a precios de saldo. ¡Bienvenidos, alemanes a nuestra vida! Hoy, más de 25 años después, las dos cadenas conviven en armonía en nuestro país y se han ganado una buena legión de fans que acude a ellos en busca de lo diferente. Es verdad que ya las hemos visto de todos los colores y cuesta más sorprender, pero Aldi y Lidl siguen siendo como ese primo que vivía en Suiza y que nos visitaba en verano llevando, yo que sé, un chándal insólito o una casete de hits centroeuropeos desconocidos pero increíbles. Por eso, en este artículo queremos destacar 10 artículos, 10 obras maestras de los lineales que se pueden encontrar en estos supermercados y que nos impulsan a acudir cada cierto tiempo, como yonquis en busca de nuestra dosis.

Pepinillos Freshona. Los agridulces, los gordos, los que no saben a anchoa. Para una generación como la nuestra, que ha conocido los arenques del Ikea (estos tienen otro artículo) y los han adoptado como los parientes lejanos y locos de nuestros boquerones en vinagre, esto es otra cima. Su textura crujiente, su sabor indescriptible, su tamaño king size… Están increíblemente deliciosos y son el sueño húmedo de cualquier amante de los encurtidos. Oh, maravilla. Precio: 1,29 euros.

foto: openfoodsfacts.org
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Queso Tête de Moine. Que el Lidl traiga esto de vez en cuando es como para quererles mucho. Este queso suizo no solo nos encanta, sino que nos hace quedar como semidioses con las visitas gracias al curioso artilugio que permite cortarlo en forma de florecitas. Su sabor aromático y su textura grasa hacen el resto. Qué disgusto me llevo cada vez que compruebo que el queso está ya a ras y solo quedan las migajas. Los frailes del dibujo, como salidos del mítico videojuego La Abadía del Crimen, piensan igual que un servidor. Precio: 12,99 euros.

foto: openfoodsfacts.org
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Pan rústico. De verdad que yo soy de comprar el pan hecho con masa madre. Amasado con mimo y con largas fermentaciones. Y en panadería artesana, claro. Pero también hay días que voy como el culo y el pan rústico del Lidl me hace el apaño. Pero un apaño bueno, bueno. “De sabor rústico y larga fermentación, lo que favorece su conservación” dice el folleto y doy fé de que es así. Al tostarlo y echarle aceite no sabe a churro como otros panes de supermercado ramplones, sino que tiene un perfil aromático, modesto pero seductor, que lo hace más que recomendable. Precio: 1,99 euros.

 

Bifidus cremoso Milbona. No hay nada más que decir. Quitémonos el sombrero ante el yogur de yogures de supermercado. Y eso que no es un yogur, es mucho más: es una leche fermentada con bifidobacterias. Viene en envase de 150 gramos y no de 125 porque siempre se queda corto. Si tuviéramos que ponerle una nota sería un 11. En casa hay que traerlo de 16 en 16 porque si no, no dura ni un fin de semana. Precio: 0,72 euros el pack de 4.

foto: openfoodsfacts.org
foto: openfoodsfacts.org

 

Hamburguesa ecológica Origen Pirineos. No sé si es que soy una persona impresionable o si es que la última me la comí estando de resaca, pero tengo un recuerdo imborrable. Nunca, nunca, nunca había comido una hamburguesa envasada tan deliciosa. Una carne de bastante calidad, una textura que se desgaja con cada mordisco, retrogusto persistente. Y encima ecológica. La bomba. Precio: 1,99 euros.

 

 

 

 

Bretzel. En el Aldi sacan cada día una buena tanda de bretzels perfectamente tostados y con ese sabor y aroma ahumados tan característicos. Una vez a la semana, espero pacientemente a ver si los pillo recién horneados para llevarme uno a casa y darle cañita con queso crema o salmón ahumado. O con las dos cosas a la vez. Como meterse por vía oral El anillo de los Nibelungos o las obras completas de Rilke. Precio: 0,49 euros.

Foto: Twitter Aldi
Foto: Twitter Aldi

Patatas fritas extra gruesas. Dios mío. Aldi ha urdido una alianza alemana-murciana con los colegas de Rubio (los de las patatas fritas del chaval mexicano en la bolsa) para crear unas patatas fritas extragruesas a imagen y semejanza de las la firma española comercializa. Eso sí, ya no está el chaval de sombrero charro y en su lugar hay un hipster repelando. La patata es la misma: tostada y brutal. Pone que es para canapés pero yo me las como así, a pelo. Es el mayor acto de amor que se le puede hacer a un snack de este calibre. Precio: 1,59 euros.

Queso fresco. Lo tienen de leche de cabra, de vaca y de oveja. Los tres están muy bien, pero el que mejor parado sale respecto a la competencia es el de vaca, aunque el de cabra es mi debilidad. Donde los quesos frescos suelen ser blandurrios y etéreos, éste posee una textura más densa y un sabor más pronunciado. Tengo la nevera llena de ellos, cual platillos volantes sobrevolando tápers y tarros. Se los hace la firma Flor de Burgos y están fetén. Precio: 1,29 euros.

Aceitunas aliñadas El Cultivador. La pareja natural de los pepinillos agridulces Freshona. El perfect pairing. A match made in heaven. Y lo que quieran. Aliñadas hasta chisgar los ojos. Maravillosas. El cultivador se llama la marca y detrás están Mission Olives S.L. de Sevilla. Misión cumplida, chavales. Precio: 2,49 euros.

Chocolate Mosher-Roth 85% de cacao. Llegamos a la obra cumbre. Este chocolate elaborado por una marca fundada en el siglo XIX para Aldi es la maravilla de las maravillas. Probar este chocolate es no querer volver a probar otro nunca más. Es increíble que algo tan único cueste un euro y pico. Perderemos nuestros empleos, el banco se llevará nuestras casas y, aún así, podremos seguir comiendo este chocolate. Eso hace que sigamos adelante  y que nos levantemos día a día. Precio: 1,59 euros.

 

Banda sonora. Engelbert Humperdinck – Love is a many splendored thing

 

Javier Sánchez
Javier Sánchez

Lleva comiendo prácticamente toda su vida, así que sabe de lo que habla. Un hombre, un reto: conocer TODOS los restaurantes de Madrid. Sigue en ello y empeñado en descubrir las últimas tendencias gastronómicas como coordinador de Cocinatis.com junto a Laura Conde, en el blog de gastronomía Oído Cocina de Yahoo! y como colaborador en sitios como Dominical, VICE o distintos medios del Grupo Prisa.

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