En tiempos de pandemia, hay que agarrarse a los menús de mediodía, que la cosa está muy mal para todo quisqui. Es una fórmula que va bien a restauradores y clientes. He visitado tres restaurantes que llevan pocos meses abiertos y que ofrecen menús con un plus que los hace irresistibles. En algún caso, cuestan un poco m´ás, pero vale la pena pagar la diferencia. Hazme caso por una vez.

Amaica

Acabáis de leer eso de pagar “un poco más” por estos menús de mediodía aunque en este caso no sé yo si es exacto. En Amaica, cuesta 12,20 euros. Además, el medio menú vale 9 y la degustación del menú, 14. Me fijo en este último, una idea genial: te dan la mitad de cada uno de los platos del menú de mediodía. Hay dos entrantes, dos principales y dos postres, de manera que por tu mesa desfilan seis platillos. Hay una bebida incluida y pan. Ah, y también preparan comida para llevar por la noche, pero solo platos de la carta.

El día de mi visita, los platos del menú de mediodía eran: de primero, judía verde, patata, morcilla y huevo (tres euros más con trufa negra de Teruel) o garbanzos con tomate al ‘all i pebre’; de segundo, pescado del día con acelga y pesto alimonado o estofado de ternera con berenjena, y de postre, pastel de pera o mousse cocida de chocolate. Con la fórmula de medio de cada, pude catarlos todos. Y, oye, ni un plato al que sacar un defecto. Al contrario. Se nota que Carlos pasó por Mugaritz, Alkimia y Gresca. Y solo tiene 31 años. Hay que anotar su nombre a la de ya.

Me resistí al inicio pero luego mojé pan en cada plato, dechados de sencillez y sabor porque aquí hay mucho chup chup. La judía verde venía a ser un trinxat, los rudos garbanzos (foto) se convirtieron en pura delicadeza (el ajo y la pimienta estaban lo justo y necesario), el bacalao y las acelgas bailaron un vals(calao) en mi boca al son del pesto alimonado y el estofado lo aplaudiría la abuela de tu abuela. A Carlos no le haría falta lavavajillas; la gente no deja ni un gramo en los platos.

El restaurante es pequeñito: una terraza maravillosamente tranquila y cuca cuatro peldaños por debajo de la calle de aire british y una sala que apenas llega a los 30 metros cuadrados. Si es pequeño ahora, con estos precios y estos platos se le va a hacer microscópico. Al tiempo. Porque no conozco un menú más bueno, más bonito y más barato en Barcelona.

Amaica. Calle de Bertrand i Serra, 11. Barcelona. Teléfono: 93 418 31 56.

 

Avenir

He aquí otro de los restaurantes relativamente nuevos (abrieron en noviembre) en los que se come de fábula (sin el relativamente). En la sala, Chesco Salrach sirve la cocina de platillos elaborada por Roger Viñas, que estuvo 16 años en Manairó, establecimiento en el que durante mucho tiempo brilló una estrella Michelin. Y eso se nota en la propuesta gastronómica. ¿Podría decir que hacen alta cocina popular? Creo que sí. Además, en ese local que en cierto modo recuerda a un casino de pueblo…

Si no pides sus “platos para compartir (o no)” como dicen en su carta con ironía y razón, puedes tirar de los tres menús de la casa: el corto tiene siete pases y cuesta 28 euros; el de la barra, con 13, sale por 48 pavos, y el largo, con 14 elaboraciones, 65. Solo el corto está disponible los mediodías laborables.

Yo aposté por el corto, y disfruté de lo lindo. Son platos reconocibles, de producto, sabrosos, con guiños divertidos, pero muy muy trabajados. Empecé con una golosina: los ajos confitados. No repiten. Repito: no repiten. A este caramelo el conde Drácula le hincaría los colmillos aunque fuera lo último que hiciera en su vida. Y supongo que antes de palmarla atacaría el ‘boque-choa’, un platillo que se llama así porque es un boquerón con gusto de anchoa gracias a un marinado en garum pero que mantiene la textura tersa del boquerón. Y también iría a por la caballa curada con ajoblanco de coco al ajo quemado y curry que contrasta con el sabor salado y ahumado del pescado. Es la foto que abre el post.

Seguí con tres mar y montaña. La elegante vieira a la carbonara con bull blanco, el ‘matrioskil’ “ravioli relleno de calamar relleno” sobre una reducción de calamar (la pasta wanton hervida envuelve el calamar que guarda en su interior carne de ternera y de cerdo -en la foto del párrafo anterior-), y el cap i pota con sepia, tradición con colágeno (en la foto sobre estas líneas). Un flan casero, de los buenos, es decir, al nivel de la comida, remata un ágape que, te recuerdo, cuesta 28 euritos. Sin duda, uno de los mejores menús de mediodía de Barcelona.

Avenir. Calle de l’Avenir, 72. Teléfono: 691 907 138.

 

Perfecto

Lo que fue Mextizo ahora es Perfecto. Ojo, hablamos solo del nombre porque no he conocido aún el restaurante perfecto. Pero no está mal este local, no. Mantiene la decoración de Juli Capella, que tan bonita queda en las revistas especializadas y en la realidad, y sigue la parrilla de carbón que usaba Adrián Marín para sus platos ‘mexditerráneos’. Pero ya no está el chef ni su propuesta sino Juan Antonio Romero, al que asesora Òscar Manresa. “Cocina para barceloneses”, la define este último.

Dicho en otras palabras: arroces de todo tipo (de verduras, meloso de rabo de buey, negro de bacalao y rejos de calamar…) y pescados a la brasa, además de guisos y valores seguros como los tartars (qué rico está el aterciopelado de gamba sobre una tostada y cubierto de panceta ibérica) y los platillos para compartir. Siempre con buen producto, lo que hace que el tíquet medio suba a los 40-45 euros.

Por eso vale la pena pedir aquí otro de los menús de mediodía que recomiendo. Este cuesta 28 euros. Por su relación calidad-precio, ha conquistado a muchos clientes. Incluye un primero, un segundo, un postre, todos a elegir, pan con tomate y bebidas. Y como marca de la casa, siempre encontrarás un arroz y un pescado a la brasa. Todo un plus.

Perfecto. Calle de la Diputació, 239. Teléfono: 93 541 46 23.

Ferran Imedio
Ferran Imedio

En los últimos dos años ha visitado más de 300 restaurantes, pero su colesterol sigue en niveles normales. Esta rareza sin explicación biológica le permite seguir escribiendo sobre gastronomía en El Periódico de Catalunya, donde antes fue responsable de la sección de Gente y ahora, de Cocina's de la revista 'On Barcelona'.

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