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Hace unas cuantas semanas, Laia Zieger explicaba en El Periódico la pasión que levanta el restaurante Capú en el entorno del Barça. Rodrigo Messi fue el primero en visitarlo y tras él desfilaron el presidente, Joan Laporta; el exjugador de balonmano y asesor del presi, Enric Masip; el director deportivo, Deco; el entrenador del filial; Rafa Márquez; el exjugador azulgrana Riqui Puig… El establecimiento había saltado a la fama por una razón, digamos, no gastronómica.
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Desconozco el paladar que tiene el hermano de Messi pero sí sé que Laporta es del morro fino. Y aún así, mis reservas respecto a este nuevo restaurante italiano abierto en la zona alta de Barcelona seguían firmes. Pero Laia me insistió: «Vale mucho la pena, tienes que probarlo». Y lo probé. Y sí, vale mucho la pena. Gracias, bonita.
Toques de autor
Al frente de Capú andan los tranquilos y discretos Gennaro di Fiore (chef) y Francesca Capuano (jefa de sala). El cocinero, napolitano, había trabajado en establecimientos transalpinos de la ciudad y, un buen día, él y su pareja decidieron montar su propio negocio a base de recetas italianas con un toque de autor. El suyo siempre es acertado.

Y se nota desde el primer bocado, un bao de parmigiana que me dejó en shock; de hecho, diría que es el mejor bocadillo que he comido en meses (y eso que no soy fan de este pan al vapor). «Quiero que los platos sean reconocibles, que se note lo que estás comiendo, y quiero ir más allá de la típica pasta a la carbonara porque hay muchas más creaciones en el recetario italiano», comenta el chef.
La mirada de Sofía Loren
Lo que fui probando en Capú bajo la atenta mirada de Sofía Loren (¡qué guapísima era, por Dios!) confirmó que la sinceridad y solvencia de su discurso. Algunas cosas eran fijas de la carta y algunas otras, sugerencias semanales que van y vienen y que están elaboradas con productos de temporada.

Me divertí con la croqueta rellena de calabacín, espagueti y provolone, y flipé con el bacalao en salsa de pimiento rojo y fonduta de mozzarella ahumada y albahaca.
Grité ‘bravissimo!’ con los calamares rellenos con verdura y butifarra con reducción de gamba y lima y tomatito braseado y aplaudí a rabiar la berenjena rellena con lubina y ternera y aderezada con salsa de mozzarella ahumada y pesto (es la foto que abre el post).

Con el risotto violeta (esa remolacha) con gorgonzola y frambuesa me puse a hacer la ola en medio del restaurante. Los demás comensales no se sorprendieron porque razones había para ello. Me pareció que alguno hizo el amago de seguirme. Eso fue antes del buen final gracias al trío de postres italianos: tiramisú, cannolo siciliano y babá al ron.
Apunta Capú, ‘per favore’, porque bien merece una visita.
Capú. Atenes, 27. Teléfono: 93 677 25 43.