6 chefs de Bruselas a los que seguir la pista por sus cocinas

6 chefs a los que seguir de cerca en Bruselas

Bruselas es más gastronómica de lo que parece.
O más de lo que le parece a la mayoría.
Un apetecible destino que combina satisfactoriamente tradición y vanguardia entre sus principales reclamos.

Para que sepas dónde reservar en tu próxima escapada a Bruselas, quédate sobre todo con estos nombres propios:


• Christophe Hardiquest

Sorprendió a propios y extraños al anunciar a principios de año que cerraba temporalmente su restaurante Bon-Bon, todo un referente del fine-dining en Bruselas, para replantear el mismo tras la pandemia.

Ahora parece que Bon-Bon ya no volverá tal y como lo conocimos.
Y queda muy poco tiempo para conocer su futuro.

Bon-Bon dará paso a otro nombre y otro concepto gastronómico en cuestión de mes y medio.
En el mismo sitio donde consiguió primero una y luego una segunda estrella Michelin para Bruselas
.

Un alegrón para quienes admiramos una forma de entender la alta gastronomía que procura tener siempre los pies en el suelo.
Esto es, reconociendo el entorno de cada realidad culinaria y acercándolo también al comensal.
Con producto km.0 y productores que se erigen en colaboradores necesarios para el éxito de un restaurante.

Ya hay nombre y propósito para la nueva y más intimista aventura de Christophe en Bruselas, pero daremos cuenta de la misma en cuanto se estrene y la conozcamos.

• David Martin

Su historia es fascinante.

Porque pasó de trabajar a destajo con una brasserie llena hasta los topes, siempre junto a su mujer en sala, a decidir cambiarlo todo de la noche a la mañana.
Así surgió La Paix, el restaurante biestrellado donde el chef David Martin también se ha reencontrado con el oficio.
El local es de lo más singular; su planteamiento, también.

Cocina personalísima a la vista del comensal que emana de influencias varias; la mayoría ahora mismo, orientales.

Propuesta sólida y equilibrada a base de platillos de producto local y presentaciones brillantes.
Nada habitual en una ciudad como Bruselas.
De ahí también su encanto.

• Karen Torosyan

Su nombre está ligado al de Bozar, el restaurante estrellado que defiende con causa y criterio en el centro de Bruselas.

Famoso por la perfección de sus pâtes en croute, Torosyan dispone una experiencia gastronómica rayana en la excelencia.
Ideal para impresionar.

Con un detallismo que emociona y lo erige también en reducto ideal para una cita romántica.

Su maestría para con las masas se confirma con un milhojas de postres francamente excepcional para un restaurante de su categoría.

Firme candidato a la segunda estrella que ya lucen algunos de sus colegas en la misma Bruselas.

 

bistró Bruselas

• Gregoire Gillard

Atesora junto a su pareja uno de los bistrós más interesantes que probamos este año en Bruselas.

Cocina muy-muy sabrosa, platos con poso perfectamente ejecutados, cuidada selección en bodega, pan de masa madre y postres para el recuerdo.

También un equipo que no escatima sonrisas en sala, chef incluido.

Si te gusta el formato de bistró contemporáneo y, además, a precios más que contenidos, éste es tu sitio.
Y el de muchos, que cuesta un rato encontrar aquí mesa.
La lista de su compra diaria incluye el
producto local de una granja de proximidad.

• Nicolas Decloedt

Es el chef de Hummus x Hortense, el vegetariano de referencia en Bruselas.

Formado en cocinas tan dispares como el citado Bon-Bon, el también extinto Inn de Wulf o Mugaritz, Nicolas plantea y desarrolla un universo culinario plagado de fermentados y curaciones incluso de hortalizas y vegetales.
Una experiencia fuera de lo común en Bruselas que a nadie deja indiferente: o la amas o la aborreces.

• Kevin Perlot

Es el chef más joven (28) de este listado y diría también que el más avispado.

Ha forjado y consolidado su carrera junto al popular chef de L’ Air du temps, Sang Hoon Degeimbre, quien le ha confiado a su vez el restaurante Vertige.

Lo defiende con decisión y la firme convicción de favorecer un tipo de alimentación que rompe con todo lo anterior en el nutrido panorama gastronómico de Bruselas.

De ahí que su cocina tienda al purismo, al cada vez más necesario menos-es-más y a sabores nítidos de alma vegetal.
En su bodega, mucho vino natural y bebidas propias para estrechar aún más el vínculo entre cocina sólida y líquida.

 

 

Belén Parra

La primera vez que se sentó a una mesa para contarlo en las páginas de El Mundo aún no se comía bien en los hoteles. Ha probado las mieles del oficio en una editorial gastronómica y en congresos especializados. Mata el hambre y la sed con las historias que encierran restaurantes, cocineros y emprendedores del buen vivir.