City bar & Restaurant, cocina clásica con un toque internacional

Una cena en el City Bar & Restaurant, (via Laietana, 30) es una experiencia para todos los sentidos. El ambiente del restaurante, en la planta baja del Grand Hotel Central, es un espacio cálido, elegante y confortable. La luz muy bien estudiada transmite una sensación de calma y privacidad a pesar de estar en la misma sala con otros comensales. Los sofás de terciopelo verde dan una sensación acogedora.

La propuesta gastronómica de este bistró mediterráneo tiene como base la cocina clásica, pero con algún que otro guiño internacional que la hace única. La frescura de las materias primas se aprecia en cada bocado, y su fuerte sin duda son las texturas. El personal de sala, atentísimo a cada detalle, nos ha guiado en la experiencia de disfrutar de una cena en el City Restaurant.

La Chicha Morada, cóctel analcólico de bienvenida, era una infusión de canela, maíz morado y pimienta de Jamaica con espuma de limón y frambuesas liofilizadas: un spoiler monumental de lo que iba a ser la cena. Delicado al gusto, elegante y misterioso: con un comienzo así…

Vista la personalidad de la bienvenida, hemos decidido dejarnos aconsejar por el personal, y hemos acertado. Abrimos los bailes con unos buñuelos de bacalao, lima y miel muy delicados y fritos a la perfección. Los huevos camperos con jamón ibérico y crema parmentier y el milojas de patatas trufadas han completado la batería de entrantes.

Milhojas de patata trufada del City Bar & Restaurant

La mezcla de ingredientes y texturas en los huevos, pochados a 63 grados y servidos con unas láminas de crujiente de patatas, crea un sabor peculiar y único, cremoso, perfectamente equilibrado. El milhojas de patatas trufada con trufa negra y una esferificación de yemas de huevos de codorniz es, de por sí, una experiencia sensorial a parte. La textura aterciopelada de este plato muy aromático te hace cerrar los ojos, aunque no quieras, deseando que el bocado no termine nunca.

Hemos seguido con una pluma ibérica Hoisin. La salsa Hoisin, una reducción de soja y miel menos empalagosa que la salsa barbacoa, exalta el sabor de la carne servida junto con un crijuente de arroz.

Pluma ibérica Hoisin del City Bar & Restaurant

Las albóndigas de pato con foie gras y peras, servidas con un praliné de avellanas y un lecho de salsa española, han completado el menú: agridulces, contundentes y totalmente distintas a cualquier albóndiga que hayamos probado jamás.

Albondigas de pato con foie gras y peras del del City Bar & Restaurant

Como somos de aquellos que no consideran que una cena haya acabado si no se zampan un postre, recurrimos de nuevo a la ayuda del personal de sala. Los buñuelos con un corazón de caramelo y chocolate negro se deshacen en la boca liberando su corazón caliente y cremoso.

Miel y mató del del City Bar & Restaurant

Sin embargo, la guinda perfecta fue el postre que probablemente mejor resume la experiencia en el City Bar & Restaurant: el miel y mató con nueces pecanas. Postre típico de la gastronomía catalana, ha sido reinventado para convertirse en un plato divertido y curioso: un mousse de mató, gelatina de miel y nueces caramelizadas. Di-vi-no.

¿Y para acompañar estos manjares? Como no, un tinto: Juan Gil de Jumilla, 12 meses, perfecto para exaltar el sabor de la salsa española y de la trufa.

PD: Si cuando vayáis a cenar al City Bar & Restaurant, al final de la cena experimentáis una sensación de vacío y sólo conseguís pensar en que todo lo bueno se acaba, que sepáis que en este sitio no es así. Antes de iros, un cóctel en la azotea, con el barrio de Santa Caterina a vuestros pies, serán etapa obligada. Y un consejo: el mojito del artista Manel Vehí marcará un antes y un después en vuestras noches cocteleras.

 

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