Diez lugares en los que comer y beber en Chicago

La llaman The Second City –porque la primera en todo es siempre Nueva York–, The Windy City, por razones obvias, y en nuestro imaginario aparece siempre sombría y lluviosa, habitada por mafiosos y delincuentes que, como todo hijo de vecino en Chicago, compaginan sus actividades delictivas con la retirada pala en mano de montones de nieve de sus jardines. Chicago es mucho menos gris y peligrosa de lo que imaginamos, y cuando hace buen tiempo es una ciudad alegre y efervescente, con una profusa actividad cultural y una población volcada al completo en el disfrute de todo cuanto ofrece (con una buena cantidad de actividades gratuitas o a precios muy ajustados).

Es fácil llegar a Chicago pensando en quedarse unos días y acabar pasando, si las circunstancias lo permiten, al menos un par de semanas, pues está repleta de lugares emblemáticos que no pueden quedarse sin visitar. Desde museos a parques o barrios periféricos que pasan desapercibidos para el turista y que son un derroche de belleza y buenas vibraciones (ahí está Pilsen, con su street art, sus tiendecitas vintage y su alma mexicana) a, cómo no, restaurantes, bares y salas de conciertos que nos harán sentir permanentemente en una peli.

Hemos hecho una lista de nuestros lugares preferidos, y aunque seguro que nos faltan un montón, aquí van algunos de los míticos –esos que salen en todas las guías y hay que visitar sí o sí– y otros menos conocidos que nos han robado el corazón con sus tacos, sus cócteles, su ambiente, su interiorismo o con todo a la vez.

Así pues, si vas a Chicago tómate una a nuestra salud… O mejor: llévanos contigo.

1- Dove’s
1545 N Damen Ave

Vas a ir a Bucktown, por supuesto, el barrio hipster al estilo Williamsburg que no puede faltar en ninguna capital cosmopolita que se precie, y vas a enloquecer en sus tiendecitas de segunda mano, que recorrerás hasta caer rendida, o en sus tiendas de moda que probablemente no puedas permitirte. Un buen lugar para hacer un alto en el camino entre tanta monería  es Dove’s, un sencillo dinner cuyo comedor acristalado permite contemplar la vida en la calle y disfrutar de un almuerzo-brunch delicioso a base de productos frescos cocinados con muy buena mano y muchísima gracia. En Dove’s todo está bueno, así que no sufras a la hora de pedir: nosotras escogimos este platazo de jugosísima ternera con maíz y huevo y una tostada de aguacate con tomates secos que quitaba el hipo.

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2- La Colombe
5158 N. Clark St

Otro barrio trendy que no hay que perderse, especialmente si queremos comprar souvenirs (aquí es donde están los souvenirs molones, y no en las tiendas del centro), es Andersonville, el barrio sueco abarrotado de tiendas de ropa, arte e interiorismo donde vas a querer llevártelo todo. El lugar perfecto para descansar tomando un buen café y buena repostería artesana es el minimalista La Colombe, una cadena donde el moderneo local trabaja en grandes cosas con sus MacBooks mientras tú intentas responder a la gran pregunta sin acabar de dar con la respuesta: ¿cuál es para vosotros, eh yanquis, eh, cuál, la diferencia entre un cappucino, un latte, un espresso with milk  y un macchiato? Spoiler: dejarás la ciudad sin haberlo entendido.

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3- Billy Goat Tavern
430 N Michigan Ave

No destaca por una comida deliciosa o por una oferta gourmet, pero no se puede visitar Chicago sin hacer un alto en el camino para comer una hamburguesa en Billy Goat Tavern. Son baratas y resultonas y sabes que el lugar es mítico incluso antes de que nadie te lo diga. Al parecer, aquí pasaban las horas los periodistas de los vecinos Chicago Tribune y Chicago Sun-Times, de manera que Billy Goat sigue oliendo a grandes asuntos incluso pasados los años. También es famoso porque, al parecer, su propietario, lanzó una maldición a los Chicago Bulls y hay quien le acusa de una mala racha que duró más de 30 años.

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4- Stan’s Donuts
www.stansdonuts.com

Es mainstream, es fast food, es una cadena, es grasas saturadas, es todo aquello que NO, pero, Dios mío, qué ricos están los donuts de Stan’s Donuts. Si estamos en Chicago y tenemos pensado rendirnos a algún guilty pleasure, que sea un dónut de chocolate de esta cadena que gana la batalla sin apenas esfuerzo a otros establecimientos de dónuts de autor elaborados con ingredientes de ultramar. Hay prácticamente un Stan’s en cada rincón, y el café está también muy pero que muy bueno.

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5- Signature Room
875 N Michigan Ave

La turistada por excelencia que hay que hacer sí o sí en Chicago es tomar un cóctel en la mítica Signature Room, la coctelería ubicada en lo alto del John Hancock Center, totalmente acristalada, desde la que contemplar Chicago desde las alturas. Si tienes pensado pedir la mano de alguien y quieres hacerlo con cierta solemnidad, este es, sin duda, el lugar ideal. Los cócteles no son gran cosa, pero a quién le importa.

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6- Berghoff
17 W Adams St

Cuando entras a Berghoff lo haces pensando que estás ante la típica engañifa para turistas, pues es un restaurante alemán mítico que presume de haber sido el que consiguió la primera licencia para vender alcohol tras la Ley Seca, de manera que reunió a la flor y nata de la época ante imponentes cervezas alemanas y destilados para todos los gustos. Abierto en 1898, el restaurante mantiene intacto su aspecto original, y sus mesas de madera nos trasladan a aquel viejo Chicago de maleantes y mafiosos en la que todo parecía valer. Lo sorprendente es que, más allá de ese halo que por sí solo ya merecería una visita, la cocina es sensacional.

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7- Old Town Ale House
219 West North Avenue

Otro lugar de visita obligada es el Second City, mítico teatro de stand-up comedy por el que han pasado los grandes del país, y que se considera una cantera de los que serán los grandes cómicos de Estados Unidos en un futuro (no olvides reservar tus entradas en Hottix.org, a mitad de precio). Pues bien, no hay nada mejor al salir del Second City que ir a tomar la penúltima al bar de delante, el viejo Old Town Ale House, con sus paredes revestidas de cuadros, sus buenísimas birras y su vino nefasto, su jukebox, y el carisma propio de esos lugares en los que siempre ocurren cosas y donde es más que fácil acabar departiendo animadamente con quien quiera que esté sentado en la mesa de al lado.

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8- Pizano’s
61 E. Madison Street

No se puede visitar Chicago sin probar su deep dish pizza, una pedazo de pizza de varios centímetros de grosor que se ha convertido en una seña de identidad de la ciudad. Hay varios establecimientos míticos siempre abarrotados de turistas y locales que darían su reino por uno de esos deliciosos mazacotes con base de mantequilla acompañados de los más diversos ingredientes. La de salchicha es un must de Pizano’s, uno de los establecimientos de referencia en la materia en dura pugna con Lou Malnati’s o Giordano’s. Que no exista un acuerdo sobre cuál de las tres es mejor significa que el nivel es muy alto.

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9- Fiesta mexicana

4806 N Broadway #3604

Si algo tiene Chicago son unos restaurantes mexicanos de escándalo, donde se puede comer rico y barato y tomar deliciosos margaritas que nos costarán lo mismo que una copa de vino terrible. Todo son puntos a favor, pues, para ocupar mesa (o mucho mejor, barra) en el agradable Fiesta Mexicana y charlar un rato en español con su amable personal mientras suena, quién sabe, Julio Iglesias (aunque nos cuentan que aquí son más de Raphael).

Sus tacos cuestan un par de dólares, y con apenas dos de ellos habremos cenado la mar de a gusto antes de entrar a tomar un cóctel al mítico The Green Mill, el local que solía frecuentar Al Capone, ubicado justo al lado. En The Green Mill disfrutaremos cada noche de grandísimas bandas de jazz, blues y swing, que tocarán en directo para un público entregadísimo que noche tras noche se adueña de la pista. Al parecer, Al Capone disponía de una salida exclusiva que daba una manzana más allá mediante la cual burlaba a la policía cuando se presentaba en el local para deternerle.

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10- Kingston Mines
2548 N Halsted St

Salir a escuchar música en directo es una tradición muy arraigada en una ciudad con una gran cultura musical, que cuenta con numerosos establecimientos donde ver conciertos y tomar copas a diario durante horas y horas. Uno de nuestros preferidos es The Kingston Mines, con dos salas diferentes, cada una de ellas con un escenario, donde los músicos se van alternando y el público va cambiando de ubicación. No hace falta ni consultar la programación porque todo cuanto se programa aquí es de un nivel insuperable.

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Fotografías: ©Aura Bachs

Hasta aquí nuestro Chicago, que hay que compaginar con el otro Chicago de espíritu contemporáneo y cocina de autor que recomienda en este artículo Belén Parra.

Laura Conde
Laura Conde

Como directora de la revista Guía del Ocio BCN se recorrió gran parte de restaurantes de Barcelona y escribió sobre ellos durante siete años. Es autora del libro ‘La felicidad en una croqueta’ (Now Books, 2014) y de 'Hecho en casa' (Now Books, 2015). En la actualidad escribe y habla, las dos cosas que más le gusta hacer además de comer, en diversos medios.

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